Tal Día como Hoy

Irak

País de Asia Occidental

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Irak o Iraq​ (en árabe: العراق‎ ),​ oficialmente la República de Iraq​ (en árabe جمهورية العراق, Ŷumhūriyat Al-‘Irāq; en kurdo کۆماری عێراق, Komarî Êraq), también conocida históricamente en Occidente como Mesopotamia, es un país asiático de Oriente Próximo que abarca la mayor parte del noroeste de la cadena montañosa de Zagros, la parte oriental del desierto de Siria y la septentrional del desierto de Arabia.​ Comparte fronteras con Kuwait y Arabia Saudita al sur, Jordania al oeste, Siria al noroeste, Turquía al norte e Irán al este. Tiene una estrecha franja de costa en el golfo Pérsico. Hay dos grandes ríos: el Tigris y el Éufrates. Estos proporcionan tierras en donde se desarrolla la agricultura, en contraste con el paisaje desértico que abarca la mayor parte de Oriente Próximo.

La historia de Irak se remonta a la antigua Mesopotamia. La región entre los ríos Tigris y Éufrates se identifica como la «cuna de la civilización» y el lugar del nacimiento de la escritura. Durante su historia, Irak ha sido el centro de los imperios sumerio, acadio, asirio, babilónico y abásida y parte del aqueménida, macedonio, parto, sasánida, omeya, mongol, otomano y británico.​

Desde la guerra de Irak de 2003, una coalición multinacional, principalmente estadounidense y británica, invadió el país. El conflicto subsiguiente ha tenido gran trascendencia: el aumento de la violencia civil, política desglose, la eliminación y ejecución del expresidente Sadam Huseín y a consecuencia de esto, una rampante inestabilidad política, económica y social que luego dio lugar a la guerra civil iraquí entre 2014 y 2017.

El nombre «Irak» proviene del persa antiguo erāq «tierras bajas» y este a su vez de la raíz 'yrg [yurug], adaptación aramea del nombre de la ciudad sumeria Uruk.​

La «cuna de la civilización» es el término que se utiliza comúnmente para identificar el área que comprende el Irak moderno, origen de la primera civilización conocida, la civilización sumeria. Esta se originó en el fértil valle regado por los ríos Tigris y Éufrates, al sur de Irak, durante el período Calcolítico (período Ubaid). A finales del cuarto milenio antes de Cristo, en este lugar se encontraron los primeros sistemas de escritura y de historia escrita. La civilización sumeria floreció durante más de 3000 años y fue gradualmente sucedida por el imperio acadio durante el s. XXIV a. C. Después de dos siglos de dominio acadio sucedió un renacimiento del Imperio sumerio durante el s. XXI a. C. Una invasión elamita en el año 2004 a. C. llevó a la tercera dinastía de Ur a su fin. En el s. XXI a. C., una nueva civilización acadia, Asiria, había subido a la posición dominante en el norte de Irak. Luego, durante el s. XIX a. C., al sur de Irak se formó un Estado amorreo contemporáneo llamado Babilonia.

Durante los siguientes catorce siglos, Irak se convirtió en el centro del poder mundial bajo los imperios asirio y babilónico. Entre estos destacan el Imperio babilónico de Hammurabi y el Imperio asirio de Shamshiadad I en los siglos XIX y s. XVIII a. C., el Imperio asirio medio entre 1365 y 1076 a. C., el Imperio neoasirio entre 911 y 609 a. C. y el último Imperio babilónico de 620-539 a. C. El Imperio neoasirio, en particular, puso a Irak en el centro de un enorme dominio que se extendía desde el Cáucaso hasta Egipto y Arabia y desde Chipre a Persia.

En el s. VI a. C., Ciro el Grande derrotó al Imperio neobabilónico en la batalla de Opis e Irak quedó incluido en el Imperio aqueménida durante casi dos siglos. A finales del s. IV a. C., Alejandro Magno conquistó la región y la puso bajo el dominio helénico seléucida durante más de dos siglos. Los partos (247 a. C.-224 d. C.) de Persia conquistaron la región durante el reinado de Mitrídates I de Partia (entre 171 y 138 a. C.). Desde Siria, los romanos invadieron la parte occidental de la región en varias ocasiones.

El cristianismo comenzó a consolidarse en Irak (sobre todo en Asiria) entre los siglos I y s. III d. C. y Asiria se convirtió en centro de la Iglesia de Oriente.

