Herri Alderdi Sozialista Iraultzailea, nombre en euskera traducible al español como Partido Socialista Revolucionario Popular, más conocido por su acrónimo HASI —que significa comenzar— fue un partido político alegal español, considerado generalmente como el brazo político de la organización terrorista ETA (m). Fue fundado el 3 de julio de 1977 como resultado de la fusión de los partidos Euskal Herriko Alderdi Sozialista (EHAS) y Eusko Sozialistak (ES). Su línea ideológica se enmarcaba dentro del nacionalismo vasco independentista y el comunismo. Fue uno de los principales integrantes tanto de la Koordinadora Abertzale Sozialista (KAS) como de la coalición Herri Batasuna (HB). Se disolvió en 1992.
Miembros destacados del partido fueron Santiago Brouard, asesinado en 1984 por el grupo parapolicial GAL; Txomin Ziluaga, secretario general del Partido durante más de nueve años; Patxi Zabaleta, quien fue secretario general en Navarra durante un tiempo y Jokin Gorostidi, uno de los miembros de ETA condenados en el Proceso de Burgos de 1970.
El objetivo de Euskal Herriko Alderdi Sozialista (EHAS) era formar «un único partido socialista revolucionario hertzale» (popular) unificando a todos los partidos nacionalistas de izquierdas. No lo consiguió por las fuertes divisiones existentes entre los distintos pequeños partidos: entre los favorables y los contrarios a participar en las primeras elecciones legislativas de España; entre los partidarios de ETA (m) y los de ETA (pm); entre los partidarios del uso de la violencia y los contrarios a él; entre los declaradamente comunistas, los meramente marxistas y los socialistas no marxistas. El 3 de marzo de 1977 la asamblea general de EHAS celebrada en Pamplona decidió poner los cimientos para la creación de un nuevo partido político, iniciativa a la que sólo se sumaron el pequeño partido Eusko Sozialistak (ES), surgido del entorno de la Unión Sindical Obrera (USO) y crítico con la violencia de ETA, así como algunos independientes próximos a ETA (m).
HASI celebró su Asamblea Fundacional el 3 de julio de 1977 en Arechavaleta, después de las primeras elecciones democráticas en España. Alberto Figueroa fue elegido secretario general, Santiago Brouard, delegado general, Txomin Ziluaga responsable de relaciones exteriores, e integraron también la ejecutiva Natxo Arregi, José Manuel Ruiz, José Miguel Rincón, Enrique Urkijo, Joseba Agirreazkuenaga y Patxi Zabaleta. HASI se definió como un partido socialista y revolucionario, y nada más nacer sustituyó a EHAS en la coordinadora KAS. La proximidad del nuevo partido a los postulados de ETA (m) hizo que la mayoría de los antiguos militantes de ES lo abandonaran en pocos meses. Tampoco la sección francesa de EHAS se incorporó al nuevo partido y decidió continuar su existencia en solitario.
El partido solicitó ese mismo año 1977 su legalización mediante la inscripción en el Registro de Partidos Políticos, pero el Ministerio del Interior denegó finalmente la inscripción, sugiriendo extraoficialmente que debería modificar sus estatutos eliminando o disimulando las referencias a su objetivo de independencia para el País Vasco. HASI se negó siempre a realizar tal modificación, a diferencia de EIA, el partido que era todavía líder de la izquierda abertzale.
En menos de un año la cambiante situación de la izquierda nacionalista vasca dio un vuelco a favor del nuevo partido. El trabajo conjunto en la Mesa de Alsasua, organizada en torno a la denominada Alternativa KAS, propició la formación de nuevas alianzas. Cada uno de los partidos participantes formuló una propuesta organizativa. La de HASI consistía en formar una coalición con una dirección unificada formada por representantes de los partidos integrantes y por independientes, que tomaría decisiones vinculantes por mayoría absoluta. Dicha «unidad popular» participaría tanto en la actividad institucional como en movilizaciones callejeras. Su programa debería ser moderado y no se identificaría con la «lucha armada» (lo cual era muy diferente a pedir que se censurase tal medio de lucha). La coalición nacionalista formaría una alianza con los partidos de extrema izquierda.
