Inca es una ciudad y municipio español situado en la parte centro-norte de Mallorca, en la comunidad autónoma de las Islas Baleares. Limita con los municipios de Selva, Búger, La Puebla, Llubí, Sinéu, Costich, Sancellas, Binisalem y Lloseta. Cuenta con una población de 36 262 habitantes (INE 2025).
El municipio es una de las trece entidades que componen la comarca tradicional del Raiguer, y comprende el núcleo de población de Inca —capital municipal, comarcal, y sede de partido judicial— y los diseminados de Son Bordils, Son Perelló y Son Vivot.
Es un importante centro de desarrollo económico en la isla. Las principales actividades como la agricultura, construcción, comercio y la industria manufacturera generan 580 millones de euros.[cita requerida] En la industria del calzado, textil y la marroquineria destacan algunas empresas que comercializan sus productos a nivel nacional e internacional como Camper, Barrats, Lottusse, Carmina, George’s, Farrutx y Munper, entre otras.
El mercado semanal del jueves goza de popularidad, y una vez al año se celebra el denominado Dijous Bo (Jueves Bueno), un mercado que atrae personas de toda la isla y en el que diversas empresas aprovechan para exponer sus productos. A este le precede el denominado Dimecres Bo (Miércoles Bueno), durante el cual se realizan diversas actividades como conciertos u otros eventos de carácter festivo.
El topónimo «Inca» es de origen prerromano y se desconoce su significado. Algunos autores creen que podría derivar de qariat inqar, sintagma oscuro de procedencia prerromana.
Geográficamente, Inca se encuentra en una cubeta. Según un estudio realizado por Antonio Benedicto, de la Facultad de Geología de Barcelona, esta cubeta —conocida como Cubeta de Inca— constituye un semigraben; se trataba de un zócalo cuya separación comenzó en el período Serravalliense y se prolongó hasta el periodo Cuaternario. La cubeta quedó formada durante el período Serravaliense gracias a la actuación de la falla de Sancellas, dando la actual forma de la comarca de Inca, y su relleno sedimentario alcanza 1500 metros de potencia.
Inca recibe en la parte alta de la Cuenca una media de 800 mm y en la parte baja una media de 600 mm.
Inca tiene un torrente principal denominado Torrent de Can Tabou. Es una subcuenca hidográfica de la cuenca Torrent de Muro, la más grande de la isla de Mallorca, con una extensión de 456 kilómetros cuadrados de los cuales 32 kilómetros pertenecen a la subcuenca Can Tabou.
Según el investigador Gabriel Pieras Salom (archivero y Cronista Oficial de Inca), la historia de Inca se podría dividir en Prehistoria - Prerromana, Romana, Islámica, Conquista, Medievo - Moderna y Contemporánea.
Aunque estos dos periodos son muy distintos, debido a la particular ubicación y orografía de Inca, tanto el investigador Pieras Salom y el catedrático Rossello Bordoy apuntan que prácticamente no hubo diferenciación entre estos dos períodos, cosa que en el resto de la isla de Mallorca si se dio. Es un periodo que comprende entre el año 2000 a. C. hasta el 123 a. C. con la conquista de Mallorca por parte de la República romana. En este período destaca la Cultura Talayótica. Se sabe que en la comarca de Inca hubo bastantes asentamientos de esta cultura; el investigador y arqueólogo Josep Mascaró Passarius en su obra Monumentos Prehistóricos del término de Inca, enumera hasta 17 poblados talayóticos de los cuales en la actualidad quedan solo restos y otros han desaparecido. Se destacan dos, el Talayot de Son Sastre y el Talayot del Puig d´Inca.
A igual que el período prehistórico, no hay muchas referencias bibliográficas de esta época. Se conoce que hubo un pequeño núcleo romano en la actual ciudad; el cronista Josep Barberi menciona que se encontraron muchos restos en el campo conocido como Villars en la actual finca So´n Vich y una lápida en el conocido como Camp de L´Oca (actual plaza Font Vella) con la inscripción SVLPICIA.GALIENI.VIXIT.ANNIS XXV.ME(n)SIBUS VI.(a)VE. (Sulpícia, hija (/ mujer?) de Galien que vivió veinticinco años y cinco meses. Salud). El historiador Jordi Amengual Quetglas apunta de la posibilidad de que fuera una Necrópolis ya que coincide con la posible salida de la ciudad, ubicación común en el urbanismo romano. El historiador también hace mención de que se trataba de un Cippus, una columna funeraria.