Los sasánidas de Persia bajo Ardacher I destruyeron el Imperio parto y conquistaron la región en 224 d. C. La región fue provincia del Imperio sasánida durante más de cuatro siglos hasta la conquista musulmana de Persia, hacia la mitad del siglo VII, tiempo durante el cual se formaron varios Estados indígenas durante la época de los partos, como Adiabene, Osroene y Hatra.

La conquista árabe islámica a mediados del siglo VII estableció el islam en Irak, lo que trajo consigo una gran afluencia de árabes y kurdos. Bajo el califato de los Rashidun, Alí, quien era primo y yerno del profeta Mahoma, mudó la capital a Kufa al convertirse en el cuarto califa. El califato omeya gobernó la provincia de Irak en Damasco durante el siglo VII, aunque con el tiempo existió un califato independiente en Córdoba.

El califato abasí construyó la ciudad de Bagdad en el siglo VIII como su capital y se convirtió en la principal metrópolis del mundo árabe y musulmán durante cinco siglos. Bagdad era la ciudad más grande y multicultural de la Edad Media, llegó a tener una población de más de un millón de habitantes y fue centro de aprendizaje durante la edad de oro islámica. Los mongoles destruyeron la ciudad durante el asedio de Bagdad en el siglo XIII.

En 1257, Hulagu Kan preparó un ejército extremadamente grande con el propósito de conquistar Bagdad. Cuando llegaron a la capital islámica, Hulagu exigió la rendición, pero cuando Al-Mustasim –el último califa abasí– se negó, Halagu se enfureció y en consonancia con la estrategia mongol de desalentar la resistencia, Bagdad fue diezmada. Las estimaciones del número de muertos van de 200 000 al millón de personas.

Los mongoles destruyeron el califato abasí y la Casa de la Sabiduría de Bagdad, que contenía un sinnúmero de documentos históricos valiosos. La ciudad nunca recuperó su estatus de centro principal de cultura e influencia mundial. Algunos historiadores creen que la invasión mongol destruyó gran parte del sistema de riego que había sostenido a Mesopotamia durante milenios. Otros historiadores apuntan a la salinización del suelo como culpable de la disminución de la agricultura.

En 1401, el jefe militar de ascendencia mongol Tamerlán invadió Irak. Después de conquistar Bagdad, fueron masacrados más de 20 000 de sus ciudadanos. Tamerlán había ordenado que cada soldado debía volver con al menos dos cabezas humanas cortadas como prueba para mostrárselas. Algunos guerreros estaban tan asustados que mataron a los prisioneros capturados al principio de la campaña para asegurarse de tener las cabezas exigidas por Tamerlán. También masacró la población nativa cristiana asiria y dejó completamente desolada la ciudad de Asur.

A finales del siglo XIV y a principios del siglo XV, los Kara Koyunlu, o turcos de ovejas negras, gobernaron el área conocida ahora como Irak. En 1466 los turcomanos de ovejas blancas derrotaron a los Kara Koyunlu y tomaron el control. En el siglo XVI, la mayor parte del territorio de la actual Irak estuvo bajo el dominio del Imperio otomano, como el eyalato de Bagdad. A lo largo de la dominación otomana (1533–1918) el territorio de Irak actual era un campo de batalla entre los imperios rivales regionales y las alianzas tribales. La dinastía Safávida de Irán afirmó brevemente su hegemonía sobre Irak durante los períodos de 1508 a 1533 y de 1622 a 1638.

En el siglo XVII, los frecuentes conflictos con los safávidas habían minado la fortaleza del Imperio Otomano y habían debilitado su control sobre sus provincias. La población nómada creció con la llegada de los beduinos de Néyed, procedentes de la península arábiga. Las incursiones beduinas en las zonas pobladas se hicieron imposibles de frenar.

En 1523, los portugueses, al mando de António Tenreiro, cruzaron de Alepo a Basora. En 1550, el reino local de Basora y los gobernantes tribales confiaron en los portugueses contra los otomanos y a partir de entonces los portugueses amenazaron varias veces con invocar una invasión y conquista de Basora. Desde 1595, los portugueses actuaron como protectores militares de Basora​ y en 1624 ayudaron al otomano Pasha de Basora a repeler una invasión persa. A los portugueses se les concedió una parte de los ingresos aduaneros y la exención de peajes. Aproximadamente desde 1625 hasta 1668, Basora y las marismas del Delta estuvieron en manos de jefes locales independientes de la administración otomana en Bagdad.​

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