Ibagué es un municipio colombiano, capital del departamento del Tolima. Situada sobre la cordillera central de los Andes, entre el Cañón del Combeima y el Valle del Magdalena, cerca al Nevado del Tolima. Su extensión territorial es de aproximadamente 1.439 km². Su cabecera está a una altitud de 1.285 metros sobre el nivel del mar y su temperatura promedio es de 24 °C.
Ibagué es un centro político, administrativo, económico, cultural y comercial del Tolima: alberga la Gobernación del Tolima, la Asamblea Departamental, la Fiscalía General de la Nación —entre otras entidades del Estado. Además, es reconocida como la “Capital Musical de Colombia”, gracias a su gran tradición musical, su patrimonio cultural, su historia y su formación artística (por ejemplo, con el prestigioso Conservatorio del Tolima y el Festival Folclórico Colombiano).
Su economía combina lo urbano con lo rural: alrededor de su territorio se desarrollan actividades agrícolas —como café, cacao, arroz, entre otros—, e históricamente ha sido un eje importante para la agroindustria en la región. Además goza de un rico entorno natural: su proximidad al Nevado del Tolima, los valles y montañas del Tolima le brindan diversidad de pisos térmicos y atractivos paisajísticos, lo que contribuye a su atractivo turístico.
El nombre “Ibagué” proviene —según la versión más aceptada— del nombre de un cacique indígena de la región, perteneciente al pueblo Pijao. Durante la fundación hispánica en 1550, cuando el capitán español Andrés López de Galarza fundó la “Villa de San Bonifacio de Ibagué del Valle de las Lanzas”, decidió aprovechar ese nombre indígena para bautizar la población.
Sin embargo, no hay consenso absoluto, y existen otras versiones históricas o tradicionales:
Algunas interpretaciones sostienen que “Ibagué” podría venir de una supuesta princesa o doncella indígena llamada Igahé, reconocida por su carácter caritativo.
Otras fuentes mencionan que el topónimo podría estar ligado a raíces indígenas posiblemente relacionadas con características del territorio (aunque estas versiones son menos robustas en documentación moderna).
La bandera de Ibagué, capital del Tolima, presenta tres franjas horizontales: amarillo (riqueza minera), verde (vegetación y cafetales) y rojo (sangre de héroes de la independencia), con el escudo de la ciudad en el centro, que incluye el Nevado del Tolima, el Parque Nacional de los Nevados y elementos indígenas y coloniales.
El himno de Ibagué es letra de Jorge Arturo Villegas y la música de Edna Victoria Boada, presentado el 20 de noviembre del 2011 en el día nacional de la música de Colombia.
Los primeros expedicionarios llegaron a un lugar que llamaron “El Valle de las Lanzas”, donde fueron detenidos y desviados por las tribus nativas, que negaron el paso al conquistador, iniciando ahí una cruel guerra que duraría sesenta años y costaría cuatro mil hombres españoles y cuarenta mil indios. Dirigieron la resistencia indígena Titamo, el cacica de Ambi-Ana, gobernante de la cuenca del río Coello, y el cacica de Cucú-Ana, Quicuima, gobernante de la cuenca del río Cucuana, quienes hostigaron y combatieron en varios encuentros el paso de Andrés López de Galarza, miembro de la real cámara de Castilla en Madrid, tesorero de la real audiencia y hermano del Oidor de la Real Audiencia de Santa Fe, Juan López de Galarza. El continuo ataque de los nativos, obligó a López de Galarza a pedir refuerzos que llegaron al mando del Capitán Melchor Valdés, «...pues compraban cada palmo de tierra que iban ganando con sangre y vida de soldados e indios amigos que llevaban de servicio.» (Fray Pedro Simón)