Periodo comprendido desde 902 hasta 1229 con la conquista de Mallorca. La isla estaba dividida en diez distritos, uno de ellos era el de Inca (Inkan o Juz d'Inkan) formados por Inca, La Puebla, Campanet, Selva y Mancor. Inca se trataba de la mayor alquería de la parte foránea de Mallorca (tenía un total de 78 en toda la isla), que constaba de una mezquita, mercado, quince molinos de agua, grandes campos de cultivo y un gran movimiento comercial (presencia de judíos en la ciudad), tal como lo describe Jaime I en su Llibre de fets. Es considerada como la época de mayor esplendor de toda su historia.
Llevada a cabo por Jaime I entre 1229 y 1231, aprovechó el distrito Islámico y lo convirtió en la parroquia de Santa María de Inca tal como se recoge en una Bula del Papa Inocencio IV para posteriormente definirla como Villa de Inca. Una vez conquistada, se reparte entre nobles catalanes, templarios, hospitalarios y algunos judíos que apoyaron la conquista. En un documental titulado el rostre ocult (el rostro oculto) emitido por IB3 en catalán, la mayoría de los expertos consideran que se trató de un genocidio.
Posterior a la Conquista, durante el tiempo comprendido entre los siglos XII y XIX aumenta la ciudad, se crean gremios (destacaban el de Tejidos de Lino y Zapatos), se empiezan a edificar, reformar edificios e infraestructuras, los de la Iglesia de Santa María la Mayor en 1256, el Claustro de San Francisco en 1325, la ermita de Santa Magdalena, el Monasterio de Sant Bartomeu en 1530, el Claustro de Santo Domingo en 1604. Se puede destacar diferentes hechos como el asalto al barrio judío con prácticamente la destrucción total en 1391, los enfrentamientos con la capital (Palma) por motivos económicos (impuestos elevados) en 1450 y la peste de 1652 que arrasó con el 70% de los pobladores.
El siglo XIX fue un siglo que pese a los principales movimientos como la guerra de la Independencia de 1808, la supresión de la Inquisición en 1813, el período absolutista de Fernando VII y la revolución de 1868 fue beneficioso para la ciudad. Los cultivos de viña y olivos pasan a ser de almendros y árboles frutales, aumentan los campos de regadío y los gremios de herreros, textiles y sobre todo zapateros están en auge. Concretamente el gremio del zapato crece y se dedica a exportar a la península. La población crece, pasa de 3038 habitantes en 1808 a 7579 habitantes en 1878. En 1862 se comienzan a rotular las calles y enumerar las casas. En 1875 llega el ferrocarril a Inca, uniendo directamente Inca con la ciudad de Palma de Mallorca, eso originó mayor fluidez en el transporte tanto de personas como de mercancías y con ello aumenta la inversión, el comercio y la población. Como ejemplo de ello fue la visita de Alfonso XII en 1877. En 1883 se empieza a editar prensa escrita propia de la ciudad de las que se pueden destacar Revista de Inca, La Villa de Inca, Es ca d´Inca, El Heraldo de Inca. Se puede destacar que tanto a finales del siglo XIX como a mediados del siglo XX existen dos corrientes políticas principales que regían en toda la isla y que se alternaban en el gobierno, los liberales y los conservadores. Ambos fueron encabezados por Antonio Maura y el empresario Juan March. Precisamente el empresario Juan March acudía mucho a Inca ya que tenía amigos e intereses económicos por el auge que Inca tenía comercial y socialmente, lo que favorecía que en Inca se decantasen por el lado conservador.
El siglo XX comenzó con el reconocimiento en 1900 con el título de ciudad por la reina regente María Cristina:
Inca sigue creciendo económicamente gracias a la exportación de zapato por la I guerra Mundial, aunque le beneficia económicamente sufre también la carencia de alimentos por la guerra. En 1923 recibe la visita de Alfonso XIII junto a Primo de Rivera. La exportación continúa durante la Guerra Civil y sufrirá un pequeño retroceso con la II Guerra Mundial. Durante la Guerra Civil, Inca no se vio gravemente afectada salvo dos lanzamientos de bombas en la plaza Font Vella por parte del bando Republicano y el fusilamiento del alcalde de Inca, Antoni Mateu en Palma. Durante la dictadura el gremio zapatero continuó creciendo ya que se veía favorecido por los gobernadores franquistas conocedores del éxito del gremio, sin embargo los gremios de herreros y textiles fueron desapareciendo en favor del zapatero. A partir de 1980 comenzó la caída del sector del zapato y la piel, con la crisis de petróleo de 1979 que encareció las materias primas, la entrada de China que empezaba a convertirse en la gran productora a nivel mundial, la regulación de la economía sumergida en la década de los noventa, junto con la llegada del sector turismo provoca que Inca pase de cerca dos mil empresas relacionados con el sector zapatero a apenas una decena. Actualmente quedan las empresas Camper, Lottusse, Carmina, Yanko, Heymo, George´s, Munper, Barrats, Farrutx y Heitorn.