Irún (en euskera: Irun) es una ciudad y municipio español de la provincia de Guipúzcoa, País Vasco, fronterizo con Francia, país del que se encuentra separado por el río Bidasoa. Con una población de 63 835 habitantes (INE 2025) es la segunda ciudad más poblada de Guipúzcoa tras su capital, San Sebastián. Sus principales barrios en la actualidad son San Miguel, Anaca, Bidasoa, Meaca, Ventas, Behobia, Olaverría y Lapice.
Es la mayor población de la aglomeración urbana situada en el estuario del Bidasoa conocida como «Bahía de Bidasoa-Txingudi» o, simplemente, «Bahía de Txingudi», formada por las localidades de Irún, Hendaya y Fuenterrabía.
La economía de la ciudad se fundamenta en su privilegiada situación entre Francia y España. Su situación fronteriza le confiere una importancia indudable como nudo comercial, ferroviario, carretero y logístico. La presencia industrial más destacada en el municipio la constituye la empresa Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF).
En 1992 se encontraron importantes restos arqueológicos romanos en Irún que parecen confirmar que Irún sería la ciudad de Oiasso, Œasso o Easo, que los geógrafos romanos colocaban en la costa del territorio vascón y cuya ubicación exacta había causado cierta controversia en los últimos siglos (el gentilicio easonense utilizado para referirse a los habitantes de San Sebastián se basaba precisamente en la suposición de que esta ciudad había sido la Easo romana). Irún habría sido el asentamiento urbano y portuario relacionado con las cercanas minas de Peñas de Aya, que ya se explotaban en época romana y cuya explotación ha llegado casi hasta el presente.
El origen etimológico del nombre de Irún está relacionado con el del nombre vasco de la ciudad de Pamplona (Iruña, Navarra) y el del municipio alavés homónimo de Iruña de Oca. Curiosamente, las tres localidades mencionadas fueron posiblemente los tres asentamientos urbanos romanos más importantes en la zona norte del País Vasco y Navarra. Cada ciudad poseía un nombre latino diferente: Easo, Pompaelo y Veleia, pero en el idioma local tenían una denominación similar. Esta denominación provendría probablemente de la palabra vasca (h)iri ('ciudad') y un segundo elemento que no está claro del todo, pero que podría ser on ('buena'): 'la buena ciudad' (algunos etimologistas hablan de 'la gran ciudad'). Mientras que Pamplona conservaría la conciencia de su antigüedad y la doble tradición en su nombre, Irún quedaría reducida a una pequeña aldea sin conciencia de sus orígenes romanos y Veleia-Iruña se despoblaría.[cita requerida] Durante la Edad Media y en los siglos posteriores Irún recibiría el nombre de Irún-Uranzu. Pero con el paso de los años perdería ese segundo término de su nombre.[cita requerida]
El río Bidasoa marca el límite oriental del municipio, que hace de frontera con Francia. Las comunas (municipios) francesas de Hendaya, Urruña y Biriatou son vecinas de Irún. Irún limita con Fuenterrabía al norte, con Oyarzun al oeste y al sur con las localidades navarras de Lesaca y Vera de Bidasoa. Fuenterrabía, Irún y Hendaya forman una agrupación pública transfronteriza que recibe el nombre de «Bidasoa-Txingudi», también conocida como «Comarca del Bajo Bidasoa».
El INE reconoce actualmente dos unidades poblacionales en el municipio: la propia ciudad de Irún y el barrio de Bidasoa.
El municipio tiene oficialmente siete barrios de carácter histórico: Anaca, Behovia, Bidasoa, Lapice, Meaca, Olaverría, y Ventas. También hay otras barriadas no históricas como Azken Portu, Velascoenea, San Miguel, Arbes, Artía, Centro, Parte Vieja, Mendibil, Dumboa y Santiago, entre otros.
Las barriadas más habitadas son: Lapice (11,5 % del total), Anaca (18,7 %), Behobia (10,7 %) y Olaverría (9,7 %).
