Inocencio III (Gavignano, 1161 - Perugia, 16 de julio de 1216) fue el 176.º papa de la Iglesia católica de 1198 a 1216. Su nombre de nacimiento fue Lotario di Segni.
El papa Inocencio fue uno de los papas medievales más poderosos e influyentes. Ejerció una amplia influencia sobre los Estados cristianos de Europa, afirmando supremacía sobre todos los reyes europeos. Fue una figura central en apoyar las reformas de los asuntos eclesiásticos a través de sus epístolas decretales y el IV Concilio de Letrán. Esto resultó en un considerable refinamiento del derecho canónico occidental. Inocencio también es recordado por usar el entredicho y otros tipos de censura para forzar a los príncipes a obedecer sus decisiones, si bien estas medidas no fueron uniformemente exitosas.
Inocencio extendió ampliamente el rango de las Cruzadas, dirigiendo cruzadas contra la Iberia musulmana y Tierra Santa, así como la cruzada de Livonia contra los paganos bálticos y fineses de Livonia y la cruzada albigense contra los cátaros en el sur de Francia. Organizó la Cuarta cruzada de los años 1202 a 1204, que puso fin al sitio de Constantinopla. Si bien el ataque sobre Constantinopla iba en contra de sus órdenes explícitas, y los cruzados fueron excomulgados en consecuencia, Inocencio aceptó renuentemente el resultado, viéndolo como la voluntad de Dios de reunificar las iglesias latina y ortodoxa. En el evento, el saqueo de Constantinopla y el subsiguiente periodo de francocracia aumentó la hostilidad entre ambas iglesias. El imperio bizantino fue restaurado en 1261, si bien como un Estado mucho más débil.
Familia, estudios y carrera eclesiástica
Nació en Anagni en 1160, en el seno de una familia perteneciente a la alta nobleza romana. Su padre fue el conde Trasimundo de Segni y su madre fue Claricia dei Scotti, hija de una noble familia romana. Lotario ingresó en el estamento clerical en Roma cuando era niño.
Estudió teología en la Universidad de París con los maestros Pedro de Corbeil y Pedro el Cantor, que fueron teólogos muy destacados en la Europa del siglo XII. Después pasó a estudiar derecho civil y derecho canónico en la Universidad de Bolonia. Siempre fue "más jurista que teólogo". Tuvo como compañeros de estudios a Stephen Langton, a quien después nombró arzobispo de Canterbury, y Roberto de Courson, a quien designó legado papal y más tarde elevó al cardenalato.
Incluso antes de ser elegido papa ya era una personalidad respetada y connotada. En 1185 fue nombrado fue nombrado canónigo de San Pedro por el papa Lucio III. En 1187 fue creado cardenal por su tío el papa Clemente III. En la década de 1190, durante el pontificado del papa Celestino III —enemigo de su familia—, Lotario se retiró a la sombra y escribió numerosos libritos espirituales en latín: De contemptu mundi, sobre la miseria de la condición humana en lo físico y en lo moral; Mysteriorum legis evangelicae et sacramenti Eucharistiae libri sex, que son unas consideraciones de orden teológico-litúrgico, con explicación de las ceremonias de la Misa; De quadripartita specie nuptiarum, sobre las nupcias del hombre y la mujer, de Dios y el alma, del Verbo y de la naturaleza humana, de Cristo y de la Iglesia; De miseria humanae conditionis; y De sacro altaris mysterio.
Tras el fallecimiento de Celestino III en 1198, Lotario a los 36 años fue elegido, por unanimidad, como sumo pontífice, el 8 de enero de ese año por el Colegio cardenalicio, el cual vio más tarde satisfechas sus perspectivas para con Lotario. Parte de la gran energía que desplegó como Pontífice, se debe a haber sido un Papa inusualmente joven.
Su influencia no pasó inadvertida para nadie. Sus prédicas siempre fueron sustentadas en su propio ejemplo, su estilo de vida humilde dentro de la curia romana fue muy destacable. Además sus grandes dotes como diplomático permitieron adherir a Roma los territorios adyacentes de esta hasta Rávena, las Marcas, Ancona y el antiguo ducado de Spoleto.
