Estados Unidos es el país donde reside la mayor comunidad de hispanohablantes inmigrantes. La comunidad mexicana es la más numerosa de todas las que residen en todo el país y la mayor diáspora mexicana en el mundo. Destaca la presencia de mexicanos en California, Texas, Nuevo México, Arizona, Nevada y Colorado. También hay comunidades mexicanas muy numerosas en Florida, Georgia, Illinois, Nueva York, Oklahoma, Oregón, Idaho, Ohio y Washington.
En 2023 hay 37 millones de descendientes de mexicanos.
El desplazamiento de migrantes mexicanos hacia Estados Unidos es esencialmente un fenómeno laboral impulsado por la interacción de factores que operan en ambos lados de la frontera, donde los factores asociados con la demanda de trabajadores mexicanos en Estados Unidos son tan importantes como los de la oferta. A su vez, el funcionamiento de complejas redes sociales y familiares ha contribuido a propiciar que segmentos importantes de la fuerza laboral mexicana respondan con cierta rapidez a informaciones y oportunidades que se originan en los Estados Unidos, conformando un mercado laboral de facto que trasciende las fronteras nacionales. De acuerdo con el CONAPO las causas principales que motivan la migración mexicana hacia Estados Unidos son la oferta de trabajo con factores vinculados con la oferta-expulsión de fuerza de trabajo, la oferta empresarial y educativa con factores asociados con la demanda-atracción y la oferta social y turística con factores sociales que ligan a los inmigrantes con la familia, amigos, comunidades de origen y de destino. Además, existe una minoría de alrededor de 170 000 descendientes de indígenas, tanto de Estados Unidos como de México.
Los problemas entre el gobierno mexicano y los colonos anglohablantes en Texas comenzaron con la promulgación de la constitución centralista de 1835, conocida como las Siete Leyes. Esta nueva legislación, promulgada por el presidente mexicano Antonio López de Santa Anna, dejaba sin efecto la antigua Constitución federal de 1824. Poco tiempo después, surgieron pronunciamientos en varias regiones del país. La guerra comenzó en territorio tejano el 2 de octubre de 1835, con la Batalla de González. Rápidamente, las fuerzas tejanas tomaron La Bahía y San Antonio Béjar, aunque pocos meses después serían derrotadas.
Después de algunas victorias mexicanas, la guerra terminó inesperadamente con la batalla de San Jacinto, a más de 300 kilómetros de la actual ciudad de San Antonio. En ese lugar, el general Samuel Houston condujo a los rebeldes tejanos y a los voluntarios estadounidenses a una aplastante victoria contra tropas mexicanas, al mando de López de Santa Anna, saldándose con el general capturado tras la batalla. Tras la conclusión de la guerra, se formalizó la independencia de la República de Texas. Texas se unió en 1845 a los Estados Unidos, y las reclamaciones de ambas partes no quedarían finiquitadas hasta la Intervención estadounidense en México, que se prolongaría entre 1846 y 1848.
México durante la guerra con los Estados Unidos pierde más de la mitad de su territorio, obligado a ceder sus territorios septentrionales de Alta California, Nuevo México, Texas y La Mesilla. Muchos mexicanos que vivían en estos extensos terrenos cambiaron de nacionalidad para poder conservar sus propiedades y otros decidieron vivir debajo de la nueva frontera internacional, muy en particular a los ciudadanos de Nuevo México. Finalmente, los mexicanos residentes en los Estados Unidos lograron conservar lengua, costumbres e identidad ante la imposición de costumbres angloamericanas. Durante la Segunda Guerra Mundial, los estadounidenses necesitaron gente para mantener dinámica y activa su economía empleando de manera temporal a campesinos y ciudadanos mexicanos que quisieran hacer los trabajos más desfavorables mientras los estadounidenses se dedicaban hacer negocios y pelear en distintos lugares del mundo para mejorar su carrera armamentista. Después de la fuerte crisis económica de 1994 inició una migración masiva de mexicanos hacia ciudades estadounidenses.
