El horario de verano (en inglés: Daylight Saving Time, DST), también conocido como hora de ahorro de luz diurna, es la hora legal que algunos países establecen durante el verano con la intención de ahorrar energía. Resulta de incrementar en una hora el horario usado el resto del año. Con este cambio, tanto el amanecer como el mediodía solar y el ocaso suceden a una hora (legal) más tardía. El cambio suele realizarse durante la madrugada en algún día de la primavera indicado por la administración. En otoño, el cambio se revierte y la hora legal se acerca a la hora solar.
Cuando fue planteado, el objetivo de esta medida era reducir el tiempo entre el ocaso y el momento en la que la mayoría de la población se va a dormir; suponiendo que este último se ajusta a la hora legal. Esta reducción del tiempo de actividades nocturnas debería implicar una reducción de consumo de energía destinada a iluminación. Este ahorro es posible solo en el verano de las zonas templadas, en el que los días son más largos y es posible iniciar las actividades humanas con luz diurna a pesar del cambio de hora legal.
El cambio de hora legal durante el verano fue propuesto y defendido por el británico William Willett entre 1907 y 1914. Fue adoptado por primera vez por el Reino Unido durante la Primera Guerra Mundial, para ahorrar carbón.
A fecha de 2022, el cambio de horario en verano era utilizado en la mayor parte de Estados Unidos, Canadá, en la franja fronteriza norte de México, Europa (a excepción de Rusia, Bielorrusia e Islandia), Chile, Paraguay, Cuba, Bahamas, Haití y algunos países de Oceanía. En el resto del mundo, la mayoría de los países no lo usan.
Algunas civilizaciones antiguas, como la egipcia, la romana y la mesopotámica, ajustaban los horarios al sol con mayor flexibilidad de lo que lo hace el horario de verano, normalmente dividiendo el tiempo de luz en doce horas de igual duración (horas temporarias), por lo que las horas de luz eran más largas durante el verano. Por ejemplo, las clepsidras romanas tenían diferentes escalas para los distintos meses del año: en la latitud de Roma, la tercera hora tras el amanecer, la hora tertia, empezaba (usando el horario moderno) a las 09:02 y duraba 44 minutos en el solsticio de invierno, pero en el de verano comenzaba a las 06:58 y duraba 75 minutos.
En el siglo XIV se inventa el reloj mecánico que permitió aplicar el sistema de 24 horas de igual duración, más útil para realizar cálculos que ya había sido inventado por Hiparco de Nicea en el siglo II a. C.
En 1784 el político y científico estadounidense Benjamin Franklin durante su servicio como enviado extranjero en Francia, publicó anónimamente una carta en la que declaraba que los parisinos ahorraban velas levantándose más temprano, empleando así más luz solar. Se publicó por primera vez en la sección «Économie» del diario Journal de Paris. La versión revisada en inglés recibe el nombre de «An Economical Project», título que no le puso Franklin. La moderada sátira de Franklin proponía imponer un impuesto a las contraventanas, racionar las velas y despertar a los ciudadanos tañendo las campanas de las iglesias y disparando cañones al amanecer, de acuerdo con su proverbio:
Franklin proponía cambiar las costumbres, no la hora legal.
En siglo XVIII Europa no disponía de horarios precisos. Sin embargo, esto cambió pronto, pues el ferrocarril y las redes de comunicación hicieron necesaria la estandarización del tiempo de una forma que no se conocía en tiempos de Franklin. Antes de dar ese paso, en 1810 se dio un ejemplo de adecuación estacional de la actividad en España; el reglamento de las Cortes de Cádiz incluía, en su artículo 2, el horario de sesiones y en él se dictaba un cambio de horario en mayo y en octubre equivalente al cambio de hora moderno:
Por tanto, no se cambiaba la hora sino el horario.
En 1905 el constructor inglés William Willett concibió el horario de verano durante un paseo a caballo previo al desayuno, cuando se sorprendió al pensar cuántos londinenses dormían durante la mejor parte de un día de verano. Muy aficionado al golf, le disgustaba acortar su recorrido en el crepúsculo. Dos años más tarde publicó su propuesta, pero su idea no se aplicó inmediatamente.
El horario de verano se aplicó por primera vez el 30 de abril de 1916 por Alemania, sus aliados y sus zonas ocupadas durante la Primera Guerra Mundial. El Reino Unido, la mayor parte del resto de los Estados en guerra y muchos países neutrales europeos les siguieron. La URSS y otras pocas naciones esperaron al año siguiente, y los Estados Unidos no lo emplearon hasta 1918. Desde entonces se han producido muchas propuestas, ajustes y revocaciones.
En México, el horario de verano fue implementado por primera vez durante el sexenio de Ernesto Zedillo, el 7 de abril de 1996, con el objetivo de aprovechar al máximo la luz del sol,posteriormente el horario de verano fue dejado de usar durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador el 30 de octubre del 2022.
horario de verano fue dejado de usar durante el sexenio de en México, horario de verano fue México luz del 2025 el 6 de abril del 2025. México
UTC-05:00 UTC-06:00 2026 el 26 de octubre del 2026. Tiempo clima
El horario de verano ha causado controversia desde que se implantó por primera vez. Sus partidarios argumentan, en palabras de Winston Churchill, que ayuda a «incrementar las posibilidades de encontrar salud y felicidad entre los millones de personas que viven en este país», refiriéndose al Reino Unido. Sus críticos «detectan la huesuda y azulada mano del puritanismo, ansiosa por llevar a la cama a la gente más temprano y levantarlos más temprano, para hacerlos más saludables, ricos y sabios a pesar de sí mismos». Históricamente, los minoristas, deportistas y turistas se han manifestado a favor del horario de verano, mientras que los agricultores y la industria del entretenimiento se han opuesto.
El destino de la propuesta de 1907 de Willett muestra muchos intereses políticos involucrados. La propuesta atrajo a muchos partidarios, como Balfour, Churchill, Lloyd George, MacDonald, Eduardo VII de Inglaterra (que empleó un horario de verano de media hora en Sandringham), el director de Harrods y el gerente del Banco Nacional. Sin embargo, la oposición fue más fuerte: incluía al primer ministro Asquith, Christie (el Astrónomo Real), George Darwin, Napier Shaw (director de la Oficina Meteorológica), muchas organizaciones agrarias y propietarios de teatros. Tras muchas vistas, la propuesta fue derrotada por un estrecho margen en una votación del Parlamento del Reino Unido de 1909. Los aliados de Willett hicieron propuestas similares cada año desde 1911 hasta 1914, sin éxito. Los Estados Unidos eran aún más reacios: el representante de los Estados Unidos Andrew Peters, de Massachusetts, propuso el horario de verano en mayo de 1909, pero la idea no prosperó en el comité.
La Primera Guerra Mundial cambió la balanza de apoyos, pues el horario de verano se propuso para aliviar las durezas de la guerra en cuanto al ahorro de carbón y los apagones nocturnos para dificultar los bombardeos. Tras su aplicación por parte del Imperio alemán, el Reino Unido aplicó por primera vez el horario de verano el 21 de mayo de 1916. Los intereses minoristas y de ciertos sectores de la manufactura, liderados por el industrial de Pittsburgh Robert Garland, pronto empezaron a ejercer presión para que se aprobara el horario de verano. La entrada en la guerra de los Estados Unidos en 1917 aportó los motivos para superar las objeciones, y a partir de 1918 se aplicó el horario de verano. Debido a la escasez de carbón, España aplicó por primera vez el horario de verano entre el 15 de abril y el 6 de octubre de 1918.