Herbert von Karajan (Salzburgo, 5 de abril de 1908 - Anif, cerca de Salzburgo, 16 de julio de 1989) fue un director de orquesta austríaco, uno de los más afamados de la historia, y el artista discográfico de música clásica con las mayores ventas de todos los tiempos. Sobre todo es conocido por haber sido el director titular de la Orquesta Filarmónica de Berlín durante treinta y cinco años, desde 1954 hasta su muerte.
Fue el hijo menor del matrimonio formado por el doctor Ernst von Karajan y Martha Kosmac, de ascendencia eslovena. Su familia paterna pertenecía a una prominente familia de la alta burguesía de Salzburgo y tenía ancestros griegos. Su tatarabuelo, Georg Johannes Karajanis, nació en Kozani, en la época en que pertenecía al Imperio otomano (hoy Macedonia griega) y se mudó a Viena en 1767, para finalmente trasladarse a Chemnitz (Sajonia). Él y su hermano fueron fundadores de la industria textil sajona, tarea por la que recibieron sendos títulos nobiliarios de Federico Augusto I el 1 de junio de 1792 (de ese modo se añadió el «von» a su nombre familiar). Así, el apellido Karajanis se convirtió en von Karajan.
En julio de 1938 se casó con la cantante de opereta Elmy Holgerloef, de quien se divorció en 1942. El 22 de octubre de ese mismo año, contrajo segundas nupcias con Anna Maria "Anita" Gütermann, heredera de la industria textil Gütermann, de quien se divorció en 1958. Ese mismo año contrajo matrimonio por tercera vez con Eliette Mouret, con quien tuvo dos hijas, Isabel y Arabel. Eliette lo acompañó hasta sus últimos días.
Murió en su casa a los 81 años.
En 1929, realizó su debut oficial dirigiendo Salomé en la Festspielhaus de Salzburgo, y entre 1929 y 1934, Karajan fue primer Kapellmeister en la Ópera Estatal de Ulm, Alemania. En 1933, Karajan hizo su debut en el Festival de Salzburgo con la Walpurgisnacht Scene en una producción de Fausto de Max Reinhardt. Al año siguiente, y nuevamente en Salzburgo, Karajan dirigió la Orquesta Filarmónica de Viena por primera vez, y entre 1934 y 1941, Karajan dirigió óperas y conciertos sinfónicos en el Teatro de la Ópera de Aquisgrán.
En marzo de 1935, la carrera de Karajan tuvo un significativo impulso cuando se inscribió como miembro del Partido Nazi ('Aufnahmegruppe der 1933er, nachgereichte'). Aquel año, Karajan fue nombrado el más joven director de orquesta alemán y fue director invitado en Bruselas, Estocolmo, Ámsterdam y otras ciudades europeas. Más aún, en 1937, Karajan hizo su debut con la Orquesta Filarmónica de Berlín y la Ópera Estatal de Berlín (a la que dirigió desde 1939, en plena Segunda Guerra Mundial) con Fidelio. Disfrutó de un notable éxito con Tristán e Isolda y en 1938, fue bautizado por un crítico berlinés como «Das Wunder Karajan» (‘el milagro Karajan’). Al firmar un contrato con Deutsche Grammophon aquel año, Karajan realizó la primera de sus numerosas grabaciones dirigiendo a la Staatskapelle Berlin en la obertura de La flauta mágica. Sin embargo, Adolf Hitler recibió con hostilidad al afamado director después de que este se equivocase en un momento en Die Meistersinger von Nürnberg en un concierto de gala que Hitler ofreció para los reyes de Yugoslavia en junio de 1939. Karajan quiso dirigir de memoria, sin la partitura. El resultado fue que Karajan se perdió, las cantantes se detuvieron y la cortina se rasgó en medio de la confusión. Furioso, Hitler dijo a Winifred Wagner: «Herr von Karajan jamás dirigirá en Bayreuth mientras yo viva», y así fue. Después de la guerra, Karajan hizo lo posible para no recordar aquel vergonzoso y no tan glorioso incidente que, sin embargo, salvó su carrera en la posguerra.
