El guaraní (autoglotónimo: avañe'ẽ, fonéticamente, AFI: [a.ʋa.ɲeˈʔẽ]), también denominado guaraní criollo; es una lengua de la familia tupí-guaraní hablada por aproximadamente 9 millones de personas en el Cono Sur de América, incluyendo a los 6,5 millones de hablantes de Paraguay (que lo utilizan como idioma materno o nativo) y a los que lo usan como segunda lengua.
Es uno de los dos idiomas oficiales en Paraguay, según establece la Constitución Nacional de 1992, junto al español. También cuenta con una academia denominada Academia de la Lengua Guaraní, creada por Ley en 2010 junto con la Secretaría de Políticas Lingüística, siendo las entidades encargadas de promulgar las normativas correctas de redacción e interpretación del idioma. También es lengua oficial junto con el español en la provincia de Corrientes, Argentina. En Uruguay fue la lengua más hablada de la Banda Oriental. Desde la promulgación del decreto supremo n.º 25894 el 11 de septiembre de 2000, el guaraní es una de las lenguas indígenas oficiales de Bolivia, lo que fue incluido en la Constitución Política, promulgada el 7 de febrero de 2009. En Brasil, el municipio de Tacuru, en el Estado de Mato Grosso del Sur, tiene al idioma guaraní como oficial desde el año 2010, junto al portugués. El guaraní es, asimismo, uno de los idiomas reconocidos por el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) desde el año 2006.
Se habla principalmente en el Paraguay, así como en zonas del norte de Argentina (provincias de Corrientes, Misiones, Salta y Jujuy, además partes del este de la provincia del Chaco y en puntos aislados de Entre Ríos). Debido a la inmigración paraguaya y del noreste argentina hacia el área metropolitana de Buenos Aires cientos de miles de personas lo hablan ahí también. De la misma forma, se habla en partes del sur de Bolivia y centro-suroeste de Brasil, fronterizas con Paraguay. El jopara en guaraní, —mezcla de este idioma con el español— es muy común actualmente.
Es la lengua nativa de los guaraníes, denominación de pueblos originarios de la zona. Originalmente carecía de escritura, aunque los franciscanos desarrollaron una ortografía basada en el alfabeto latino del español, específicamente por fray Luis Bolaños en 1603. Es una de las lenguas indígenas sudamericanas en que se consignan oraciones en el Rituale seu Manuale Peruanum (1607) de Luis Jerónimo de Oré. El primer repositorio léxico guaraní data de 1639 con el Tesoro de la Lengua Guaraní del jesuita Antonio Ruiz de Montoya, quien al año siguiente publicó la primera gramática de la lengua. También fortalecida en 1643 por Alonso de Aragón. En la América precolonial, fue habitualmente empleado por pueblos que vivían al este de la Cordillera de los Andes, aproximadamente desde el mar Caribe hasta el Río de la Plata. Sus variantes modernas, como el guaraní paraguayo y el guaraní correntino (perteneciendo ambas subvariedades a la variedad conocida como «guaraní criollo», la cual tiene sus orígenes en la tribu cario-guaraní del siglo XVI), poseen un amplio uso entre poblaciones mestizas y no indígenas propiamente dichas.
Históricamente el guaraní ha sido el idioma predominante de la zona que actualmente abarca geográficamente el Paraguay y sus alrededores (noreste de Argentina, suroeste de Brasil, sureste de Bolivia). La entrada del castellano en Paraguay se hace con la llegada de los conquistadores, pero estos nunca consiguieron crear ni mantener una comunidad de hablantes que tuviera expresión relevante. Esto se debe al poco flujo de migrantes europeos y al aislamiento geográfico, político y económico del Paraguay en relación con sus vecinos —en parte debido a la lejanía y los conflictos—. Además, el mestizaje era promovido por las autoridades en la época colonial, a diferencia de otros países. Las familias paraguayas de aquel entonces, compuestas por el padre, de origen español, y la madre de origen guaraní, eran generalmente matriarcales, por lo que los hijos aprendían el idioma materno, es decir, el guaraní.
A lo largo de la historia, y especialmente desde la expulsión de los Jesuitas, el idioma guaraní ha sufrido persecuciones en los distintos territorios donde se hablaba. En Paraguay, desde la Independencia de España, fue utilizado en las diversas instancias gubernamentales, aunque luego el idioma guaraní ha sido reprimido por los gobiernos paraguayos, especialmente desde el final de la guerra de la Triple Alianza, cuando llegó a prohibirse su uso y enseñanza en las escuelas públicas como consecuencia de la derrota ante los ejércitos invasores. A pesar de ello, el idioma continuaba siendo el más hablado en los hogares.
Sin embargo, los gobernantes populistas usaban a menudo el idioma como orgullo nacional para excitar el fervor nacionalista y promover una narrativa de unidad social. Durante el régimen dictatorial de Alfredo Stroessner, el gobierno se sirvió del guaraní para atraer a los paraguayos del interior, aunque el propio Stroessner nunca dio un discurso en guaraní. El 25 de agosto de 1967, es promulgada una nueva Constitución Nacional, que por primera vez dio una calidad jurídica al idioma guaraní al reconocerlo como lengua nacional del Paraguay, convirtiendo el 25 de agosto en el Día Nacional del Idioma Guaraní.
Por otra parte, el guaraní fue estratégico durante las guerras internacionales que involucraron al Paraguay (la de la Triple Alianza y la del Chaco), ya que todas las comunicaciones al frente se realizaban en ese idioma. Aun así, tanto en el ejército argentino como en el brasileño había gente con raíces guaraníes que hablaba el idioma en cuestión.
Tras el advenimiento de la democracia paraguaya, el guaraní se estableció en 1992 en la nueva constitución como un idioma oficial equivalente al español, y a partir de esa década el MEC promovió la enseñanza del guaraní como una materia más en las escuelas públicas, tanto en la comunicación oral como escrita. Sin embargo, la enseñanza en el resto de las asignaturas sigue siendo predominantemente en castellano, por lo que la mayoría de los guaraní-hablantes han aprendido el idioma en el hogar.
El guaraní se convirtió en una lengua escrita hace relativamente poco tiempo, por ende, la mayoría de los guaraní-hablantes solo saben hablar (oralmente) el idioma. Pocos saben leer o escribirlo correctamente en el sistema de escritura actual que enseña el Ministerio de Educación de Paraguay desde fines del siglo pasado.
En el año 2006 se ha vuelto idioma oficial del Mercosur, junto al español y al portugués. A partir de 2010 se creó la Academia de la Lengua Guaraní que se encarga de velar por la preservación y evolución de la misma, y se promulgó la Ley de Lenguas (n.º 4251). No fue hasta 2015 cuando el presidente del gobierno paraguayo apostó por redactar el primer decreto oficial en guaraní. En Bolivia, la Constitución Política del Estado de 2009 reconoce 37 idiomas oficiales, entre ellos el guaraní, hablado especialmente en el sur. En el caso de la provincia argentina de Corrientes, el guaraní es oficial desde 2004 y su enseñanza está incorporada en todos los niveles del sistema educativo provincial. Además, la constitución provincial también posee su versión en idioma guaraní, hecha en 2007. En 2015, el Poder Judicial de la provincia argentina de Formosa anunció que publicará la Ley de Violencia Familiar provincial en idiomas qom y guaraní.