La Inmaculada Concepción, patrona de Alhendín, es una escultura realizada en 1656 por el escultor Pedro de Mena. Se encuentra presidiendo el altar mayor de la Iglesia Parroquial de la Inmaculada Concepción de Alhendín. Está incluida en el Catálogo General de Arte Español y es considerada una de las mejores obras del barroco granadino.
En 1656, la imagen fue trazada y realizada por el escultor Pedro de Mena, en aquellos años un destacado discípulo de Alonso Cano, constituyendo esta imagen quizás su primera obra importante y sin duda una de sus obras maestras.
Terminada la escultura, el artista la depositó en el Convento de los Ángeles de Granada, dónde las monjas determinaron apropiársela, alegando derecho adquiridos por la estancia, depósito y cuidado temporal en su convento. Es por ello, que la Parroquia de Alhendín interpuso un pleito, que perdieron las religiosas, cuando esta presenta ante el tribunal el documento acreditativo del contrato. Ganado el pleito, la imagen fue depositada en la Iglesia de los Hospitalicos de los P.P Agustinos de Granada, donde fue bendecida.
El 26 de noviembre de 1656, la imagen fue trasladada desde los Hospitalicos de Granada, hasta la Iglesia Parroquial de Alhendín, en un solemne traslado donde la imagen fue llevada por cuatro hermanos del Refugio.
Desde 1656, cuando llegó, la imagen se ubica en el camarín del retablo mayor de la iglesia parroquial: una espléndida muestra del barroco español, trazado por los hermanos Churriguera.
El 24 de octubre de 1948, se le impuso la coronación litúrgica a manos de Monseñor José Fernández Arcoya, prelado doméstico de su santidad, con la corona con la que actualmente procesiona, obra de Miguel Moreno.
La talla goza de gran devoción desde su llegada a Alhendín, siendo hoy una obra venerada en toda la provincia de Granada y muchos lugares del resto de España.
La escultura de la Inmaculada Concepción de Alhendín es una imagen de bulto redondo, tallada en madera policromada, terminada por entero dado a su carácter procesional. Mide 1,83 metros de altura.
Representada de pie, con la cabeza ligeramente mirando hacia la derecha y las manos juntas, en actitud orante, levemente giradas a la izquierda, rompiendo así la frontalidad de este tipo de imágenes. Se apoya sobre los luna en cuarto envuelta por nubes, que exhiben tres niños desnudos que juguetean a su alrededor, uno en el frente y otro en cada costado de la imagen.
Se nos presenta con ojos de cristal y pestañas de pelo natural. Sus cejas se disponen en un arqueo que enmarca la faz, lo que unido a su nariz y tenue boca, le confieren un gran recatamiento. el cabello parte de la cabeza, se nos presenta mojado, y cae de modo ondulado, plegado a ambos lados de la cara a modo de vedeja.
La virgen viste camisón, solo perceptible en las muñecas, bajo las bocamangas de la túnica, que se fija al cuerpo con un cíngulo. El manto que la cubre se recoge sobre el brazo derecho y se ajusta bajo el brazo izquierdo. La decoración de las ropas consiste en la adición por sobre postura de dorados a punta de pincel con picado de lustre de motivos geométricos y florales.
A lo largo de su historia, la imagen de la Inmaculada Concepción de Alhendín ha sido sometida a tres restauraciones:
La primera restauración fue en el XVIII, en la que la imagen se adaptó a las modas de la época.
La segunda restauración fue en el XX, por Navas Parejo, en la que oscureció el color del manto.
La tercera restauración se llevó a cabo en 1998, por Bárbara Hasbach Lugo, que se encargó de quitar los repintes; corregir algunas zonas de ensamblaje que presentaban desplazamientos de las uniones; reposición de dedos de pies y manos de los niños de la peana. Se intentó recuperar el color original del manto.
A través del tiempo, la virgen siempre tuvo su hermandad, que junto a la parroquia, se han venido ocupando de organizar y programar sus cultos, fiestas y salidas procesionales. No se puede precisar la época en que se fijó que la virgen saliera procesionalmente cada veinte años, pero esta medida fue tomada, sin duda, para preservar y conservar la escultura, conscientes de su valía irrepetible y su belleza incomparable. Algunas veces salió de manera extraordinaria, para impetrar de Dios el don de la lluvia en tiempos de sequía u otras necesidades, siendo tradición de que siempre se ha obtenido lo solicitado, pero el deseo y la añoranza por ver a la virgen en la calle fue haciendo poco a poco más frecuente la procesión de la imagen. Desde 1974, la imagen sale cada cinco años, celebrándose con este motivo las llamadas “Fiestas Grandes”, efectuando su salida procesional el domingo de la tercera semana de agosto y el lunes siguiente.
Finales del siglo XVI: La construcción de la Iglesia Parroquial de la Inmaculada Concepción finaliza, y el retablo de la Inmaculada Concepción finaliza en su fase de talla.
1656: Pedro de Mena finaliza la imagen de la Inmaculada Concepción, y esta es trasladada a Alhendín, el 26 de noviembre de este año.