La Iglesia católica (en latín: Ecclesia Catholica; y en griego antiguo: Καθολικὴ Ἐκκλησία), es la iglesia cristiana más numerosa. Está compuesta por veinticuatro Iglesias sui iuris: la Iglesia latina y veintitrés Iglesias orientales, que se encuentran en plena comunión con el papa y que en conjunto reúnen a más de 1406 millones de fieles en todo el mundo.
La Iglesia católica sostiene que en ella subsiste la única Iglesia fundada por Cristo, encomendada al apóstol Pedro, a quien le confió su difusión y gobierno junto con los demás apóstoles. Por ello, se considera a sí misma «como un sacramento», un «signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano».
La cabeza visible de la Iglesia católica es el papa, el obispo de Roma, sucesor de san Pedro. Desde el 8 de mayo de 2025, su pontífice es León XIV, de nombre secular Robert Francis Prevost; es el 267.° papa de la historia. La sede papal conocida como la Santa Sede, ocupa un lugar preeminente entre las demás sedes episcopales y constituye el gobierno central de la Iglesia, por quien actúa y habla, y es reconocida a nivel internacional como una entidad soberana.
A la Iglesia católica pertenecen todos los bautizados según sus ritos propios y que no hayan realizado un acto formal de apostasía. Según los datos del Anuario Pontificio de 2024 referentes al año 2022, el número de bautizados miembros de la Iglesia es de 1390 millones, alrededor del 18% de la población mundial. Se trata de una comunidad cristiana que se remonta a Jesucristo y a los doce apóstoles, por medio de una sucesión apostólica nunca interrumpida, también compartida con la Iglesia ortodoxa. La doctrina católica se encuentra recogida en el Catecismo de la Iglesia católica.
Con dos milenios de historia, la Iglesia católica es la institución internacional más antigua del mundo y ha influido en la filosofía occidental, la ciencia, el arte y la cultura. Entre sus tareas se incluyen la difusión del Evangelio y la realización de obras de misericordia corporales y espirituales en atención a los enfermos, pobres y afligidos, como parte de su doctrina social conocida como doctrina social de la Iglesia (DSI). La Iglesia católica, de hecho, es la mayor proveedora no gubernamental de educación y servicios médicos del mundo.
La palabra «iglesia» significa «convocación». Proviene del latín tardío ecclesĭa y este del griego ἐκκλησία, ekklēsía, que significa propiamente «asamblea» y que procede del verbo ἐκ-καλεῖν, ek-kalein, «llamar fuera».
Designa a las asambleas del pueblo, que mayoritariamente tenían un carácter religioso. Es el término frecuentemente utilizado en el texto griego del Antiguo Testamento para designar la asamblea del pueblo elegido en la presencia de Dios, sobre todo cuando se trata de la asamblea del Sinaí, en donde el pueblo de Israel recibió la ley y fue constituido por Dios como su pueblo santo. La primera comunidad cristiana, otorgándose a sí misma el nombre de "Iglesia", se consideró heredera de aquella asamblea. Por tanto, según la creencia católica, con dicho término se designa al pueblo convocado y reunido por Dios desde todos los confines del mundo para formar la asamblea de todos aquellos que, por la fe y el bautismo, han sido hechos hijos de Dios, miembros de Cristo y templo del Espíritu Santo.
Las palabras que se emplean en inglés y en alemán para referirse a «Iglesia», Church y Kirche respectivamente, provienen del griego kyriaké, cuyo significado es «la que pertenece al Señor».
El término «católico», por su parte, proviene del latín tardío catholĭcus, que a su vez procede del griego καθολικός, katholikós, que significa «universal». Ignacio de Antioquía brinda en su Carta a los esmirniotas, escrita hacia el año 110, el testimonio más antiguo de este adjetivo como calificativo de la Iglesia:
Antes del fin del siglo II, el término “católico” comenzó a designar lo que se consideraba la verdadera Iglesia y su doctrina, diferenciándola de la de grupos disidentes.
En una epístola dirigida al novacianista Simpronio, Paciano de Barcelona (siglo IV) justificó la aplicación del nombre de «católicos» a sus correligionarios del pasado y del presente, y llegó a expresar:
En la misma carta, destacó la unidad de la Iglesia católica en contraste con la diversidad de grupos minoritarios de su tiempo, varios de los cuales tomaron los nombres de sus fundadores y cuyas doctrinas diferían de la línea de pensamiento eclesial (ebionitas, marcionitas, valentinianos, apolinaristas, montanistas y novacianistas).
El vocablo «catolicismo» se usa por lo general para hacer alusión a la experiencia religiosa compartida por las personas que viven en comunión con la Iglesia católica. Así, se refiere habitualmente tanto a las creencias de la Iglesia católica como a su comunidad de fieles.
En los países en los que el catolicismo es mayoritario, a la Iglesia católica se la conoce normalmente como «la Iglesia», término que en otros países se aplica a otras Iglesias cristianas. Según una larga tradición, existen además distintas imágenes que se han empleado para referirse a la Iglesia católica, tales como Sacramento de Cristo, Pueblo de Dios, Cuerpo místico de Cristo, Esposa de Cristo, Jerusalén de arriba, Edificación de Dios, Barca de Pedro o Nave de salvación.
La Iglesia católica se ve a sí misma y se proclama como la encargada por Jesucristo para ayudar a recorrer el camino espiritual hacia Dios viviendo el amor recíproco y por medio de la administración de los sacramentos, a través de los cuales Dios otorga la gracia al creyente, principalmente en el sacrificio de la Eucaristía.
La Iglesia católica se concibe a sí misma como la única Iglesia fundada por Cristo, y por tanto, la única auténtica frente a las demás iglesias y denominaciones cristianas que se han separado de ella.
También, dado que considera que es una institución a la vez divina y humana está tanto fuera como dentro de la historia, en el Catecismo romano (publicado en 1566) se escribió que consta de dos partes: la Iglesia peregrina, militante o en tránsito (la que existe en la historia) y la Iglesia triunfante o celeste (al finalmente llegar a la visión de Dios); a lo que en ocasiones se añadió la iglesia purgante, sufriente o expectante (la de aquellos que murieron y aún no llegaron a la visión beatífica), siendo esta última parte de la Iglesia invisible pero aún no en su estado final.
La Iglesia católica considera que tiene encomendada la misión de elaborar, impartir y propagar la enseñanza cristiana, así como la de cuidar de la unidad de los fieles. Debe también disponer la gracia de los sacramentos a sus fieles por medio del ministerio de sus sacerdotes. Además, la Iglesia católica se manifiesta como una estructura jerárquica y colegial, cuya cabeza es Cristo, que se sirve del colegio de los apóstoles, y que en la historia posterior ejerce la autoridad mediante sus sucesores: el papa y los obispos.