Ion Antonescu (Piteşti, 14 de junio de 1882-Jilava, 1 de junio de 1946) fue un militar y político rumano, que gobernó el país con poderes dictatoriales entre septiembre de 1940 y agosto de 1944, en estrecha alianza con el Eje. Considerado un criminal de guerra por su responsabilidad directa de la muerte de cientos de miles de personas, fue ejecutado en 1946.
Nacido en 1882 en una familia de tradición militar, participó en la Primera Guerra Mundial y durante la década de 1920 sirvió como agregado militar en Europa occidental. Como oficial del Estado Mayor, había desempeñado un papel destacado en la defensa rumana frente a los Imperios Centrales en 1916-1917 y en la victoria rumana frente a la República Soviética Húngara en 1919. A finales de la década, sirvió al frente de la escuela del Estado Mayor, en la que se ganó el respeto de una nueva generación de oficiales.
En 1934 se le nombró jefe del Estado Mayor rumano, pero sus desavenencias con el rey Carlos II, en especial por la corrupción de la camarilla real, llevaron a su destitución y traslado a un mando menor, acontecimiento que no disminuyó el prestigio de Antonescu entre la oficialidad, que lo consideraba generalmente honesto y eficaz. Su temperamento colérico, su insistencia en la disciplina y probidad le hicieron destacar en el Ejército rumano. Ministro de Defensa a finales de 1937 en el Gobierno derechista de Octavian Goga por insistencia de este a pesar de la oposición inicial del soberano, Antonescu dimitió poco después por el acoso del monarca a la Guardia de Hierro. Permaneció apartado de la política hasta el verano de 1940.
Crítico con las cesiones territoriales rumanas del verano y el otoño de 1940, alcanzó el poder durante la grave crisis interna que estas provocaron y que acabaron con el reinado de Carlos. Gobernó de manera dictatorial desde entonces hasta agosto de 1944. Mientras que Antonescu lograba consolidar el estrechamiento de las relaciones con Alemania en el otoño y el invierno, fracasaba su coalición con la Guardia de Hierro, que se mostró incompetente en el gobierno del país e incapaz de garantizar el orden interno y el desarrollo económico deseado por aquel. En enero de 1941, puso fin a la inestable coalición aplastando el levantamiento de la Guardia contra él, con el beneplácito de Hitler.
Participó en la invasión de la URSS junto a Alemania y se negó a detener el avance de las fuerzas rumanas una vez recuperadas Bucovina y Besarabia. Cuando la suerte de la guerra comenzó a favorecer a los Aliados, toleró contactos con estos, que no fructificaron. Con los ejércitos soviéticos a las puertas del país, el rey Miguel lo destituyó y arrestó en agosto de 1944, antes de solicitar el armisticio.
Responsable de la muerte de varios cientos de miles de judíos en Bucovina, Besarabia y Transnistria, la supervivencia de la mayoría de los de Valaquia y Moldavia se debió a su decisión del otoño de 1942 de posponer indefinidamente su deportación a los campos de exterminio de la Polonia ocupada.
Comienzos y carácter de Antonescu
Estudios militares y guerras balcánicas
Ion Antonescu nació en el seno de una familia burguesa de fe ortodoxa de larga tradición militar, en una ciudad al sur de Rumanía, Pitești, el 2 de junio de 1882. La familia carecía de toda relevancia social. Su padre, militar, falleció poco después y le criaron su madre y un tío, también militar, que tuvo gran influencia en el joven Antonescu. Su relación con el Ejército fue temprana: se graduó en la escuela de hijos de militares de Craiova en 1902, y de la preparatoria para oficiales de infantería y caballería en 1904; en ambas logró notas excelentes, las mejores de su promoción. Al acabar la escuela preparatoria, ingresó en la Academia de Caballería de Tirgoviste, de la que se graduó como primero de su año en 1906.
Al mando de una pequeña unidad de caballería, tomó parte en la represión de la revuelta campesina de 1907, en los alrededores de la ciudad de Galaţi, donde su tacto en la crisis causó la admiración del rey. En mayo de 1908, ascendió a teniente. Entre 1911 y 1913 asistió a la Escuela Superior de Guerra en Bucarest, de donde se licenció como capitán. Ese mismo año, participó en la segunda guerra balcánica como oficial del Estado Mayor de la 1.ª División de Caballería. Jefe de operaciones de la unidad, fue uno de los poquísimos oficiales en obtener en este conflicto la más alta condecoración militar rumana de la época.
Durante la Primera Guerra Mundial, en la que Rumanía entró en el verano de 1916, se le nombró jefe de operaciones del Ejército del Norte, a las órdenes del general Constantin Prezan. Como tal, dirigió los avances de las fuerzas rumanas en Transilvania. Tomó parte destacada en la infructuosa defensa de la capital en noviembre de 1916 y, cuando en diciembre se nombró a Prezan jefe del Estado Mayor, Antonescu se convirtió en jefe de operaciones del Ejército, ya con el grado de mayor. Tuvo un papel notable en la planificación de la estrategia que permitió al Ejército rumano repeler la ofensiva de los Imperios Centrales en 1917; se le ascendió entonces a teniente coronel y se mantuvo como lugarteniente de Prezan durante el resto del conflicto. Se opuso infructuosamente, junto a Prezan, a la firma de la paz con los Imperios Centrales; esta oposición llevó a su apartamiento temporal del mando, hasta el otoño de 1918, cuando Rumanía volvió a entrar en guerra poco antes del fin de la contienda.
Planeó más tarde la guerra contra la República Soviética Húngara, campaña que acabó con éxito con la toma de Budapest y el fin del régimen comunista. Los méritos de Antonescu en la guerra mundial y en la campaña húngara fueron reconocidos por el rey Fernando quien, entregándole su propia medalla de la orden de Miguel el Valiente a orillas del Tisza, le dijo:
A pesar de que era ampliamente odiado por sus compañeros de la oficialidad rumana, se le consideraba un excelente militar, puntilloso en el cumplimiento de sus deberes y excepcionalmente probo —característica poco común en el Ejército rumano—.
Mandos, agregado militar y carácter de Antonescu
Se le encomendó la dirección de la Escuela Especial de Caballería en Sibiu tras la desmovilización del grueso del Ejército en 1920, puesto en el tuvo roces con el comandante del VIII Cuerpo de Ejército, cuyo mando estaba ubicado en la misma población. Logró poner en marcha la escuela tras grandes esfuerzos por los escasos medios a su disposición; casi perdió la vida el mismo año en una mala caída del caballo.
Pasó una breve temporada en Francia en 1921, donde asistió a un curso de espionaje. Industrioso y muy capaz, Antonescu mostraba ya en esta época también los defectos que manifestó el resto de su vida; según el agregado militar francés, que lo valoraba como candidato a agregado militar en Francia en 1920, Antonescu era:
Otro general francés lo describió en 1922, a punto de ser enviado finalmente a París como agregado militar de la embajada como:
«De inteligencia probada, brutal, astuto, muy arrogante, con una voluntad feroz de éxito. Estas son, junto con una xenofobia extrema, las características más notables de este extraño personaje».