Imelda Remedios Visitación Romuáldez y Trinidad, vd.ª de Marcos (Manila, 2 de julio de 1929), popularmente conocida como Imelda Marcos, es una política y socialite filipina. Fue la primera dama de Filipinas entre 1965 y 1986, período en el cual su esposo Ferdinand Marcos, presidió el país. Conocida como la «Mariposa de Hierro», Imelda Marcos ejerció varios roles activos dentro del gobierno de su esposo y con frecuencia fue portavoz de sus políticas. Fue Gobernadora de Gran Manila (1975-1986), Ministra de Asentamientos Humanos (1976-1986), Diputada en la Asamblea Nacional Interina de Filipinas por Manila (1978-1984) y Embajadora Extraordinaria y Plenipotenciaria (1978-1986).
Imelda destacó por ser la principal promotora y defensora de su esposo, participando activamente de sus campañas electorales y con frecuencia representándolo en negociaciones políticas dentro y fuera del país. Su rol tan prominente dentro del gobierno de Ferdinand Marcos ocasionó que fuese víctima de un intento de asesinato el 7 de diciembre de 1972, poco después de que su esposo declarase la Ley Marcial que le permitió gobernar de manera dictatorial al país hasta su caída del poder en 1986.
Luego de la Revolución EDSA, Imelda acompañó a su esposo al exilio en Hawái, en donde permaneció hasta que Corazón Aquino permitió su regreso el 4 de noviembre de 1991, a fin de que enfrentara numerosos cargos en los tribunales filipinos. Sin embargo, la ex primera dama aprovechó la ocasión para regresar a la política: se postuló a la presidencia de Filipinas en 1992 y en 1995 obtuvo un escaño en la Cámara de Representantes del Congreso de Filipinas por el 1.er distrito de la provincia de Leyte, para el trienio 1995-1998. En el año 2010 volvió a ganar un escaño en la Cámara en, esta vez por el 2.º distrito de la provincia de Ilocos Norte. Permaneció en dicho cargo hasta junio del 2019. Es la única persona en la historia de su país en haber sido elegida en tres diferentes distritos (Manila y en los de las provincias de Leyte e Ilocos Norte) para un cargo público. Adicionalmente, ha apoyado las carreras políticas de sus hijos Imeé Marcos y Ferdinand Marcos Jr.
Imelda es una figura polémica tanto dentro como fuera de Filipinas, conocida por sus extravagancias durante el período en que su esposo, Ferdinand Marcos, detentó la presidencia del país. Organizaciones como Transparencia Internacional señalan que ella y su esposo acumularon una fortuna superior a los USD 10 000 millones por medios ilícitos. Sus críticos además la señalan por haber desarrollado un lujoso estilo de vida durante su período como primera dama a costa del erario público del país y ello en un período de dificultades económicas en Filipinas. Famosa es la anécdota que reza como luego de su huida del país en 1986, se encontraron más de 1000 pares de zapatos en el Palacio de Malacañán que le pertenecían.
Desde que su esposo fuese expulsado de la presidencia de Filipinas, Imelda ha confrontado numerosos procesos legales referentes a las malas prácticas financieras que ella y su esposo habrían cometido durante sus 21 años en el poder. A pesar de los numerosos juicios y casos abiertos en su contra, Imelda no ha recibido condenas definitivas y la mayor parte de la fortuna que se le acusa de haber malversado sigue sin ser recuperada por el Estado filipino.
Imelda continúa siendo una figura controvertida actualmente. Mientras que ella se ha centrado en defender el legado político de su esposo y sus simpatizantes la exaltan por sus logros en el ámbito cultural durante su período como primera dama de Filipinas, sus críticos la consideran cómplice del régimen de su esposo y la catalogan como superflua y desconsiderada para con el pueblo filipino. Sin embargo, su influencia en la cultura y la política del país son innegables y es con frecuencia considerada como una de las mujeres más notorias de la política filipina.
