Tal Día como Hoy

Icíar Bollaín

Actriz, directora y guionista de cine española

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Icíar Bollaín Pérez-Mínguez (Madrid, 12 de junio de 1967) es una directora y actriz española.

Icíar Bollaín Pérez-Mínguez es hija de un ingeniero aeronáutico y una profesora de música, y tiene una hermana gemela llamada Marina.​ La actual directora debutó como actriz a los 15 años y fue escogida un año más tarde, a sus 16 años de edad, por Víctor Erice, reputado director de cine español, para protagonizar su primera película, El sur (1983). A partir de entonces, protagonizó diferentes largometrajes, una serie televisiva (Miguel Servet, la sangre y la ceniza) y una ópera. Se matriculó en Bellas artes en la Universidad Complutense de Madrid, para tiempo después abandonar sus estudios con el fin de dedicarse por completo al cine.​​ Es aficionada a la pintura impresionista y le gusta pintar retratos.

A principios de 1991 fundó, junto a Santiago García de Leániz y Gonzalo Tapia, Producciones La Iguana, con quien da sus primeros pasos en el terreno de la dirección. Baja corazón (1993) y Los amigos del muerto (1994) fueron algunos de sus primeros trabajos en dicho campo. La Iguana ha producido desde su creación casi veinte películas.

En 1995, Icíar realiza un giro en su carrera cuando decide acompañar al realizador Ken Loach, con quien había trabajado en Tierra y libertad (1995), durante el rodaje de La canción de Carla (1996), para escribir un libro sobre el director inglés y su obra que ha titulado Ken Loach, un observador solidario, publicado en 1996 por la editorial El País-Aguilar.

Fue elegida Mejor Actriz Española de 1992 por la revista Cartelera Turia y recibió el Premio Ojo Crítico II Milenio de Radio Nacional de España en 1993. También recibió el Premio Ciudad de Cuenca a su trayectoria en el II Festival de Cine 'Mujeres en Dirección' de la capital conquense. Es miembro de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. En 2006 fundó, junto con otras cineastas, CIMA (Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales), y desde entonces es miembro de su Junta Directiva.

La directora considera el cine una herramienta muy poderosa para lograr la transformación social y creación de una sociedad más igualitaria,​

Actualmente, es pareja del guionista escocés Paul Laverty, guionista habitual de las películas de Ken Loach, a quien conoció durante el rodaje de Tierra y libertad y con el que tiene tres hijos.​

Se trata de una gran película que también puede verse como un medio de enseñanza para estudiantes extranjeros, pues muestra varios aspectos clave tanto de la historia de España como de la evolución sociocultural del país.

Esta cuenta la historia de la cubana Milady, la dominicana Patricia y la bilbaína Marirrosi, tres mujeres con problemas existenciales e inquietudes varias con respecto a su futuro. Sus problemas son similares a los que sufren los tres jóvenes de un pueblo de la provincia de Guadalajara, Santa Eulalia, un pequeño pueblo sin mujeres casaderas, y condenado al olvido. Pronto, Damián, Alfonso y Carmelo entrarán en contacto con las tres mujeres a través de una fiesta organizada por los solteros del pueblo en la que unos y otros se conocerán, dando comienzo a una agridulce historia de convivencias.

Esta obra cinematográfica es útil desde el punto de vista académico, no solo por su base histórica mencionada anteriormente, sino también porque se presenta como una ventana abierta que permite al espectador ponerse en el lugar de los personajes en todo momento, sufriendo con ellos las mismas sorpresas e impresiones, desde la llegada de las chicas a Santa Eulalia.

Otro de los aspectos esenciales de la película es que ofrece la oportunidad de entender otro de los puntos principales de la misma: la problemática del campo español. Al mismo tiempo, Icíar Bollaín se encarga de conservar los estereotipos clásicos del típico pueblo español donde el bar es el foro más respetado para reuniones y defensas, incluso ideológicas.

Sin embargo, Bollaín no deja atrás el importante tema del sexismo imperante en la época reflejada, aunque se preocupa también por mitigarlo en gran parte con la introducción de personajes como Doña Gregoria, madre de uno de los jóvenes del pueblo y reflejo del matriarcado rural.

La extranjeridad, no hay que olvidarlo, es otro de los puntos claves de esta historia. El sentimiento de extrañeza y rechazo a lo ajeno y a lo extranjero, que se presenta al comienzo de la película con la llegada de las tres muchachas al pueblo, se va diluyendo conforme se van desarrollando las relaciones amorosas entre ellas y los jóvenes naturales de Santa Eulalia. Esto es una clara solución a ese problema de la extranjeridad, pues Icíar Bollaín no presenta un problema sin su correspondiente solución, introduciendo una ideología integradora que rompe con las barreras culturales y raciales, otro importante pilar del largometraje que constituye una reconocida intención pedagógica.

El hecho de que Bollaín enmarque la película en plena burbuja inmobiliaria en España tampoco es algo fortuito, ya que se trata de otro aspecto que servirá para mostrar muchos aspectos y consecuencias históricas que, aún hoy en día, afectan directamente a la sociedad española (un claro ejemplo serían los casos de corrupción que azotan el país).

En resumen, en cuanto a lo didáctico, Flores de otro mundo permite hacer un análisis no solo del tema racial sino también del papel de la mujer de la época. Esto podrá incluso llegar a compararse con otros casos similares en los que la mujer es objeto y motivo del inicio de un movimiento de integración social, como es el caso de la mujer mexicana emigrante a Estados Unidos. Todo ello retratado a través de las figuras y personalidades de las tres mujeres que protagonizan esta historia.

Esta película se caracteriza por introducir un elemento nuevo: la pintura. El uso del arte pictórico enriquece la puesta en escena y la historia en sí, analizando la función narrativa que pueden llegar a tener las obras de este estilo dentro de la cinematografía.

Si bien la pintura no desempeña un papel principal en la historia de Pilar, víctima de violencia de género, sí que supone crucial para el desarrollo de la protagonista el avance del relato cinematográfico. Así, este nuevo elemento funcionará más como un hilo conductor que como eje narrativo principal.

De alguna manera, por medio del plano de la pintura, se observa a lo largo de todo el largometraje cómo Pilar se va librando de las ataduras que la encadenan a esa vida de violencia y maltrato que le ofrece su marido. Como bien dijo la propia Icíar Bollaín: «Pilar se encuentra con el arte y es desde ahí desde donde empieza a crecer, a escapar de su encierro», lección y ejemplo que muchas mujeres que sufren la misma condena podrían tomar como referencia para salir del agujero de la mujer maltratada y liberarse de esas cadenas definitivamente, como bien hace Pilar durante la película.

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