Tal Día como Hoy

Hispanoamérica

Región cultural que comprende los países hispanohablantes de América

Anúncio

Hispanoamérica es el conjunto de países americanos de lengua mayoritariamente española.​​​​​ Su gentilicio es «hispanoamericano». La región está integrada por dieciocho países y una dependencia: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay, Venezuela y Puerto Rico.​

El término «Hispanoamérica» tuvo su origen durante la emancipación y aparece plenamente asentado en la segunda mitad del siglo XIX.​ Hispanoamérica está integrada actualmente por dieciocho países que suman una población total superior a cuatrocientos veinte millones de habitantes. En la mayoría de ellos, el español es idioma (co)oficial. En varios países de población hispanoamericana, el idioma castellano coexiste junto a otras lenguas europeas como el inglés, portugués o francés, y las diversas lenguas indígenas de origen prehispánico, como el guaraní, aimara, quechua, náhuatl o maya. La religión predominante en Hispanoamérica es el cristianismo, especialmente la rama católica.​

El término difiere del de Iberoamérica, que comprende las naciones americanas y europeas que tienen como idioma (co)oficial tanto el español como el portugués solamente. También es diferente al concepto de América Latina o Latinoamérica, que agrupa los países desde el Río Bravo hasta Tierra de Fuego, incluyendo el Caribe, donde predominan el idioma español, portugués y francés.​​​

Según el Diccionario panhispánico de dudas, Hispanoamérica es «el conjunto de países americanos de lengua española»; por lo tanto, excluye a los estados americanos, en los que la lengua oficial no es el español. Su gentilicio, «hispanoamericano», se refiere estrictamente a lo perteneciente o relativo a la América española, y no incluye, por tanto, lo perteneciente o relativo a España.​

Los diecinueve países pertenecieron al Imperio español, de ahí la difusión del idioma, como en Puerto Rico donde el español es cooficial con el inglés; no obstante, el español es el idioma más utilizado en la isla caribeña. Los países hispanos de Sudamérica cuentan con una superficie estimada en más de 8,8 millones de kilómetros cuadrados, casi 50 % del territorio sudamericano, equivalente al quinto país más grande del mundo en área total, lo cual desplaza a Brasil al sexto lugar. En total, los países hispanoamericanos suman la segunda entidad más grande por extensión sin incluir los territorios antárticos reclamados por Chile y Argentina que son mucho más de un millón de kilómetros cuadrados.

La incorporación de los territorios americanos a la Monarquía Hispánica fue un proceso histórico complejo iniciado a finales del siglo XV. Este proceso, que incluyó exploración, evangelización, conquista militar y alianza con pueblos indígenas, culminó en la integración de aquellos territorios como reinos ultramarinos de la Corona de Castilla, dotados de un marco jurídico propio (el Derecho indiano) y de instituciones de gobierno autónomo. Este hecho transformó a la Monarquía Hispánica en la primera potencia de alcance global. ​

La presencia española en América se enmarcó en el contexto de la expansión europea de la era moderna. El flujo de metales preciosos (plata y oro) hacia Europa alteró la economía global, aunque su impacto real en la propia España fue complejo y matizado. Lejos de enriquecer desmedidamente a la Corona, una parte significativa de la plata americana nunca llegó a la Península, sino que se fugó mediante la piratería, el contrabando con la connivencia de autoridades locales o fue destinada directamente a sufragar los gastos de la política exterior de la Monarquía Hispánica en sus guerras europeas. Por otro lado, respecto al impacto demográfico en la población indígena, se le atribuye a una confluencia de factores. El más devastador fue el 'choque microbiano': la introducción involuntaria de enfermedades para las que los pueblos nativos no tenían inmunidad (viruela, sarampión, tifus), que actuó como una catástrofe ecológica de proporciones continentales. A este factor biológico se sumó una profunda crisis anímica y cultural tras el colapso de los órdenes sociales y religiosos preexistentes, lo que minó la voluntad de vivir y procrear entre muchos indígenas.