Imelda Remedios Visitación Romuáldez nació en una acomodada familia mestiza de origen japonés y español, vinculada a la política filipina. Su padre fue el abogado Vicente Orestes Romuáldez y su madre Remedios Trinidad, que constituían un matrimonio de clase alta, con un estilo de vida bastante cómodo. A pesar de que su familia siempre mantuvo un estándar de vida muy elevado, Imelda siempre se consideró a sí misma y a su familia como "pobres" en comparación con el resto de sus familiares, algo que se debía al hecho de que su padre era el menos exitoso de la familia. Esto era de hecho algo relativo, pues claro estaba que su apellido disponía de prestigio y sus padres de una vida privilegiada.
Estudió en un colegio para señoritas y concluyó sus estudios en educación en el Saint Paul University Manila. Cuando se mudó a la ciudad capital de Manila, Imelda encontró una auténtica resistencia a ser aceptada en la alta sociedad filipina, a pesar del prestigio de su apellido y de sus importantes esfuerzos por alcanzar relevancia en la capital como modelo.
Imelda en esos momentos era una joven y radiante señorita, cuyo único fin era encontrar al pretendiente ideal e ingresar a la alta sociedad del país, por lo cual su próximo paso fue participar en el concurso de belleza filipina, Miss Manila, el cual perdió, pero eso no la detuvo: en vez de aceptar su derrota, visitó ella misma al alcalde de Manila, a quien persuadió de entregarle el título por encima de la decisión de los jueces del concurso; aunque el alcalde no pudo entregarle el codiciado título, decidió crear uno nuevo, siendo así nombrada "Musa de Manila" en 1950.
Una vez que obtuvo el galardón, apareció en diferentes revistas, aumentó su estatus y comenzó a disponer de un listado de pretendientes, entre los que se encontraban Benigno Aquino, un periodista que había servido en el ejército y que pertenecía a una distinguida e influyente familia, pero su noviazgo no llegó muy lejos.
En 1954, durante una visita al Congreso de Filipinas, conoció a un joven congresista, héroe de guerra durante su servicio como oficial del Ejército Filipino en la Segunda Guerra Mundial, que despuntaba como un naciente líder político del Partido Liberal. Este prometedor político era Ferdinand Marcos, quien se enamoró al instante de la flamante Musa de Manila, casándose con ella tras solo once días de un publicitado noviazgo. Se dice que Marcos no dudó en ofrecerle matrimonio a Imelda y llenarla de lujos, ya que en sus ambiciones políticas futuras sabía lo importante que sería la belleza y el encanto de su esposa para su imagen; además, muy probablemente influyó que ésta perteneciera al distinguido clan de los Romuáldez, una familia conocida por sus diferentes servicios en el gobierno del país y con un visible poder político.
Elecciones senatoriales de 1958
Tras su matrimonio con Ferdinand Marcos, Imelda había obtenido lo que tanto había anhelado desde siempre: tener un esposo poderoso, que pudiese darle todo lo que ella quisiera y le otorgase un elevado estatus social; pero lo cierto era que Imelda no estaba preparada para las exigencias que ser la esposa de un político conllevaba. Ya para 1958, Ferdinand Marcos, tras una década como miembro de la Cámara de Representantes de Filipinas, pasó a participar en las elecciones para el Senado filipino e Imelda debía hacer campaña con él y servir de intermediaria entre su familia y el propio Ferdinand Marcos. La joven señora Marcos, tuvo que trabajar muy duro, aprendiéndose los nombres tanto de alcaldes, gobernadores y demás políticos, como también los de sus respectivas esposas, además de las dificultades que le traía el rechazo que muchas de estas últimas le dispensaban por haberse criado en Tacloban, a pesar de haber nacido en la capital filipina, Manila. Igualmente, las tensiones y el desgaste que conllevó hacer campaña, con sus apariciones públicas y el publicitar a su esposo, causó que Imelda se fuese debilitando, hasta un repentino colapso, que ocasionó su ingreso a un hospital. A ese punto, Ferdinand Marcos, se sintió culpable y aparentemente le ofreció a su esposa dejarlo todo, abandonar su carrera y vivir una vida tranquila, si eso ayudaba a recobrar su salud. La reacción de Imelda fue totalmente contraria, en lugar de amilanarse y aceptar la propuesta, ella le prometió que lo ayudaría en todo lo posible, retomando la campaña en cuanto salió del hospital.