La Iglesia católica maronita o Iglesia siríaca maronita de Antioquía (en siríaco: ܥܕܬܐ ܣܘܪܝܝܬܐ ܡܪܘܢܝܬܐ ܕܐܢܛܝܘܟܝܐ, romanizado: ʿīṯo suryoiṯo morunoiṯo d'anṭiokia; en latín: Ecclesia Syrorum Maronitarum; en árabe: الكنيسة الأنطاكية السريانية المارونية, romanizado: al-kanīsa al-mārūniyya al-kāthūlīkiyya), también conocida simplemente como Iglesia maronita (en el Anuario Pontificio, en italiano: Chiesa Maronita), es una de las veinticuatro Iglesias sui iuris que conforman la Iglesia católica. Es parte del cristianismo siríaco por liturgia y herencia: Se trata de una Iglesia católica oriental que sigue la tradición litúrgica antioquena (o siria occidental), usando como lengua litúrgica el siríaco occidental y como lengua auxiliar el árabe libanés. Está organizada como Iglesia patriarcal de acuerdo a la forma prescripta por el título IV del Código de los Cánones de las Iglesias Orientales (CCEO), bajo supervisión del Dicasterio para las Iglesias Orientales, y es presidida por el patriarca de Antioquía de los maronitas, cuya sede se encuentra en Bkerké, en el distrito de Keserwan de la gobernación del Monte Líbano en el Líbano. El líder de la Iglesia maronita es el patriarca Bechara Pedro Rai, elegido en marzo de 2011 tras la renuncia del patriarca Nasrallah Pedro Sfeir.
Los maronitas remontan sus orígenes a san Marón, o Maro (en árabe: Mārūn), un ermitaño sirio de finales del siglo IV y principios del V, y a san Juan Marón (en árabe: Yūḥannā Mārūn), patriarca de Antioquía entre 685 y 707, bajo cuyo liderazgo los ejércitos bizantinos invasores de Justiniano II fueron derrotados en 684, convirtiendo a los maronitas en un pueblo totalmente independiente.
Si bien algunos historiadores han sugerido que los maronitas fueron en su día monotelitas, seguidores de una doctrina heterodoxa que afirmaba la existencia de una voluntad divina, pero no humana, en Cristo, los maronitas afirman que siempre fueron cristianos ortodoxos unidos a la sede romana, señalando la falta de pruebas de que la Iglesia maronita hubiera afirmado alguna vez tales doctrinas. Sea como fuere, la historia de los maronitas es oscura hasta el período de las Cruzadas, y la aislada comunidad no había estado en contacto con Roma antes de la llegada de los cruzados. Según el obispo medieval Guillermo de Tiro, el patriarca maronita buscó la unión con el patriarca latino de Antioquía en 1182. Sin embargo, la consolidación definitiva de la unión no se produjo hasta el siglo XVI, gracias en gran medida a la labor del jesuita Juan Bautista Eliano. En 1584, el papa Gregorio XIII fundó el Pontificio Colegio de los maronitas (Pontificio Collegio dei Maroniti) en Roma, que floreció bajo la administración jesuita hasta el siglo XX y se convirtió en un centro de formación para académicos y líderes.
La Iglesia católica maronita está en plena comunión con la Santa Sede, sin renunciar por ello a sus estructuras y rituales propios. La Iglesia católica proviene de dos raíces principales: la oriental y la latina, llamada también occidental. En la historia de la raíz oriental existen cuatro importantes sedes de patriarcas: Jerusalén, Alejandría, Constantinopla y Antioquía. Dentro del mismo grupo de Iglesias que arrancaron de Antioquía, existen dos subgrupos: sirio-occidental y sirio-oriental. La Iglesia maronita forma parte del grupo sirio-occidental.
La Iglesia maronita ha permanecido en comunión con el papa, a pesar de los embates que sufrió a través de los siglos por parte de los monofisitas, bizantinos, árabes, drusos, mongoles, otomanos y mamelucos.
El sínodo patriarcal de la Iglesia maronita en 2003-2004 ha identificado cinco elementos distintivos de esta Iglesia:
es calcedoniana (reconoce las deliberaciones conclusivas del Concilio de Calcedonia de 451),
es fiel a la cátedra de san Pedro en Roma
está fuertemente radicada en Líbano.
Además de san Marón la Iglesia maronita cuenta con otros santos surgidos de sus filas: Juan Marón, Nemetala Al-Hardini, Chárbel Makhlouf y Rebeca de Himlaia (o Rafka).