Finalmente, la disrupción social derivada de la conquista, además de los cambios en los patrones de emparejamiento y el mestizaje, alteró radicalmente las estructuras demográficas tradicionales. Paradójicamente, este derrumbamiento demográfico representó una auténtica calamidad para el proyecto español en América, diezmando la mano de obra y la base tributaria de los nuevos reinos y provocando una aguda crisis económica que afectó a encomenderos, empresarios y la propia Corona. Lejos de buscar el exterminio, la administración española promulgó reiteradas leyes para proteger a la población nativa, consciente de que era el pilar de la sociedad virreinal.​

El proceso de disolución de la unidad de la Monarquía Hispánica en América fue complejo y multifacético. Si bien existieron proyectos españoles para la independencia de América que no pudieron llevarse a la práctica, para la reconfiguracion de la relación con los reinos americanos, la crisis de 1808 provocada por la invasión napoleónica y el vacío de poder que generó un proceso político que derivó en conflictos armados.

Estos conflictos, lejos de ser una simple guerra de independencia contra España, tuvieron un marcado carácter civil, enfrentando a americanos partidarios de la independencia (republicanos o monárquicos constitucionalistas) con americanos leales a la idea de la Monarquía Hispánica y a Fernando VII (realistas). El resultado fue la fragmentación de los virreinatos en una serie de repúblicas independientes y algunos actos de expulsión de los peninsulares de América. Por otro lado, las islas de Cuba y Puerto Rico, que habían permanecido como provincias leales a la Corona, fueron arrebatadas a España en 1898 como resultado de la guerra hispano-estadounidense, un conflicto en el que los Estados Unidos intervinieron militarmente y que puso fin a la soberanía española en el continente americano.

Desde una perspectiva etnográfica, la población de Hispanoamérica presenta una notable heterogeneidad que varía de un país a otro, e incluso entre regiones dentro de una misma nación. En algunos territorios, la base poblacional se encuentra en los pueblos originarios, descendientes de grupos procedentes del noreste de Asia que poblaron el continente americano aproximadamente entre 25 000 y 14 000 años atrás.​ En otros contextos, prevalece la influencia de migraciones posteriores, particularmente de origen europeo y africano, como es el caso de la República Dominicana.

A fines del siglo XV los europeos iniciaron la conquista, colonización y sometimiento de las sociedades indígenas. En Hispanoamérica fue principalmente el Imperio español quién inicio este proceso multifacético y complejo, incluyó conquista militar, pero también diplomacia, formación de alianzas con pueblos indígenas rivales entre sí, evangelización y establecimiento de una administración que dio lugar a los virreinatos. La llegada de conquistadores españoles, en su mayoría hombres, dio lugar a los primeros vínculos y mezclas entre grupos europeos (principalmente españoles) e indígenas. En el siglo XVI se produjo una gran disminución de la población indígena, que llevó a los españoles a ingresar personas de diversas etnias del África subsahariana, secuestradas en sus tierras y llevadas forzosamente bajo un régimen esclavista. Las etnias africanas también se mezclaron en Hispanoamérica con las diversas etnias europeas (principalmente españolas) y las diversas etnias indígenas.

Entre los siglos XIX y XX se produjo una gran ola de migración hacia Hispanoamérica, que incluyó a diversas etnias europeas y un número reducido de asiáticas (gallegos, vascos, irlandeses, catalanes, castellanos, genoveses, franceses, calabreses, napolitanos, vénetos, sicilianos, lombardos, polacos, alemanes, rusos, árabes, armenios, judíos, japoneses, chinos, entre otras mayormente europeas), cuya proporción varía de país a país. Estas etnias euro-asiáticas también se mezclaron con las etnias presentes en los países hispanoamericanos, lo que dio origen a nuevas etnias que preservan en mayor o menor grado los aportes étnicos que las originaron.

Anúncio

Próximamente en la app World in Stories

Audio, descarga offline, sin anuncios y mucho más.

Conocer Premium
Hispanoamérica | World in Stories