El skyline irunés lo forman los barrios del Este como son Artia (y sus grandes bloques de viviendas, de los cuales algunos superan los 40 metros de altura) y la torre ZAISA, en Behobia. La torre ZAISA se eleva a 40 metros debido a la gran demanda de espacios para oficinas en la ciudad, ya que en un principio se proyectó una menor altura por razones de estética y medio ambiente. Su estilo futurista y sofisticado representa el último remate del Centro de Transportes ZAISA. Fue diseñada por el arquitecto Ángel de la Hoz (arquitecto del Palacio de Justicia de Irún, del Palacio de Justicia de San Sebastián y de la remodelación del Aquarium de San Sebastián entre otras obras de interés).
La planta baja es de 700 m², hay siete alturas completas de 260 metros cada una y una octava planta en la que sólo la mitad será de oficinas, ya que hay en ella un jardín en altura. La novena planta alberga, bajo la cubierta del edificio, los sistemas de ventilación y otros equipamientos necesarios para el funcionamiento del mismo. A la ciudad del transporte de Irún (ZAISA) le hacía falta un elemento que la identificara, una dotación que además de darle más espacio, fuera el símbolo de un entorno de gran pujanza y actividad económica (algo así como un icono que desde su apertura dará otra imagen de la entrada a Irún por el Puente Internacional de Behobia). Finalmente, a su inauguración, acudieron el lehendakari socialista Patxi López, el consejero de Transportes de Guipúzcoa y el alcalde de la ciudad, José Antonio Santano, todos del PSE-EE.
La torre ZAISA queda accesible tanto por coche como por autobús urbano. La línea L1 HOSPITAL/ZAISA es la única en llegar al distrito del transporte transfronterizo y deja a sus viajeros a una veintena de metros de la torre, en la parada-térmibus «ZAISA».
Por otra parte, el tramo Azkenportu-Behobia cuenta con edificaciones de gran altura. No obstante, la disposición de dichos edificios es un tanto desordenada y muy concentrada. Esto se debe a la fuerte inmigración a la ciudad de muchos españoles provenientes de otros lugares durante los años 1960 y 1970. Un enorme número de personas formaban la gran demanda de viviendas que fueron finalmente edificadas en la falda de una colina, a causa del escaso espacio edificable. De esta manera, en un área reducida se logró alojar a un gran número de habitantes gracias a la vivienda en altura. Hoy en día, el barrio de Artia es el tercer barrio en número de habitantes de Irún, concentrando al 10,7 % de la población.
Los restos prehistóricos más antiguos que se conocen hasta el momento en el municipio de Irún se remontan al Neolítico-Edad de Bronce y están representados por los dólmenes de Burkalleku e Iratzebizkar I, el túmulo de Iratzebizkar II y el crómlech de Arburuko Borda, descubiertos en 2020. Se desconoce exactamente quiénes fueron sus primeros habitantes, aunque existen restos de una antigua presencia romana. En los últimos años se han realizado numerosas excavaciones que han desenterrado evidencias de presencia romana en la plazoleta de la Iglesia del Juncal, en la Ermita de Santa Elena y en las minas de Arditurri en Peñas de Aya. En estos yacimientos se han encontrado restos de cerámica, tejas, vidrios y monedas, entre otros objetos, junto con los únicos restos de un embarcadero descubiertos en la costa cantábrica correspondientes al siglo II. Estas evidencias han llevado a suponer que Irún fue la ciudad vascona de Easo u Oiasso que los geógrafos greco-latinos ubicaban en la costa del territorio vascón, el cual sería el importante puerto romano del Atlántico, junto con el de Burdeos y Londres.
Históricamente Irún ha tenido una fuerte vinculación con Navarra. En la Antigüedad formaba parte del territorio de la tribu vascona (que se asentaba en territorio de Navarra), frente al resto de Guipúzcoa que era territorio de la tribu de los várdulos. El dialecto del euskera que se habla en la comarca, está más relacionado con los dialectos navarros que con los guipuzcoanos. Se puede decir que Irún es la salida natural de Navarra al mar[cita requerida]. Aunque Irún está vinculada a Guipúzcoa desde el siglo XIII, ha habido varios intentos de reincorporar Irún a Navarra, que llegó a retornar durante unos pocos años al principio del siglo XIX.