En los Estados Unidos, muchos de los mexicanos en ese país son de origen indígena y otros orígenes debido a que encuentran mejores oportunidades que en zonas rurales de México. Se dice que Los Ángeles, la más grande ciudad de California, es también la segunda ciudad mexicana por su tamaño, pues la cantidad de migrantes y descendientes de mexicanos rebasa con mucho los 4 millones de habitantes de la zona metropolitana de Guadalajara y Monterrey. La presencia mexicana en el vecino del norte comienza con la anexión de la mitad norte del territorio del país en 1847. Algunos de los mexicanos que quedaron al otro lado de la frontera regresaron a México, pero otros se quedaron allá (Nuevo México), y conservaron su idioma y costumbres. A ellos se les sumó una buena cantidad de braceros, que se fueron a radicar a Estados Unidos, algunos temporalmente, mediante un acuerdo laboral entre los gobiernos de Washington y México. Las últimas crisis económicas en México han favorecido la emigración hacia el norte.
Durante la Gran Depresión, el gobierno de Herbert Hoover dirigió una campaña contra los inmigrantes en Estados Unidos que afecta en mayor medida a los mexicano-estadounidenses. La mayoría de las deportaciones fueron supervisadas por las autoridades locales y estatales que actuaban bajo la dirección de la administración Hoover. La repatriación voluntaria fue mucho más común durante las repatriaciones que la deportación formal. Al menos 82 000 de los repatriados fueron deportados formalmente por el gobierno federal, incluidos 34 000 deportados a México entre 1930 y 1933. Durante la década de 1930, entre 355 000 y un millón fueron repatriados o deportados a México; se calcula que entre el cuarenta y el sesenta por ciento de ellos eran ciudadanos nativos de Estados Unidos- abrumadoramente niños. Algunos académicos sostienen que el número sin precedentes de repatriaciones entre 1929 y 1933 fue parte de una "política explícita de la administración Hoover". Según el profesor de derecho Kevin R. Johnson, las campañas de deportación se basaron en el origen étnico y se ajustan a las definiciones legales modernas de limpieza étnica porque a menudo ignoran la ciudadanía.
En los vertiginosos días de la década de 1960, cuando el movimiento estudiantil estuvo activo en todo el mundo, el movimiento chicano llevado a cabo acciones tales como las huelgas de masas por los estudiantes de secundaria en Denver y el Este de Los Ángeles en 1968 y la moratoria chicana de Los Ángeles en 1970. El movimiento fue especialmente fuerte en el nivel universitario, donde los activistas forman MEChA, una organización que busca promover la unidad y la chicana empoderamiento a través de la educación y la acción política, sino también los ideales propugnan revanchistas en torno a "recuperar" el sudoeste de Estados Unidos para los mexicanos. La Moratoria Chicana, formalmente conocido como el Comité de Moratoria Nacional Chicana, fue un movimiento de chicanos activistas contra la guerra que construyeron una coalición de amplia base, pero frágil de los mexicano-estadounidenses a grupos a organizar la oposición a la guerra de Vietnam. La comisión fue encabezada por activistas de las universidades locales y miembros de la "Brown Berets", un grupo con raíces en el movimiento de estudiantes de secundaria que realizaron paros en 1968, conocido como los paros del Este de Los Ángeles, también llamado "reventones". El mejor hecho histórico conocido de la moratoria fue la muerte de Rubén Salazar, conocido por sus reportajes sobre los derechos civiles y la brutalidad policial. La historia oficial es que Salazar fue asesinado por una granada de gas lacrimógeno disparada por un miembro del Departamento del Sheriff de Los Ángeles en el Café del Dólar de Plata en la celebración del 29 de agosto realmente.
En la actualidad, CONAPO estimaba el flujo neto anual hacia este país del norte asciende a 390 mil mexicanos, proceso que ha dado lugar a la formación de una comunidad de ascendencia mexicana de magnitud considerable, que ascendía en 2003 a 26.7 millones, de los cuales cerca de 16.8 millones corresponden a los nacidos en Estados Unidos de ascendencia mexicana y 9.9 millones a la población nacida en México residiendo de manera autorizada o no autorizada en este país, lo que equivale al nueve por ciento de la población total de México y 3.6 por ciento de Estados Unidos.