La Iglesia maronita toma el nombre del fundador de un movimiento espiritual y monástico que le dio origen, Marón († 410), un asceta sirio sacerdote de Antioquía, discípulo del ermitaño Zebinas. En tiempos de Marón la Iglesia estaba dividida por cuestiones teológicas referidas a la naturaleza de Cristo: unos afirmaban que Jesús era Dios, otros sólo reconocían su humanidad; unos veían en él dos voluntades, otros sólo una. La división atravesaba las ciudades, las aldeas y las familias. Marón quiso mantenerse al margen de la polémica y se fue a vivir a una montaña de Siria, que comúnmente se cree que es el lugar conocido como Kafr Nebo en la montaña de Ol-Yambos de los montes Tauro, en la región al sur de Ciro (Cyrrhus) entre Alepo y Antioquía. Allí Marón trascurrió su existencia y tras un tiempo de meditación, predicando y atrayendo a un cierto número de personas que deseaban vivir bajo su guía espiritual, formó una comunidad de fieles cristianos en torno suyo que tras su muerte en tomaron el nombre de maronitas. La fuente más antigua conocida sobre la existencia de Marón se debe al arzobispo de Constantinopla, Juan Crisóstomo, que lo menciona en una epístola en 404. Otra fuente son los escritos del obispo Teodoreto de Ciro (393-466), algunas décadas luego de la muerte de Marón, quien lo llamó "Marón el divino" porque mediante oraciones sanaba a los que acudían a él con enfermedades físicas o mentales.
Los discípulos de Marón lo enterraron en las cercanías de Apamea, a orillas del río Orontes y construyeron allí una iglesia. Cerca del sepulcro, probablemente en el lugar llamado Qalaat al Modeeq, construyeron un monasterio llamado Beth Marón (San Marón) que tenía 400 monjes en 445. Según Abu al-Fida el emperador Marciano buscando reforzar la posición doctrinal del Concilio de Calcedonia agrandó el monasterio y permitió que se estableciera un gran número de monjes griegos. El nombre maronita se hizo conocido debido al monasterio y a un cierto número de monasterios afiliados en la región.
Traslado de la comunidad maronita al Líbano
El movimiento maronita llegó al Líbano cuando el primer discípulo de Marón, Abraham de Ciro (350-422), que fue llamado el Apóstol del Líbano, se propuso convertir a los fenicios paganos del Monte Líbano y se dirigió allí hacia el 402. Abraham fundó una comunidad maronita en Aqura, cerca del río Adonis.
En cuanto a las controversias teológicas, los maronitas hicieron radicalmente suya la doctrina del Concilio de Calcedonia (451), que sostenía que Cristo era a la vez Dios y hombre que tenía dos voluntades, humana y divina. Los enemigos de esta doctrina -entre ellos los monofisitas- pasaron a ser entonces enemigos de los maronitas. Según Abu al-Fida el emperador Marciano buscando reforzar la posición doctrinal del Concilio de Calcedonia agrandó su monasterio y permitió que se estableciera un gran número de monjes griegos.
Probablemente para evitar la persecución de los monofisitas, la comunidad maronita asentada en torno a Apamea remontó el río Orontes hacia el sur llegando a sus fuentes en lo que hoy es el Líbano, llevando con ellos los restos de Marón y reuniéndose con sus correligionarios ya asentados allí. En 452 fundaron el monasterio de San Marón en una caverna en Ain ez Zarqa. Otros grupos se dispersaron por Siria y Mesopotamia.
Los monofisitas persiguieron y asesinaron en gran número a los partidarios del Concilio de Calcedonia, por lo que la emigración maronita hacia el Líbano se aceleró. En una carta dirigida al papa de Roma Hormisdas en 517 (durante el cisma acaciano) los monjes del monasterio de Beth-Marón le informaban de los ataques que recibían y de que sus apelaciones al emperador bizantino no eran escuchadas. El papa les respondió consolándolos en una carta de 10 de febrero de 518. Desde el principio la comunidad maronita dependió del patriarca de Antioquía, pero algunos patriarcas de esa sede habían adherido al monofisismo y la comunidad maronita estuvo en conflicto con ellos. Los monofisitas de Antioquía mataron a 350 monjes y quemaron el monasterio de San Simón Estilita en 517. En Antioquía se sucedieron patriarcas calcedonianos y anticalcedonianos hasta que se formalizó el cisma en 544 que dio origen a la Iglesia ortodoxa siria, existiendo desde entonces patriarcas ortodoxos y jacobitas (monofisitas).