Estado de la Cristiandad al advenimiento de Inocencio III
El papado de Inocencio III se inició en medio de varias convulsiones sociales. En varias regiones de Europa, el feudalismo estaba cediendo terreno a una nueva sociedad burguesa, en medio de la llamada revolución del siglo XII. A la vez, los estados nacionales se estaban fortaleciendo, y los reyes, particularmente de Francia e Inglaterra, se perfilaban como nuevos actores de importancia en el mapa político. En Oriente, la Cristiandad debía lidiar con la amenaza de un poder musulmán fortalecido por Saladino, que había conseguido frenar la Tercera Cruzada. La Iglesia católica, una de las entidades más poderosas de Europa, no podía pasar por alto todos estos sucesos.
La propia Iglesia atravesaba por un período complejo. El impulso de los cistercienses, grandes protagonistas durante el siglo XII, había decrecido, y doctrinas como la de los cátaros, valdenses y patarinos se estaban propagando. El nuevo papa debería actuar con resolución para mantener el protagonismo de la Iglesia.Inocencio III sería el precursor de la llamada Inquisición pontificia.
Lotario aprendió a utilizar la Biblia como herramienta para comprender y resolver problemas. Su formación teológica moldeó su pensamiento y su lenguaje durante el resto de su vida y sentó las bases de su visión del mundo y sus políticas.
Su mentalidad fue influenciada también por su origen noble y su formación como teólogo y jurista especializado en derecho canónico. Consideraba que la Iglesia católica tenía la plena potestad ("plenitudo potestatis") sobre toda la cristiandad, basándose en el texto de Mateo 16,19 en que Cristo confiere las llaves del reino de los cielos a Pedro; plena soberanía de la Iglesia incluso sobre el Emperador. Se reservaba Inocencio III intervenir en política cuando, a su juicio, hubiera razón de pecado ("ratione peccati") en el actuar de los príncipes, puesto que estos estaban para velar solo por el bienestar físico de sus súbditos, mientras que el papa estaba para velar por la salvación de las almas, empresa esta más valiosa que la primera en términos morales.
Para demostrar este ideario en signos prácticos Inocencio III siempre prefería ser llamado con el título de Vicario de Cristo, por lo cual a su persona le incumbía el trato de los asuntos del cielo y de la tierra.
Relaciones con el Sacro Imperio Romano Germánico
Las ideas hierocráticas de Inocencio III habían sido plasmadas anteriormente en su tratado “De contemptu mundi”, Sostenía que el Imperio procedía de la Iglesia no solo "principaliter" (en su origen), sino también en sus fines ("finaliter"); por lo que, a pesar de que los príncipes electores tenían el derecho jurídico a nombrar un nuevo monarca, esta elección debía ser ratificada por el Pontífice. Pronto sus ideas se vieron reflejadas ante la muerte del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Enrique VI, donde impuso su autoridad pontificia para nombrarse como árbitro y calificador de los dos candidatos para el trono imperial: Felipe de Suabia hermano de Enrique, y Otón de Brunswick. Promovió a Otón de Brunswick como "antiemperador" de la Casa de Welf contra Felipe de Suabia, de la Casa Hohenstaufen, pero cuando este último fue asesinado en 1206 y Otón fue coronado emperador en Roma como Otón IV, ambos se pelearon. Recurrió entonces Inocencio III a su pupilo, Federico II Hohenstaufen, quien a la sazón gobernaba el reino de Sicilia. Otón invadió Italia militarmente, pero debió retirarse. Federico, a la vez, invadió el imperio. El desastroso resultado de la Batalla de Bouvines, que Otón libró contra Felipe Augusto de Francia, en 1214, selló su suerte, y Federico alcanzó la corona del imperio, sin haberse desprendido de Sicilia, lo que puso al Papa en una situación incómoda, que Inocencio III no alcanzó a resolver debido a su fallecimiento.
Con respecto a Francia, Inocencio III intervino en los problemas del rey Felipe II con su repudiada esposa, Isambur de Dinamarca. En este terreno, Inocencio III consiguió convertir la hostilidad inicial de Felipe en una cooperación amistosa, que le valió su alianza contra Otón IV de Alemania. También Inocencio III favoreció a Felipe invitándole a la Cruzada Albigense.