Herbert Alexander Simon (15 de junio de 1916-9 de febrero de 2001) fue un economista, politólogo y teórico de las ciencias sociales estadounidense.
En 1978 fue laureado con el Premio de Economía Conmemorativo de Alfred Nobel por su investigación pionera sobre «el proceso de toma de decisiones dentro de las organizaciones económicas».
Fue «uno de los investigadores más importantes en el terreno interdisciplinario».
Herbert A. Simon nació en Milwaukee, Wisconsin. Estudió en la Universidad de Chicago, donde se graduó en 1936 y se doctoró en 1943. Trabajó como asistente de esa universidad (1936-1938) y también en organizaciones ligadas a la gestión de organismos públicos, en la International City Managers's Association (1938-1939) y en el Bureau of Public Administration de la Universidad de California en Ambato (1939-1942), dónde dirigió los Administrative Measurement Studies.
Después de esta experiencia profesional volvió a la universidad. Fue profesor auxiliar (1942-1947) y profesor titular (1947-1949) de ciencias políticas en el Instituto de Tecnología (Institute of Technology). En 1949 comenzó a trabajar Carnegie Institute of Technology para enseñar administración y psicología y, después de 1966, enseñó ciencia de la computación y psicología en la Carnegie-Mellon (Pittsburgh).
Además dedicó gran cantidad de tiempo a ser consejero de instituciones públicas y privadas. Recibió el Premio Turing de la ACM en 1975, junto con Allen Newell por hacer «contribuciones básicas a la inteligencia artificial, la psicología cognitiva humana y el procesamiento de listas», y el Award for Distinguished Scientific Contribution de la Asociación Norteamericana de Psicología (APA) en 1969. Además fue designado Miembro Distinguido (Distinguished Fellow) de la Asociación Norteamericana de Economía.
Herbert Alexander Simon se tomó muy en serio la estructura básica de la ciencia económica, esforzándose en definirla como la ciencia de la elección, para lo cual trabajó sobre el proceso psicológico de la toma de decisiones. Según Simon la hipótesis básica de la economía neoclásica, la de que los agentes tienden a maximizar los resultados de sus comportamientos, es muy limitada. En la práctica ningún ser humano está continuamente buscando la solución óptima. Aunque deseara hacerlo, el coste de informarse sobre todas las alternativas y la incertidumbre sobre el futuro lo harían imposible.
De acuerdo con Simon, las personas simplemente intentan buscar una mínima satisfacción, es decir, tratan de alcanzar ciertos niveles de éxito para después, poco a poco, ir ajustando esa solución. Esta estructura de pensamiento, que Simon denominó racionalidad limitada estimuló muchos trabajos posteriores sobre el comportamiento de los individuos, las organizaciones y la sociedad.
Simon fue pionero en investigar la forma en que deben tomarse decisiones en organizaciones económicas complejas (empresas públicas, multinacionales, etc.). Su obra más celebrada es Administrative Behavior: A Study of Decision-making Processes in Administrative Organization (1947) en la cual, en contra de la concepción clásica sobre la existencia de unos responsables en tomar decisiones que conocen todas las opciones, elabora un modelo o proceso racional de adopción de decisiones «satisfactorias». Su Spurious Correlation: A Causal Interpretation (1954), publicado en el Journal of the American Statistical Association, constituyó un primer avance metodológico en el análisis de encuestas. También es importante su The New Science of Management Decision (1960).
Administrative Behavior, publicado por primera vez en 1947 y actualizado a lo largo de los años se basó en la disertación doctoral de Simon. Sirvió como la base para el trabajo de su vida. La pieza central de este libro son los procesos conductuales y cognitivos de los seres humanos que toman decisiones racionales. Según su definición, una decisión operativa debe ser correcta y eficiente, y debe ser práctica para implementar con un conjunto de medios coordinados.
Simon reconoció que una Teoría de la administración es en gran parte una teoría de la toma de decisiones humanas, y como tal debe basarse tanto en la economía como en la psicología. El afirma al respecto:
«[Si] no hubiera límites para la racionalidad humana, la teoría administrativa sería estéril. Consistiría en un precepto único: siempre seleccione esa alternativa, entre las disponibles, lo que conducirá al logro más completo de sus objetivos».
Contrariamente al estereotipo de «homo economicus», Simon argumentó que las alternativas y las consecuencias pueden ser parcialmente conocidas, y los medios y fines son imperfectamente diferenciados, están incompletamente relacionados o son poco detallados.
Simon definió que la tarea de la toma racional de decisiones consiste en seleccionar la alternativa que da como resultado el conjunto más preferido de todas las posibles consecuencias. La corrección de las decisiones administrativas se midió así:
Adecuación para alcanzar el objetivo deseado
Eficiencia con la que se obtuvo el resultado
La tarea de elección se dividió en tres pasos obligatorios:
Identificar y enumerar todas las alternativas