El holismo (del griego ὅλος [hólos]: "todo", "por entero", "totalidad") es una posición metodológica y epistemológica que postula cómo los sistemas (ya sean físicos, biológicos, sociales, económicos, mentales, lingüísticos, etc.) y sus propiedades deben ser analizados en su conjunto y no solo a través de las partes que los componen. Pero aun consideradas estas separadamente, analiza y observa el sistema como un todo integrado y global que en definitiva determina cómo se comportan las partes, mientras que un mero análisis de éstas no puede explicar por completo el funcionamiento del "todo". El holismo considera que el "todo" es un sistema más complejo que una simple suma de sus elementos constituyentes o, en otras palabras, que su naturaleza como ente no es derivable de sus elementos constituyentes. De la misma manera, el "todo" no podrá explicarse en ausencia de alguna de sus partes. El holismo defiende el sinergismo entre las partes además de la individualidad de cada una.
El holismo enfatiza la importancia del todo considerado en su globalidad, lo que es mayor que la suma de las partes y sus interacciones (propiedad de sinergia), y brinda gran importancia a la interdependencia de éstas y a sus variadas interrelaciones. El holismo no trata de presentarse directamente como un axioma para el nuevo planteamiento que se proponga resolver, aunque a veces no sea claramente expuesto como una hipótesis. Este puede ser su principal problema de validación, al no tener demasiados estudios que referencien si cumple las propiedades del método científico.
En el campo científico, el reduccionismo es con frecuencia considerado el opuesto del holismo. Quienes favorecen el holismo consideran que el reduccionismo científico postula que un sistema complejo puede ser explicado mediante una simple reducción a las partes que lo componen. Por ejemplo, los procesos biológicos son reducibles a la química, y las leyes de la química son explicadas por la física. Desde una perspectiva holista, por el contrario, los sistemas funcionan como conjuntos y su funcionamiento no puede ser plenamente comprendido si solo se tienen en cuenta sus partes componentes. Es posible que ciertos sectores del holismo nieguen la validez del sistema científico desde una posición poco formada, aunque cada día hay más estudios que refrendan el acercamiento entre el sistema científico y el sistema holístico u holismo. Con dichos estudios se observa la orientación concreta de cómo estudiar los sistemas como un todo, con toda su complejidad, aunque aún se deben aportar más datos que aporten credibilidad a dicho sistema.
En las ciencias sociales, en especial en la sociología, el opuesto al enfoque holista sería el individualismo metodológico. Un enfoque sociológico holista considera y analiza el comportamiento de los individuos como una consecuencia de la matriz social en la que se encuentran, mientras que el individualismo metodológico privilegia en su análisis la interpretación subjetiva de los hechos sociales.
En consecuencia, si bien en principio sigue siendo útil dividir un problema en partes más sencillas para así atacar y resolver cada una de ellas en forma separada e independiente (acatando lo que se sugiere a través de la locución latina «divide et impera», o sea «divide y reina», «divide y domina», «divide y gana»), este enfoque —según el holismo— tiene sus límites, pues si se aplica siempre, por desgracia habrá relaciones y efectos importantes que queden fuera, sin explicar, sin comprender, sin solucionar, sin cuantificar, sin describir.
Como adjetivo, holístico u holística significa una concepción basada en la integración total y global frente a un concepto o situación. Holística sería la práctica misma de la filosofía holista.
El principio general del holismo fue resumido de forma concisa por Aristóteles en sus escritos sobre metafísica (después o "más allá" de la física): «el todo es mayor que la suma de sus partes», lo que hoy día puede considerarse una verdad de Perogrullo. Una bicicleta es más que la suma de las gomas, el manubrio y la armazón. Por separado, las piezas nunca podrían caminar. Además, hay que saber montar la bicicleta. Por tanto, este concepto se puede definir como el tratamiento de un tema o de un problema de tal forma que se consideren todos sus componentes, incluyendo sus relaciones invisibles -por el momento- pero igualmente evidentes o existentes. Según los holistas, esta aproximación se usa como una tercera vía o un nuevo enfoque a un determinado problema o cuestión.
Holismo (del griego antiguo holos que significa «la totalidad», «el entero») es un neologismo forjado en 1926 por un hombre de Estado sudafricano, Jan Christiaan Smuts, en su obra Holism and Evolution. Según este autor, holismo es: «la tendencia en la naturaleza y a través de la evolución creadora, a constituir sistemas (conjuntos) que en muchos aspectos son superiores y más complejos que la suma de sus partes». El holismo por tanto se define globalmente por el pensamiento, tendiendo a explicar las partes y sus funcionamientos a partir del todo. De esta manera, el pensamiento holístico se encuentra en oposición al pensamiento individualista que tiende a explicar la globalidad (el todo) a partir de sus partes.
Actualmente se emplea «holismo» ya sea en sentido léxico, ya sea en el sentido tomado por el término en el marco de las diferentes disciplinas (holismo ontológico, holismo metodológico, holismo epistemológico, holismo lógico, holismo semántico, holismo filosófico, holismo de las ciencias humanas y sociales, holismo emergentista...), ya sea por abuso del lenguaje y como un sinónimo de aproximación sistemática o de pensamiento complejo y regular (como una «buzzword»), lo que deja claro la falta de unidad en su interpretación, y el hecho de que no propone dirección concreta de acción para llegar a conocer la realidad objetiva, con la excepción de la crítica al método científico. La propia excesiva extensión de todo lo que sigue confirma que cada cual interpreta el sentido de la palabra de la forma que estima conveniente. Algunos criterios caen en el agnosticismo: por ejemplo, el cerebro es tan complejo que nunca llegaremos a conocer su funcionamiento.
Sentido léxico: doctrina o punto de vista que consiste en considerar los fenómenos como totalidades.
Holismo ontológico: sistema de pensamiento por el cual las características de un ser o de un conjunto solo pueden ser conocidas cuando se las considera y aprehende en conjunto, en su totalidad, y no cuando se estudia cada parte por separado. Así, un ser está enteramente o fuertemente determinado por el todo del que forma parte; es suficiente y necesario conocer ese todo para comprender todas las propiedades del elemento o de la entidad estudiada. Un sistema complejo se considera una entidad poseedora de características ligadas a su totalidad y de propiedades no deducibles de las de sus elementos. En este sentido, el holismo se opone al reduccionismo.
Holismo sociológico: el holismo aplicado a los sistemas humanos, por esencia complejos, explica los hechos sociales mediante otros hechos sociales, de los que los individuos no son más que vectores pasivos. Los componentes individuales están socialmente determinados: la sociedad ejerce una restricción (poder de coerción) sobre el individuo, que interioriza (o «naturaliza») las principales reglas y las respeta. El libre albedrío individual por tanto no se elimina totalmente, pero estadísticamente lo que un individuo elige no hacer otro lo hará, para un resultado social idéntico. Este punto de vista fue en parte iniciado por Émile Durkheim. En este sentido, el holismo se opone al individualismo o al individualismo metodológico.
Sentido general: el concepto de holismo a veces se utiliza como sinónimo de enfoque sistémico o de pensamiento complejo. Los términos holismo, holístico, holista, intentan difundir una creencia en una totalidad que excede la experiencia humana limitada y pueden secundariamente servir de «comodín» para intentar justificar posiciones poco apoyadas. Según Stephen Barrett: «los promotores del charlatanerismo son hábiles en el uso de eslóganes y de palabras a la moda».