Flavio Honorio Augusto (en latín: Flavius Honorius Augustus; Constantinopla, 9 de septiembre de 384-Rávena, 15 de agosto de 423) fue emperador del Imperio romano de Occidente desde el año 395 hasta su muerte. Era el hijo menor de Teodosio I y su primera mujer, Aelia Flacila, y el hermano del emperador de Oriente, Arcadio. Honorio fue nombrado emperador de Occidente a la edad de 10 años, tras la muerte de su padre en enero de 395. En la primera parte de su reinado dependió del liderazgo militar del general vándalo Estilicón. Para estrechar los lazos con el joven emperador, Estilicón le hizo casar con su hija María. Su reinado se caracterizó por el desmembramiento del Imperio romano de Occidente. Cuando Honorio murió, el imperio estaba al borde del derrumbamiento.
Su reinado de veintiocho años fue uno de los más desastrosos en los anales romanos. En un momento de disensión interna y violentos ataques del exterior, la supuesta debilidad y timidez de Honorio ha sido a menudo considerada como un factor más que contribuyó a la rápida desintegración de la mitad occidental del imperio.
Primeros años y llegada al trono
Honorio era hijo del emperador Teodosio I y de Elia Flacila. Tenía un hermano mayor, Arcadio, y una hermana, Elia Pulqueria, muerta a temprana edad. Teodosio lo nombró nobilissimus puer y le concedió el consulado en el año 386, cuando Honorio contaba solamente con dos años de edad. Honorio se reunió con su padre en Roma en el 389 y regresó a Constantinopla en el 391.
En el 392 murió Valentiniano II, augusto de Occidente, y poco después el magister militum de origen germano Arbogasto elevó al trono a Eugenio, por entonces magister scriniorum (jefe de la cancillería). Teodosio simuló inicialmente aceptar al nuevo colega, pero luego, el 23 de enero de 393, proclamó a Honorio, que entonces tenía 8 años de edad, augusto de Occidente, asociándolo al trono tal como había hecho 10 años antes con Arcadio y enfrentándolo directamente con Eugenio. El 6 de septiembre de 394 Eugenio fue derrotado en la batalla del río Frígido. En ese mismo año Teodosio convocó a Honorio a la corte de Milán.
Cuando murió Teodosio, el 17 de enero de 395, se respetó su voluntad de dividir el gobierno del Imperio entre sus dos hijos: así a Arcadio le correspondió la mitad oriental y a Honorio la mitad occidental. Desde el punto de vista formal esta división era puramente administrativa ya que no constituía una novedad en la historia de Roma, ya que se mantenía la unidad del Imperio; sin embargo, constituyó un acontecimiento de la mayor importancia, ya que a partir de ese momento ningún otro emperador reinó simultáneamente sobre las mitades occidental y oriental del Imperio.
Honorio instaló al principio su capital en Milán, pero cuando los visigodos invadieron Italia en 401, trasladó su capital a la ciudad costera de Rávena.
Estilicón, hombre fuerte del imperio (395-408)
Al ser Honorio todavía menor de edad, se confió la regencia a Estilicón, un general de origen vándalo. Estilicón quiso asegurar su posición mediante lazos familiares, disponiendo el matrimonio del joven emperador con su hija María (año 398). Se conserva un epitalamio escrito para la ocasión por el poeta de la corte Claudiano. Tras la muerte de María, Honorio contrajo matrimonio con otra hija de Estilicón, Termancia (año 408).
Durante el reinado de Honorio el Imperio de Occidente se vio sometido a grandes fuerzas desintegradoras, ya fueran exteriores, protagonizadas por invasiones bárbaras, o internas, motivadas por las rebeliones de usurpadores (las fuentes contemporáneas citan hasta nueve).
En el 397 el comes Africae Gildo se rebeló, pero la revuelta fue sofocada un año más tarde (31 de julio de 398).
Entre los años 401 y el 403 Estilicón rechazó la primera invasión de Italia por Alarico. A consecuencia de esta guerra Honorio trasladó en 402 la capital de Milán, más expuesta, a Rávena, cuya defensa se veía facilitada por estar rodeada por un anillo de pantanos y de sólidas fortificaciones. No obstante, si bien la capital era fácil de defender, su situación no era propicia para que las fuerzas romanas protegieran la Italia central de las incursiones bárbaras. La necesidad de defender Italia obligó a Estilicón a desguarnecer la Galia.
En el 405 un ejército bárbaro al mando del godo Radagaiso invadió Italia, llevando la devastación al corazón del Imperio de Occidente hasta que fue derrotado por Estilicón en el 406.
El 31 de diciembre del año 406 un ejército de alanos, suevos y vándalos atravesó la frontera e invadió la Galia. Estos pueblos se trasladaron a Hispania en el 409.
Mientras tanto se iba debilitando el control de Roma sobre Britania. Aisladas, las guarniciones romanas en esa provincia apoyaron a distintos usurpadores, entre ellos Marcos (406-407), Graciano (407) y Constantino, quien invadió la Galia en el 407 y ocupó Arlés (Arelate).
La influencia política de Estilicón crecía con cada victoria conseguida, pero con ello también aumentaba la oposición hacia el general arriano en la corte, en particular la del partido contrario a la negociación con los pueblos bárbaros, dirigido por Olimpio. En el año 408 Honorio dio crédito a las sospechas y acusaciones contra Estilicón que partían del grupo dirigido por Olimpio. Estilicón fue condenado a muerte y también se acabó con la vida de su hijo.
Derrumbamiento del Imperio romano de Occidente
En el año 408 Alarico invadió Italia por segunda vez y tras asediar Roma impulsó la usurpación del senador Prisco Átalo mientras que se producía la rebelión de los generales Geroncio y Máximo en Hispania. Para acabar con Átalo, Honorio intentó negociar con Alarico, que retiró su ayuda al pretendiente imperial en 410, pero Italia quedó devastada y Roma saqueada en 410. Geroncio, general de Constantino, había proclamado a Máximo emperador en Hispania contra el propio Constantino, pero Honorio inscrito en la lucha entre Constantino, Máximo y Geroncio envió a su propio general Flavio Constancio, que reprimió las rebeliones en 411.