Honduras, oficialmente República de Honduras, es un país ubicado en América Central con costas en el océano Atlántico y en el océano Pacífico. Está constituido como un Estado unitario, libre, soberano e independiente. Tegucigalpa, junto con Comayagüela, constituyen el Distrito Central, siendo el primer y más grande núcleo urbano del país.
Su territorio continental limita al norte y al este con el mar Caribe, al sureste con Nicaragua, al suroeste con el golfo de Fonseca, tributario del océano Pacífico, al sur con El Salvador y al oeste con Guatemala. En cuanto a los límites marítimos cuenta con las siguientes colindancias: México, Belice, Cuba, con el Reino Unido a través de las Islas Caimán, Guatemala, Jamaica, Colombia, Nicaragua y El Salvador. La extensión territorial de Honduras, comprendiendo todas sus islas, es de 112 777 km².
La organización territorial de Honduras divide el país, política y administrativamente, en 18 departamentos, y estos en un total de 298 municipios. La forma de Gobierno es republicana, democrática y representativa. Se ejerce por tres poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial, complementarios e independientes y sin relaciones de subordinación.
La población de Honduras supera los 10 millones de habitantes, dedicada en su mayor parte a las actividades agropecuarias, además del comercio, manufacturas, y servicios públicos entre otras actividades. El departamento de Honduras con mayor densidad de población es Cortés con 400.3 hab./km². El país es multiétnico. La población mestiza constituye la mayoría poblacional. También existe población de diversos pueblos indígenas como los lencas, nahuas, misquitos, tolupanes, mayas chortís, pech, tawahkas, garífunas, pueblos negros de habla inglesa y zambos de habla hispana y misquita.
El territorio de Honduras es muy accidentado; lo forman altas filas de montañas, elevadas planicies, valles profundos en los que se encuentran llanos extensos y fértiles cruzados por ríos más o menos caudalosos y algunos navegables, todo lo cual contribuye a su rica biodiversidad. Se estima que en Honduras existen al menos unas 8000 especies de plantas, alrededor de 250 de reptiles y anfibios, más de 700 especies de aves y 110 especies de mamíferos, distribuidos en las diferentes regiones. Algunas especies son endémicas.
Centroamérica, de la que Honduras forma parte, declaró su independencia de España y del virreinato de la Nueva España (México) el 15 de septiembre de 1821. Luego de que México se independizara también, Centroamérica se re anexó y posteriormente se independizó definitivamente. En 1838 Honduras se independizó de Centroamérica y poco después, en enero de 1839, se adoptó formalmente la primera constitución del país. El general Francisco Ferrera se convirtió en el primer presidente constitucional (1841-1843) del país.
En 1891 se fundó el primer partido político, el Partido Liberal de Honduras, y en 1902 el Partido Nacional de Honduras. Ambos partidos gobernaron el país hasta 2022, cuando el Partido Libertad y Refundación, fundado en 2011, llegó a la presidencia. Su llegada al poder también marcó la ascensión de la primera mujer presidenta, Xiomara Castro. Con las elecciones generales de 1981 y la constitución de 1982 comenzó la llamada Era Democrática. En 2009 el país atraviesa la mayor de sus crisis políticas y sociales, que incluyó un golpe de Estado al Poder Ejecutivo y que fraccionó al Partido Liberal.
Sociedades prehispánicas en Honduras
Antes de la conquista española, el actual territorio de Honduras estaba habitado por pueblos indígenas que se caracterizaban por dos tipos culturales diferentes, formados como producto de las migraciones que poblaron el continente americano en la época precolombina.
Las culturas maya y mexica estaban regidas por el llamado «modo de producción asiático», cuya característica más sobresaliente era la existencia de una economía sedentaria, basada en la producción agrícola, con relaciones de producción de carácter colectivo, centralizadas en un poder único que era ejercido por un conjunto de funcionarios civiles, religiosos y militares. Por lo tanto, no eran sociedades igualitarias. La división de clases se establecía entre los que ejercían el poder y la mayoría del pueblo.
Estas culturas alcanzaron grandes progresos en los diversos campos del conocimiento humano, impulsadas por el desarrollo de una variada agricultura (frijol, cacao, chile, etc.) y contaban con grandes sistemas de riego. De esta manera garantizaban una alimentación adecuada para sus numerosas poblaciones. Además aplicaron técnicas de gran perfección en los tejidos y la cerámica. Desarrollaron un intenso y variado comercio. Alcanzaron un alto desarrollo científico en las matemáticas y la astronomía, además de la arquitectura y la escultura, que emplearon en la construcción de grandes ciudades.
En la parte noroccidental de Honduras, predominaban los pueblos de los chortís, grupo mayance localizado en Copán y Ocotepeque, y los lencas que se extendían por los departamentos de Santa Bárbara, Lempira, Intibucá, La Paz, Comayagua, Francisco Morazán y Valle y parte de lo que hoy comprende el territorio de El Salvador.
El resto del territorio hondureño estaba habitado por pueblos provenientes del sur del continente, con una cultura nómada y seminómada, regidos por relaciones de producción comunal primitivas. Entre estos pueblos se encontraban tolupanes (denominados también xicaques), pech (denominados asimismo «payas»), tawahkas y misquitos que, en su conjunto, formaban la mayoría de la población del país. Después de la segunda mitad de 1700 se conformaron otros grupos étnicos a lo largo de la zona costera del litoral Caribe: los garífunas y los negros de habla criolla inglesa.
La población más numerosa la constituían los lencas, quienes, en el momento de la llegada de los españoles, eran el más extendido y organizado de los grupos del país. Habitaban en poblaciones de considerable tamaño, con un promedio de 350 casas y mucho más de 500 pobladores. Aunque existen polémicas científicas sobre la ascendencia y origen de los lencas, según Rodolfo Barón Castro, son los restos directos herederos de los mayas que no siguieron el éxodo que dio fin al Antiguo Imperio. Otros estudios indican que son descendientes de grupos olmecas que llegaron migrando en el periodo Preclásico desde el sur de México. A la llegada de los españoles, se encontraban establecidos en el territorio que hoy comprenden las Repúblicas de El Salvador y Honduras.
El área maya comprende lo que en nuestros días son los países de Honduras, Guatemala, El Salvador y sur de México. Los mayas florecieron en estos países en los primeros quince siglos de la era cristiana. Causas desconocidas hasta hoy provocaron el abandono y la destrucción de Copán y otras ciudades mayas, que en la época de la conquista española ya no eran más que ruinas. Hambre, pestes, guerras internas se han propuesto como las causas del abandono.
En marzo de 1524, Gil González Dávila se convirtió en el primer español en arribar a Honduras con propósitos de conquista. Fundó la villa de San Gil de Buena Vista y se internó en territorio hondureño pacificando a los indios, luchando contra los españoles que le disputaban el territorio, así como esperanzado en encontrar el desaguadero del lago de Nicaragua.
Luego Hernán Cortés, movido por los informes que había recibido sobre la gran riqueza del país, envió entonces dos expediciones, una por tierra y otra por mar. Encargó la primera a Pedro de Alvarado y la segunda a Cristóbal de Olid. Pero este último lo traicionó. Por este motivo, Cortés salió de México a la cabeza de una expedición que duró cerca de dos años y terminó, tras miles de peligros y privaciones, en Trujillo (Honduras).
Cortés introdujo el ganado y fundó la villa de la Natividad de Nuestra Señora, cerca de Puerto Caballos. Antes de regresar a México (1526), nombró a Hernando de Saavedra gobernador de Honduras y dejó instrucciones de darles buen trato a los indígenas.