En 1946, Karajan dio su primer concierto en la posguerra, en Viena, con la Orquesta Filarmónica de Viena, pero después las autoridades de la ocupación soviética le prohibieron ejercer la dirección debido a su afiliación al partido nazi. En el verano de aquel año participó anónimamente en el Festival de Salzburgo. Al año siguiente se levantó la prohibición y pudo seguir dirigiendo. En 1948, Karajan se convirtió en director artístico de la Gesellschaft der Musikfreunde, Viena. También dirigió en el Teatro de La Scala de Milán.
Karajan convirtió a esa orquesta en una de las mejores del mundo. En 1949 se presentó en el Teatro Colón de Buenos Aires en una serie de conciertos sinfónicos. En 1951 dirigió un único ciclo completo de El anillo del nibelungo (alternándose del 11 de agosto al 15 de agosto con Hans Knappertsbusch), así como Los maestros cantores de Núremberg, y en 1952 Tristán e Isolda en el Festival de Bayreuth. En 1953, después de dirigir Tannhäuser, dijo que nunca más lo haría porque no sabía si sus emociones le permitirían terminarla con vida.
Orquesta Filarmónica de Berlín
En el año 1955, Karajan aceptó el cargo de director titular de la Orquesta Filarmónica de Berlín (uno de los cargos más respetados en el ámbito cultural) bajo la condición de que fuese una plaza vitalicia. Juntos realizaron apariciones por todo el mundo, obteniendo gran aclamación. En 1955, la orquesta hizo su primera presentación en Nueva York, desde donde comenzó una gira por los Estados Unidos, que fue repetida al año siguiente, y también durante varias temporadas más. En total, entre 1955 y 1958, Karajan y la Filarmónica de Berlín tocaron 105 conciertos en los Estados Unidos. Entre otros notables viajes internacionales se incluyen visitas a Japón, la gira de 1984 que los llevó también a Corea y sus primeros conciertos en China en 1978.
A su vez, realizó un gran enfoque en la grabación de discos y conciertos acumulando en su totalidad más de 24 horas de reproducción. El carácter egocéntrico del director le llevaron a desarrollar una cultura de máxima perfección tanto a la calidad de sus interpretaciones como a su propia imagen
Entre 1957 y 1964, fue director artístico de la Ópera Estatal de Viena. Estuvo estrechamente vinculado con la Orquesta Filarmónica de Viena y el Festival de Salzburgo, en donde inició el llamado Festival de Semana Santa, evento que permanecería ligado al director musical de la Filarmónica de Berlín aún después de que Karajan dejara ese cargo. Dirigió el Concierto de Año Nuevo de Viena en 1987 y continuó interpretando, dirigiendo y grabando en forma prolífica hasta su muerte en 1989.
Karajan tuvo un papel importante en el desarrollo del formato original del disco compacto (alrededor de 1980). Apoyó esta nueva tecnología de grabación y apareció en la primera conferencia de prensa que anunció el formato. Los primeros prototipos de CD tenían una duración limitada apenas a sesenta minutos y a menudo se afirma que se amplió hasta los 74 minutos a instancias de Karajan, para que así cupiera en un solo disco la Sinfonía n.º 9 de Beethoven. Sin embargo, los inventores del CD niegan este hecho. Fue él quien grabó el primer CD comercializado y la obra que tuvo el honor de ser registrada en la ocasión fue la Sinfonía Alpina, de Richard Strauss.
La pertenencia de Karajan al partido nazi y su notoria vinculación con el nazismo entre 1933 y 1945 le puso en una situación difícil después de la Segunda Guerra Mundial. Mientras que los defensores de Karajan esgrimen que se unió a los nazis solo para seguir avanzando en su carrera, sus críticos han señalado que otros grandes directores como Bruno Walter y Arturo Toscanini escaparon de la Europa fascista en aquella época. Además, el interés no podría haber sido la única motivación de Karajan, pues se inscribió en el Partido Nazi en 1933 en Salzburgo, Austria, cinco años antes del Anschluss.
En La guerra fría cultural (publicado en Gran Bretaña como ¿Quién paga las consecuencias?), un libro acerca de la política cultural de la CIA en la Europa de la posguerra, Frances Stonor Saunders advierte que Karajan «fue miembro del partido desde 1933, y nunca dudó en iniciar sus conciertos con el himno del NSDAP, el Horst Wessel Lied». Además ―y a diferencia de su predecesor en la Filarmónica de Berlín, su rival Wilhelm Furtwängler―, Karajan no tuvo objeciones en dirigir en la Europa ocupada.