Sin hacer diferencia fueron obligados a trasladarse hasta alcanzar una apartada meseta en la región llamada Ana-Ima (Anaime) territorios Kala-ana. Allí fue fundada la villa de San Bonifacio de Ibagué el 14 de octubre de 1550 por el capitán español Andrés López de Galarza. Pero los constantes ataques de los pijaos, comandados por el Cacique Calarcá, motivan su traslado a orillas del río Combeima el 7 de febrero de 1551, sitio que actualmente ocupa. Para el año 1562 el encomendero del fuerte de San Bonifacio, Capitán Domingo Lozano, inicia desde Ibagué la pacificación de los pijao de “Toribio de los Paeces” con la colaboración de Diego de Bocanegra y su campaña exitosa fue premiada con la encomienda de los Paeces. Hasta principios del siglo XVII y para 1602 Ibagué no fue más que un fuerte conquistador para la protección de la encomienda de Gaspar Rodríguez del Olmo bajo el asedio de los nativos pijao. El 28 de octubre de 1602 se produjo un asalto pijao para recuperar algunas indias que habían sido secuestradas por los conquistadores para su servidumbre en el fuerte de San Bonifacio. Luego por las continuas quejas de los regentes del fuerte de San Bonifacio de Ibagué, la Real Audiencia de Santa Fe decreta por Auto del 22 de noviembre de 1602: Esclavos a los pijao por diez años, momento para el cual Ibagué alcanzas importancia militar como la vanguardia para la guerra contra estas gentes. Las primeras campañas desde este fuerte las realiza sin mayor éxito Gaspar Rodríguez del Olmo entre junio y agosto de 1603. Muchos capítulos de guerra enmarcan a Ibagué entre los años 1603 a 1609 con hechos históricos como los asaltos pijao dirigidos por el mohán y cacica de Kimba-Ana Calarcá sobre el fuerte de San Bonifacio.
En el virreinato la ciudad de Ibagué se pierde bajo la seguridad de una pequeña villa de súbditos de la Corona española en poblados de criollos, mestizos y castizos usados para la explotación de las encomiendas. Para el caso de Ibagué correspondía a la explotación minera de oro de aluvión del río Combeima que se benefició hasta ser agotada. Esta región es rica en yacimientos de este metal por su localización frente a los volcanes: Nevado del Tolima y Cerro Machín. Durante el virreinato, en la región tuvo mayor preeminencia Mariquita, por ser el lugar de acopio de las explotaciones de oro de la región al ser escogido por la Corona española por su situación geográfica y la riqueza de sus minas de oro y plata además de ser el punto de partida del camino que se usó durante más de dos siglos para subir a Santa Fe y a otros poblados. En 1782, el científico español José Celestino Mutis, dentro del programa de la Expedición Botánica que tenía sede en Mariquita, visitó Ibagué y adelantó algunos estudios sobre la flora del lugar.
Entre 1857 y 1887, con el caos político imperante, se agudizaron las pugnas de los centros urbanos más prósperos de turno por ser la sede del gobierno estatal. Durante estos treinta años Natagaima, Purificación, Guamo, Ibagué y Honda llegaron a ser capitales. En 1854 se reunió en Ibagué el Congreso Nacional bajo la presidencia de los senadores Pedro Fernández Madrid y Salvador Camacho Roldán, para juzgar al presidente José María Obando y encargar del poder ejecutivo al vicepresidente José de Obaldía ocurrió esto en el Edificio Nacional donde se convocó años atrás en 1811, el Congreso de las provincias unidas de la Nueva Granada presidido por Camilo Torres Tenorio, denominado "el verbo de la revolución" y hoy están las oficinas de la Dirección de Impuestos Nacionales. En tales condiciones, Ibagué fue capital de la República en 1854. Ibagué tomó la delantera solamente a partir de la década de 1880, cuando aumenta su población debido a las migraciones causadas por el atractivo auge minero que se dio en la periferia montañosa. Se activa su economía y en 1887 es declarada capital del Tolima Grande y en 1905 del actual Tolima y sede del gobierno eclesiástico y donde resaltan personajes como Tulio Varón general de las fuerzas revolucionarias liberales, que defendieron de los ataques de los conservadores en la Guerra de los Mil Días en el valle del Tolima que para la época llamaban “El Plan del Tolima”.
Después de 1930 da el primer salto brusco en su crecimiento demográfico e inicia su lenta transformación de villa a ciudad. El siguiente incremento notable de población ocurre a mediados del siglo XX con el éxodo campesino que provocó el fenómeno conocido como "La Violencia", caracterizada por el enfrentamiento entre los dos partidos históricos colombianos, vivida con especial intensidad en la región.