Tal Día como Hoy

Idaho

Estado de Estados Unidos

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Idaho (pronunciado /ˈaɪdəhoʊ/) es uno de los cincuenta estados que, junto con Washington D. C., forman los Estados Unidos de América. Su capital y ciudad más poblada es Boise. Está ubicado en la región Oeste del país, división Montañas Rocosas. Limita al norte con Canadá, al noreste con Montana, al este con Wyoming, al sureste con Utah, al suroeste con Nevada, al oeste con Oregón —gran parte de esta frontera la forma el río Snake— y al noroeste con el estado de Washington. Con 7,24 hab/km² es el séptimo estado menos densamente poblado, por delante de Nuevo México, Dakota del Sur, Dakota del Norte, Montana, Wyoming y Alaska. Fue admitido en la Unión el 3 de julio de 1890, como el estado número 43.

La abreviación postal es "ID", y su apodo de Estado gema hace alusión a la abundancia de recursos naturales en su territorio. El lema estatal es la frase latina Esto Perpetua, que traducido al español sería "Que sea perpetua". El sur de Idaho, incluyendo al área metropolitana de Boise, Idaho Falls, Pocatello, y Twin Falls se encuentra en la zona horaria de Montaña. El norte estatal (pasando el río Salmon), en cambio, pertenece a la zona horaria del Pacífico.

Idaho es quizás el único estado en ser nombrado prácticamente a consecuencia de un error. A comienzos de los años 1860, cuando el Congreso de Estados Unidos entreveía la posibilidad de administrar un territorio en las Montañas Rocosas, el excéntrico e influyente George M. Willing sugirió la denominación de «Idaho», alegando que derivaba de una voz shoshone que significaba «el sol que nace en las montañas» o la «gema de las montañas». Willing aclaró más tarde que él mismo inventó el término.​ Como resultado, el Congreso tomó la decisión de llamarlo Territorio del Colorado en febrero de 1861.​

Sin embargo, la palabra «Idaho» no desapareció. El mismo año que el Congreso creó Colorado, fue fundado al este de Washington un condado llamado Idaho, en honor a un barco de igual denominación que había anclado a orillas del río Columbia en 1860. No está claro si el barco fue anterior o posterior a la declaración de Willing. A pesar de ello, una porción del territorio de Washington que incluía al condado de Idaho fue utilizada para crear el estado homónimo en 1863. Dejando de lado la falta de información sobre el origen del nombre, muchos libros de texto del siglo XX concordaron en que provenía del shoshone «ee-da-how».

En las excavaciones entre 1997 y 2019 en el yacimiento de Cooper's Ferry, cerca del río Salmón y de la ciudad de Cottonwood, arqueólogos dirigidos por el profesor Loren Davis, han hallado puntas de proyectil y herramientas de piedra, junto con huesos de animales cazados y rastro de hogueras que datan de hasta 15.280 a 16.560 años.​​

Ya antes se habían encontrado rastros de actividad humana en Idaho que datan de al menos 14.500 años de antigüedad. En 1959 las excavaciones realizadas en Wilson Butte Cave, próximo a Twin Falls, revelaron esta teoría al encontrar puntas de flecha, unos de los artefactos más antiguos de Norteamérica. Por otro lado, las tribus amerindias que predominaban en la zona incluían a los Nez Perce asentados en el norte, y a los Shoshone nórdicos y occidentales en el sur.

Idaho, como parte del estado independiente de Oregón, fue reclamado tanto por Estados Unidos como por el Reino Unido hasta que el primero obtuvo el derecho absoluto a su jurisdicción en 1846. Desde ese entonces y tras la creación del territorio de Idaho en 1863, partes del actual estado estaban comprendidas entre los confines de Oregón, Washington y Dakota. El nuevo terreno abarcaba gran parte del actual Idaho, Montana y Wyoming.

Luego de algunas tribulaciones, incluyendo el cambio caótico de la capital territorial desde Lewiston hasta Boise y el intento federal de dividir el espacio existente entre Washington y Nevada, Idaho se proclamó como estado en 1890. Su economía, que había sido tempranamente abastecida por la minería, se volcó hacia la agricultura y el turismo.

De forma reciente, Idaho se ha enriquecido como centro tecnológico y científico, suponiendo el 25% de su capital (más de lo que aportan la actividad agrícola, minera y forestal).

Hacia la segunda mitad del siglo XIX Idaho recibió ganado vacuno procedente de California y Texas con la intención de abastecer a los mineros. Poco tiempo después, las ricas pasturas y las buenas condiciones climáticas y ambientales favorecieron el desarrollo de la actividad ganadera, absorbiendo a cientos de hombres que veían en los suelos del estado, la posibilidad de alcanzar una economía estable.

El cultivo de maíz fue disminuyendo a medida que los granjeros hacían cuenta de la posibilidad de plantar avena, cebada y trigo en el árido valle del río Snake.

Con la construcción de nuevas carreteras y el consecuente hallazgo de oro, muchos estadounidenses fijaron su rumbo a Idaho, que ya se encontraba comunicado al mercado nacional gracias a las primeras líneas ferroviarias que hacían posible el traslado de materia prima al resto del país.

En 1874 ya operaba un tren cuyo límite de llegada era la frontera Utah-Idaho. Siete años más tarde se extendería a las minas de Montana, al tiempo que otras vías comunicaban al estado con Oregón y Wyoming.

Para mediados de la década de 1880, la ferrovía cubría buena parte del Pacífico Oeste de los Estados Unidos y servía a los obreros y empresarios para desplazarse por las minas de oro.

La situación geográfica de una región separada por las montañas terminó por dividir a Idaho en dos partes a través de sus extremos norte y sur. La capacidad de unión que se esperaba de un futuro gobierno estatal daba lugar a dudas y repercusiones, a raíz de sus evidentes obstáculos.

Por ello no faltaron oportunidades de aprovechamiento por parte de los estados limítrofes que buscaban repartirse el territorio a beneficio propio. No obstante, y pese a los intentos adquisitivos de Nevada y Washington, las autoridades regentes idahoanas impidieron su cometido y apelaron a un sentimiento de unidad territorial que no había encontrado su fundamento en el pasado.

Pronto, con el ligero empuje económico que favoreció a la producción y venta de productos a otras zonas circundantes, la población de Idaho creció a gran escala, pasando de 33.000 habitantes en 1880 a superar los 160.000 a comienzos del siglo XX.

El flujo poblacional que se adentró al territorio procedía principalmente de China y del País Vasco (tanto español como francés). A partir de ese entonces, Idaho recibiría a un buen número de personas oriundas del sur, suroeste y centro estadounidense, así como mormones y otros grupos.

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