La independencia de Panamá fue el proceso emancipador desarrollado entre el 10 y el 28 de noviembre de 1821 por el cual Panamá rompe los lazos históricos que existían entre su territorio y el Imperio español, concluyendo así más de 300 años de vida virreinal.
El movimiento panameño de secesión de la Corona Española se inició el 10 de noviembre de 1821, con la declaración de Independencia de la Villa de Los Santos dirigido por el Coronel Segundo de Villarreal, la cual contó con el respaldo de otras poblaciones como Natá de los Caballeros, Penonomé, Ocú y Parita.
La Ciudad de Panamá declaró su independencia el 28 de noviembre de 1821 y, acto seguido, decidió de manera voluntaria unirse a la Gran Colombia, presidida por Simón Bolívar. Finalmente, la ciudad de Santiago de Veraguas declara su independencia el 1 de diciembre de 1821, adhiriéndose también a la República de Colombia.
En Panamá, al igual que muchas naciones americanas, comenzaron a surgir ideas revolucionarias e independentistas, que eran la respuesta de una serie de inconformidades que el pueblo fue acumulando que fueron dando paulatinamente en todo el continente. Entre ellas están:
El abuso continuo de los gobernantes de turno, que fueron los causantes de la grave situación económica del Istmo, debido a las grandes restricciones que imponía España, lo que llevó a una lamentable miseria.
La Feria de Portobelo, cuya última versión en 1748 debilitó el papel transitivista del istmo, causando la crisis económica que llevó al despoblamiento de las ciudades comerciales y al tránsito hacia el interior.
La Revolución francesa, que representó una extraordinaria muestra de democracia, al abolirse la monarquía vigente y eliminarse todas las bases económicas y sociales que con ella funcionaban e implantarse una nueva forma de sociedad, en la República. De igual forma impusieron la proclama de los Derechos del Hombre en lo referente a libertad, igualdad y fraternidad.
El notable debilitamiento de España a causa de las invasiones de Napoleón, lo que originó los primeros movimientos independentistas.
El surgimiento de Napoleón Bonaparte es fundamental. Su intervención en España, las abdicaciones de Carlos IV y Fernando VII, la entrega del trono español a su hermano José, que reinó en España y las Indias con el título de José I; la promulgación del Estatuto de Bayona en 1808, que reconocía la autonomía de las provincias americanas del dominio español; sus pretensiones de reinar sobre aquellos inmensos territorios, cuyos habitantes nunca quisieron aceptar los planes y designios del emperador, son elementos básicos para entender los movimientos de emancipación y las guerras hispanoamericanas por su independencia
El surgimiento de líderes de la talla de Simón Bolívar, José de San Martín, Francisco Miranda y muchos otros, que comenzaron a plasmar las ideas revolucionarias que surgían de las sociedades subyugadas por la monarquía establecida en América, libertándolas y proclamando nuevas repúblicas libres e independientes.
La Declaración de Independencia de los Estados Unidos, la cual estableció un gobierno democrático, suceso que para las otras naciones subyugadas fue una circunstancia decisiva para su independencia.
Las independencias o procesos independentistas dados en esa misma época en el Sur de América.
El surgimiento del primer periódico de la historia de Panamá, La Miscelánea del Istmo, el cual comenzaba a divulgar, las opiniones políticas de diversos personajes revolucionarios que iban en contra del régimen español establecido en Panamá y también de los diferentes movimientos independentistas de América.
La circunstancia de que Juan de la Cruz Mourgeon y Achet, viajó en octubre de 1821 al Ecuador para combatir a los rebeldes independentistas y mientras duraba su ausencia, el mando del Gobierno del Istmo de Panamá lo encargó al militar panameño José de Fábrega, que en ese momento desempeñaba como gobernador de Veraguas. Este incidente fue decisivo en las pretensiones independentistas de la villa de Los Santos y Panamá.
Pero sin duda alguna, la razón más importante que produjo la independencia de Panamá, fueron los hechos del 10 de noviembre de 1821, y es que el Primer Grito de Independencia en la Villa de Los Santos, aceleró de manera decisiva el proceso independentista de Panamá.
Situación económica del istmo de Panamá
A diferencia de las demás colonias, Panamá fue una colonia fiel a Corona Española debido al comercio. A comienzos del siglo XIX, la postrada economía del Istmo se reactivó, a causa de las medidas tomadas por España, la cual le dio autorización al comercio con posesiones extranjeras en el Caribe. En 1808 el gobernador Juan Antonio de la Mata abrió el río Chagres a las transacciones mercantiles con Jamaica y pronto Portobelo se sumó a tales actividades. No se hizo esperar el aumento del contrabando y la rápida obtención de ganancias por parte de los comerciantes locales. Estos, ante la invasión de Napoleón Bonaparte en la península ibérica, enviaron fuertes donativos en dinero y especias a las juntas que luchaban contra tal imposición en el trono español.
Tales gestos de lealtad de los criollos panameños hacia la Corona Española y a Fernando VII, no se circunscribieron en el ámbito europeo; también existieron los donativos patrióticos para contribuir a la sofocación de las revueltas independentistas en Hispanoamérica y en especial con el restablecimiento del virreinato en Panamá. Mientras el virrey Benito Pérez obtenía fuertes contribuciones de los mercaderes locales, ignoraba el desmedido contrabando procedente de Jamaica y ampliaba el comercio de los istmeños con los lejanos puertos del Pacífico mexicano. Dio, además, su aprobación para que en Panamá se creara un Tribunal de Consulado con jurisdicción propia aunque tal proyecto no prosperó por la intervención de la Real Audiencia y el desinterés de las autoridades metropolitanas.