Iquique (del aimara: Iki Iki ‘'lugar de sueños', 'lugar de descanso'’) es una ciudad-puerto y comuna ubicada en el norte grande de Chile, capital de la provincia homónima y de la Región de Tarapacá.
La superficie territorial de la comuna durante el censo de 2002 era de 2835,3 km², ya que Alto Hospicio estaba incluida, pero tras la separación de ambas comunas, la superficie de Iquique es de 2242,1 km². La población de la ciudad en 2017 era de 191 468 habitantes y su densidad poblacional de 85,4 hab./km². Iquique pertenece al Área Metropolitana Alto Hospicio-Iquique, conocida también como «Gran Iquique», la que cuenta con una población de 299 843 habitantes, según el censo de 2017, convirtiéndose en el séptimo núcleo urbano más poblado del país.
Iquique tiene uno de los derechos comerciales de puerto libre o Zona Franca más grande de América del Sur, llamado tradicionalmente ZOFRI (Zona Franca de Iquique). Hay alrededor de 2,4 km² (0,93 mi²) de depósitos, sucursales bancarias y restaurantes.
La zona fue cuna de la cultura Chinchorro, hace 5000 años. Asimismo, se han encontrado evidencias de 4000 años a. C. en playa Caramucho, todos de pescadores-recolectores que en forma nómada o semi-sedentarias aprovechaban los recursos del mar. Los habitantes prehispánicos que entablaron contacto con los españoles fueron los camanchacos, denominados «changos» por los europeos, los cuales se caracterizaban por sus balsas hechas de cuero de lobo marino, utilizadas para la pesca y recolección de mariscos.
El origen del nombre "Iquique" ha sido objeto de diversas interpretaciones. Según la interpretación del historiador Rómulo Cúneo Vidal, el término Iquique provendría del aimara y significaría "sueño", en alusión a los efectos del cambio de altitud experimentados por los habitantes de la precordillera. Asimismo, sugiere que el nombre podría estar relacionado con el descanso de lobos marinos y aves en las rocas, asociándolo con el acto de soñar o reposar.
Otra hipótesis, propuesta por el investigador aymara Manuel Mamani, sostiene que "Iquique" deriva del término aimara Iki-iki, relacionado con el verbo ikiña, que significa "dormir, hospedar, pernoctar". Bajo esta interpretación, el nombre haría referencia a un hospicio o lugar de hospedaje.
A lo largo de su historia, la ciudad también ha sido denominada "Puerto de Tarapacá", "Iquique" y "Nuestra Señora de la Concepción de Iquique". Un punto relevante en sus inicios fue el islote de Iquique, denominado Isla Blanca durante el periodo hispano, Isla de Cuadros en la época peruana y, antes de su integración al continente bajo soberanía chilena, Isla Serrano.
Los habitantes de la región eran agricultores, los collas, diferenciados totalmente de los pescadores o camanchacos, pero se complementaban entre sí, pese a ser diferentes en tareas y obligaciones y tal vez en sus orígenes. Los collas cultivaron los valles costeros, pero no crearon un centro de poder fuerte, lo que hizo que durante el período Intermedio Tardío estuviesen supeditados al dominio de los lupacas o aimaras del altiplano andino.
Hasta la conquista española, los uros sujetos conformaban una tercera parte de la población. El predominio de estos pueblos nómadas duró el siglo VI d. C., época en la que se inicia la expansión tiahuanacota en la costa Sur.
Del asentamiento existen registros históricos. En la era precolombina, Iquique era un lugar donde también se concentraba la población changa.
Iquique fue dominado primero por los señores de Chucuito y luego por los incas quienes lo incorporaron a su imperio; entre los vestigios que dejaron en esta zona, se puede destacar la capacocha del Cerro Esmeralda, a 905 m.s.n.m, donde fueron sacrificadas dos jóvenes, una de 18 años aproximadamente y otra de entre 9 y 10 años, junto con una rica ofrenda formada por brazaletes de oro y plata, cerámica, finos textiles, calabazas, conchas de Spondylus, tabletas de rapé, etc. Dataciones han estimado que murieron entre 1475 y 1499.
Período del Virreinato del Perú (1539-1821)
En sus inicios, Iquique era apenas un caserío habitado por los Camanchacos, los cuales salaban pescado (charquecillo) y explotaban rústicamente el guano de aves marinas en la antigua «isleta de Iquique». El movimiento portuario de la época estaba reducido al embarque de este guano.
Iquique, que integraba parte del Collasuyo inca, fue conquistado por los españoles conformando parte del Virreinato del Perú.
Bajo la era virreinal, Iquique comienza su actividad como un embarcadero. Uno de los hechos importantes en este periodo es que se entregó parte de los territorios de esta comarca como encomiendas por el virrey del Perú. De aquí nacen dos importantes encomiendas: San Lorenzo de Tarapacá y Pica.
En un principio, Iquique fue para los primeros pobladores un punto de recalada para internarse hacia el pueblo de San Lorenzo de Tarapacá, sede de la jurisdicción política y administrativa de la provincia (desde 1768). Sin embargo, una época de mayor prosperidad para el territorio (no obligadamente para Iquique que solo servía como desembarcadero, en el sector de El Colorado, ya que la plata se condujo principalmente por tierra hacia San Marcos de Arica) se inicia con el descubrimiento de las riquezas minerales de la zona (la plata de Huantajaya y de Santa Rosa), durante el siglo XVIII.
Hacia 1811, un documento colonial mencionaba en Iquique la existencia de una aduana, encargada de vigilar los embarques de minerales y de los primeros envíos de salitre. La aduana se habría construido en 1788 sobre la base de una bodega para depositar los productos traídos desde Valparaíso.
Sobre el descubrimiento del salitre en la región, cuenta una leyenda que ocurrió cuando dos indígenas de la zona hicieron una fogata y empezó a arder la tierra que contenía caliche. Enterado el cura de Camiña, y llevando agua bendita, recoge unas muestras y reconoce que contenían nitrato de potasio. Otra parte de las muestras se encontraban en el patio de la casa del sacerdote y, más tarde, observa que las plantas se desarrollaban extraordinariamente.