José Ignacio Gregorio Comonfort de los Ríos (Amozoc, Puebla; 12 de marzo de 1812 - Chamacuero, Guanajuato; 13 de noviembre de 1863), fue un político y militar mexicano que se desempeñó como presidente de México, en calidad de interino, del 11 de diciembre de 1855 al 30 de noviembre de 1857, y constitucional, del 1 de diciembre de 1857 al 21 de enero de 1858. Su gobierno es criticado por ser el preludio de la Guerra de Reforma y por haber dado un autogolpe de Estado, al traicionar a la Constitución al adherirse al Plan de Tacubaya.
Fue descendiente de irlandeses. Realizó estudios parciales de Derecho en el Colegio Carolino, los dejó y se enlistó en el Ejército, donde tuvo una brillante carrera. En un retiro parcial de la milicia se dedicó al comercio.
Por la estrechez económica de su familia dejó sus estudios de derecho en el Colegio Carolino (hoy Benemérita Universidad Autónoma de Puebla). En 1832 se alistó en el ejército al lado de Santa Anna para luchar contra el gobierno dictatorial de Anastasio Bustamante. Fue nombrado comandante militar de Tlapa, en el actual estado de Guerrero. Fue diputado al Congreso en 1842-1846 y combatió en el Valle de México en la invasión estadounidense, en 1847. Fue nuevamente diputado al Congreso en 1848 y senador hasta 1851. En 1853 fue nombrado administrador de la Aduana de Acapulco.
Junto con Juan Álvarez, en marzo de 1854 condujo la revolución contra Santa Anna en una campaña por el sur y resistió el asedio sobre Acapulco. Lo que significó la caída definitiva de Santa Anna. Luego marchó a Estados Unidos, donde obtuvo recursos de un particular para continuar la guerra.
Santa Anna, al ver lo incontenible de la revolución y cómo se extendía por todas partes, abandonó el país el 9 de agosto de 1855 y el general Juan Álvarez asumió la presidencia, nombrando al general Comonfort ministro de Guerra. Como Álvarez renunció a la presidencia, el general Comonfort quedó como presidente interino.
Tras la renuncia de Juan Álvarez, fue designado Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, en calidad de sustituto, el 11 de diciembre de 1855, iniciando su presidencia. Su administración fue el preludio de la Guerra de Reforma.
Durante su mandato Comonfort, fomentó la instrucción pública y decretó la creación de la Escuela de Artes y Oficios y la Biblioteca Nacional. También adoptó el sistema métrico decimal e impulsó la modernización de los sistemas de pesas y medidas. Apoyó el desarrollo de la investigación científica y se interesó en el progreso de las comunicaciones.
Durante su gobierno tuvo que sofocar múltiples rebeliones regionales impulsadas por conservadores y grupos clericales opuestos a las reformas liberales; como la encabezada por el general Luis G. Osollo en Zacapoaxtla, en el estado de Puebla donde aconteció la batalla de Ocotlán, Comonfort ordeno al ejército federal que tomará las ciudades de Puebla, Tlaxcala, Iguala y Tulancingo, persiguió a los conservadores en Querétaro y Michoacán, con el fin de restablecer el orden público.
También le correspondió promulgar algunas de las Leyes de Reforma como la Ley Juárez, Ley Lafragua y la Ley Lerdo, aunque intentó aplicarlas de manera paulatina para no desatar un conflicto directo con el clero, estas medidas provocaron nuevas rebeliones conservadoras en Guerrero, Michoacán, Jalisco, Puebla, Guanajuato, San Luis Potosí y Nuevo León, con la bandera de Religión y Fueros.
Durante su mandato, Comonfort buscó estrechar vínculos comerciales y modernizar el país. En septiembre de 1856, su gobierno otorgó una concesión a la Louisiana Tehuantepec Company (LTC). El objetivo era establecer una ruta de transporte de pasajeros y carga que atravesara el Istmo de Tehuantepec, conectando el Golfo de México con el Océano Pacífico para facilitar el comercio estadounidense hacia California.
El 4 de marzo de 1857 James Buchanan asumió el cargo de presidente de los Estados Unidos. Buchanan informó de sus proyectos a John Forsyth, embajador estadounidense en la Ciudad de México. A mediados de 1857 le envió instrucciones para comprar la península de Baja California y parte del territorio de Sonora y Chihuahua. Por ellos podría pagar cuando mucho 15 millones de dólares. Debía tratar de conseguir el área completa que se le indicaba; si no lo lograba, podía conformarse con una región. Por Sonora y Chihuahua pagaría hasta diez millones de dólares, por Baja California, cinco.
El secretario de Estado Lewis Cass, dio a Forsyth sugerencias sobre cómo podría convencer al presidente Ignacio Comonfort para que accediese a sus propuestas. Debía explicarle que las tres provincias en discusión estaban muy lejos de su capital, que los indios bárbaros ocupaban una gran extensión de Sonora y Chihuahua y que si permitían que los Estados Unidos lograsen sus propósitos, eliminarían el peligro indígena y asegurarían el resto de sus provincias. La oferta categóricamente fue rechazada por el presidente Comonfort.
A inicios de 1856, el presidente Comonfort convocó a un Congreso Constituyente que inició sus sesiones en febrero de 1856. Durante los primeros meses de trabajo el Congreso estuvo en armonía con el presidente, porque los representantes tenían en mente aquel discurso de apertura de sesiones pronunciado por Comonfort, en donde les recomendaba que hiciesen una ley fundamental que reflejara y fuera acorde con los sentimientos del pueblo mexicano. Sin embargo, aquellos temas constitucionales como la libertad religiosa provocaron una serie de "desencuentros" entre el jefe del Ejecutivo Federal y los diputados constituyentes a lo largo del tiempo que duró el proceso.
Esa situación afecto la redacción del texto constitucional y que los miembros de la asamblea adoptaran dos actitudes distintas, ya que existía un grupo de liberales radicales y otra parte de moderadas, con esta última simpatizaba el presidente Comonfort. Una lectura detenida de las sesiones del Congreso de la prensa periódica que reseñaba el ambiente imperante muestra que algunos diputados y el presidente Comonfort fueron modificando su postura hacia posiciones más moderadas: el término medio que desde su óptica respondía más a los deseos e idiosincrasia del pueblo mexicano que indudablemente debía tomarse en cuenta, si se era congruente con ser liberal y demócrata. Hacia mediados de 1856, el conflicto estaba en uno de sus puntos más álgidos. El enfrentamiento entre el Congreso y el ejecutivo era directo y los ánimos de ambas partes se exaltaban.
Finalmente el 5 de febrero de 1857 el presidente Comonfort juró y promulgó la nueva Constitución, que contenía disposiciones agresivas contra las posesiones y privilegios de la Iglesia católica. En el mes siguiente, la Iglesia amenazó con excomunión a todos aquellos individuos que la juraran, pero hacerlo era obligatorio para los militares y los miembros del gobierno. Los problemas no se hicieron esperar.
Se hicieron elecciones y el general Comonfort resultó elegido presidente de la República el 1 de diciembre; en ese momento el presidente de la Suprema Corte de Justicia era Benito Juárez.
Con su ánimo conciliador, Comonfort quiso organizar un gabinete mixto —de liberales y conservadores— que se convirtió en una caja de Pandora.
El 1 de diciembre de 1857, Comonfort tomó posesión como Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, de forma constitucional tras ser ganador de las elecciones.