Como resultado de ello, el 27 de abril de 1978 se creó la heterogénea coalición Herri Batasuna (HB), nombre traducible como «Unidad Popular», formada por HASI, Langile Abertzale Iraultzaileen Alderdia (LAIA), Acción Nacionalista Vasca (ANV) y Partido Socialista Vasco (ESB-PSV). Los dos primeros partidos habían pedido la abstención en las elecciones de 1977; mientras que los dos últimos, más moderados, habían participado en el proceso con decepcionantes resultados. Solo quedaron al margen EIA, cada vez más comprometido en la aprobación de un estatuto de autonomía para el País Vasco, y ESEI, cuya participación en la Mesa fue rechazada. Además, por estas mismas fechas, LAIA propuso oficialmente a HASI la fusión en un nuevo partido que dirigiera a la izquierda abertzale. El proyecto de convergencia se barajaría por ambos partidos durante un tiempo.
En mayo de 1978 se celebró el I Congreso constituyente de HASI. Durante el mismo, los asistentes cesaron a gran parte de la antigua dirección debido al choque entre las dos posturas predominantes respecto a su relación con la Koordinadora Abertzale Sozialista (KAS). Las bases, al igual que ETA militar, concebían KAS como el Bloque Dirigente donde cada integrante de KAS tendría asignada su función. Sin embargo, la mayor parte de la Dirección, de tendencia eurocomunista, consideraba a KAS única y exclusivamente como un marco de acuerdos preferenciales; es decir, que cada organización integrante podría tomar sus propias decisiones si dentro de KAS no se alcanzaban acuerdos. Varios de estos antiguos dirigentes de HASI, encabezados por el propio Alberto Figueroa, abandonaron el partido y formaron el colectivo Euskal Kidego Iraultzaile Abertzalea (EKIA), que acabaría más tarde integrándose en Euskadiko Ezkerra (EE). Según su versión, en dicha asamblea hubo un auténtico golpe de mano contra la dirección orquestado por ETA militar, postura respaldada por algunos historiadores que atribuyen tal estrategia a Argala. En septiembre de 1978 se celebró la segunda fase del I Congreso en Lequeitio, donde Santiago Brouard fue elegido presidente y Txomin Ziluaga, secretario general.
La primera decisión importante que hubo de afrontar Herri Batasuna fue adoptar una postura común ante el referéndum convocado para el 6 de diciembre de 1978 con el fin de ratificar el proyecto de nueva constitución. La posición negativa de HASI estaba fuera de dudas dada su naturaleza revolucionaria y las decisiones adoptadas por KAS. Sin embargo, otros partidos de la coalición, como Acción Nacionalista Vasca (ANV), habían mantenido posiciones más favorables a la negociación con otras fuerzas. La exclusión de Navarra de una eventual autonomía vasca (al menos en primera instancia), acabó por unificar las posiciones, y HB apoyó el voto negativo en la consulta, posición en la que coincidió con EIA, el partido patrocinado por ETA (pm), y, por razones opuestas, con la extrema derecha franquista. Pese a ello, el voto afirmativo fue claramente mayoritario en el País Vasco y Navarra, si bien en menor proporción que en el resto de España.
Más complicado fue abordar el espinoso asunto de la participación en las elecciones a distintas instituciones que se habrían de celebrar en 1979: nuevas elecciones a las Cortes Generales y primeras elecciones municipales, a diputaciones forales, a juntas generales vascas y al parlamento navarro. La postura inicial de ETA (m), KAS, HASI y la mayoría de «independientes» era mantener el abstencionismo que EHAS (el partido antecesor de HASI) ya había sostenido en las elecciones de 1977 con pobres resultados, pues consideraban que el nuevo régimen constitucional era una mera prolongación del franquismo. Sin embargo, los otros tres partidos presentes en Herri Batasuna y algunos destacados «independientes», como el navarro Patxi Zabaleta, eran firmes partidarios de la participación crítica en las instituciones. Por otro lado, HASI era consciente de que la abstención significaba dejar el campo libre a su gran rival, EIA, el aliado de ETA (p-m), para entonces ya muy involucrado en la aprobación de un estatuto de autonomía para el País Vasco. Finalmente se llegó a una precaria y contradictoria solución intermedia: la coalición participaría en todos los procesos electorales, pero sus candidatos electos sólo tomarían posesión y desempeñarían sus cargos en las instituciones forales navarras y en los ayuntamientos, boicoteando las instituciones propias de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya. El acuerdo se demostraría conflictivo a medio plazo.