Tal Día como Hoy

Historiografía

Disciplina sobre el estudio y escritura de la historia

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El término historiografía proviene de «historiógrafo», y este del griego ἱστοριογράφος (historiográphos), que es una conjunción de ἱστορία —historía (o «historia»)— y γράφος (gráphos), de la raíz de γράφειν/gráphein (‘escribir’); que significa “el que escribe (o describe) la historia”.​​

La historiografía es el arte de escribirla,​ pero también es la ciencia que se encarga de estudiar la historia.​ El énfasis en su condición de «arte» (τέχνη tékhnē) o «ciencia» (ἐπιστήμη epistḗmē) es uno de los objetos de debate metodológico más importante entre los historiadores, con abundante participación de intelectuales que han reflexionado sobre ello, dada su posición central en la cultura.​ Para una parte de ellos, ni siquiera puede hablarse de «historia» en singular, puesto que la condición de relato de sus productos los convierte en «historias» en plural.​ Para la mayor parte de los historiadores contemporáneos, en cambio, es irrenunciable​ la condición científica de la historia, o al menos la aspiración a tal condición («ciencia en construcción»​), e incluso está muy extendida la visión que no percibe ambos rasgos (ciencia y arte) como estrictamente incompatibles sino como complementarios.​

Las diferentes disciplinas que sirven para el estudio historiográfico se agrupan con el nombre de «ciencias y técnicas historiográficas» (paleografía —que incluiría la epigrafía y papirología—, documentación o ciencias documentales, sigilografía, diplomática, codicología, numismática, etc.).​

Al especialista en historiografía se le denomina historiógrafo.​​

Historiografía como meta-historia

La historia se considera una ciencia cuyo objeto de estudio es el pasado de la humanidad, aunque esta definición no cuenta con consenso absoluto entre los historiadores. En tanto disciplina científica, la historia se somete al método científico, que, si bien no puede aplicarse en todos los aspectos de las ciencias experimentales, resulta operativo en un nivel comparable al de las ciencias sociales.​​

Un tercer concepto relevante para la definición de la historia como forma de conocimiento es la teoría de la historia, también denominada historiología, término propuesto por José Ortega y Gasset.​ La historiología tiene por objeto el estudio de «la estructura, leyes y condiciones de la realidad histórica»,​ mientras que la historiografía designa tanto el conjunto de los relatos históricos como la disciplina que analiza los métodos, fuentes, productos y autores dedicados a la escritura de la historia.​

Aunque resulta difícil eliminar la polisemia y la superposición de estos tres términos, puede proponerse una distinción sintética:

Historia: los hechos del pasado.

Historiografía: la ciencia que estudia y escribe la historia.

Historiología: la epistemología de la historia.

La filosofía de la historia es la rama de la filosofía que concierne al significado de la historia humana, si es que lo tiene. Especula un posible fin teleológico de su desarrollo, es decir, se pregunta si hay un diseño, propósito, principio director o finalidad en el proceso de la historia humana. No debe confundirse con los tres conceptos anteriores, de los que se separa claramente. Si su objeto es la verdad o el deber ser, si la historia es cíclica o lineal, o existe la idea de progreso en ella, son materias ajenas a la historia y la historiografía propiamente dichas, que trata esta disciplina. Un enfoque intelectual que tampoco contribuye mucho a entender la ciencia histórica como tal es la subordinación del punto de vista filosófico a la historicidad, considerando toda la realidad como el producto de un devenir histórico: ese sería el lugar del historicismo, corriente filosófica que puede extenderse a otras ciencias, como la geografía.

Una vez despejada la cuestión meramente nominal, queda para la historiografía por tanto el análisis de la historia escrita, las descripciones del pasado; específicamente de los enfoques en la narración, interpretaciones, visiones de mundo, uso de las evidencias o documentación y métodos de presentación por los historiadores; y también el estudio de estos mismos, a la vez sujetos y objetos de la ciencia.

La historiografía, más llanamente, es la manera en que la historia se ha escrito. En un amplio sentido, la historiografía se refiere a la metodología y a las prácticas de la escritura de la historia. En un sentido más específico, se refiere a escribir sobre la historia en sí.

Fuentes historiográficas y su tratamiento

Para investigar e interpretar las sociedades, los historiadores recurren a fuentes históricas, es decir, a testimonios escritos o materiales, que permiten reconstruir los acontecimientos históricos.​

Es importante distinguir la materia prima del trabajo de los historiadores (fuente primaria) de los productos semielaborados o terminados (fuente secundaria e incluso fuente terciaria). Una fuente primaria procede directamente de la época que se está investigando, o lo que es lo mismo, tienen que haber sido producidos paralela y contemporáneamente a los hechos.​ Son los testimonios de primera mano, es decir, las leyes, los tratados, las memorias, etc. Una fuente secundaria se ha elaborado con posterioridad al periodo estudiado. Fuentes secundarias son libros, artículos, mapas, etc., que reelaboran información obtenida con fuentes primarias.​

Igualmente es importante denotar la diferencia entre fuente y documento y el estudio de las fuentes documentales: su clasificación, prelación y tipología (escritas, orales, arqueológicas); su tratamiento (reunión, crítica, contraste), y el mantener el respeto debido a las fuentes, fundamentalmente con su cita fiel. La originalidad del trabajo de los historiadores es un asunto delicado.

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