Tal Día como Hoy

Henri de Saint-Simon

Teórico socialista temprano francés

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Claude-Henri de Rouvroy, conde de Saint-Simon, frecuentemente nombrado como Henri de Saint-Simon (París, 17 de octubre de 1760-ibíd., 19 de mayo de 1825), fue un filósofo, economista, teórico socialista y positivista francés,​ cuyo pensamiento tuvo una influencia sustancial en la política, la economía, la sociología y la filosofía de la ciencia y la historia.

A caballo entre la Revolución Industrial y la Revolución francesa en pleno proceso de suplantar a la sociedad del Antiguo Régimen, sus ideas dieron nacimiento a una ideología política y económica conocida como «sansimonismo»,​ la cual afirmaba que las necesidades de la clase trabajadora debían ser reconocidas y satisfechas mediante una nueva reorganización social «positiva».​ Para alcanzar esa sociedad, propuso la constitución de un nuevo Estado dirigido por los «industriales» (científicos y artistas), que sustituirían a los «ociosos» (curas, nobles y explotadores).​ También defendió la necesidad del estudio científico de la sociedad, que denominó «fisiología social», y en su obra El nuevo cristianismo (1825) redujo la religión cristiana en una máxima: «Mejorar lo más rápidamente posible la existencia moral y física de la clase más pobre».

Saint-Simon es considerado «precursor del socialismo»​ y «el último de los señores y el primero de los socialistas».​​ Su propuesta política ha sido calificada como «socialismo aristocrático»,​​ antecedente de lo que se llamaría tecnocracia.​ Por el estudio teórico de la industria, la sociedad y la ciencia, también es considerado como «padre de la sociología» y fundador del positivismo. Las aportaciones más influyentes de Saint-Simon a la sociología han venido muy probablemente a través de su alumno Auguste Comte.​​​​

El reconocimiento conceptual de Saint-Simon de su amplia contribución socioeconómica y su valoración ilustrada del conocimiento científico pronto inspiraron e influyeron en el socialismo utópico y movimientos como el liberalismo de John Stuart Mill,​ en el nacionalismo italiano, en el anarquismo a través de Pierre-Joseph Proudhon​​ y en el marxismo (o «socialismo científico») de Karl Marx y Friedrich Engels,​​ quienes lo clasificaron junto a Charles Fourier y Robert Owen como «socialista utópico».​​ Los puntos de vista de Saint-Simon también influyeron en el reformador social Enfantin,​ el emperador Napoleón III y en la creación de la economía institucional, que ha incluido a destacados economistas como Thorstein Veblen.​

El conde Claude-Henri de Rouvroy de Saint-Simon nació en el 17 de octubre de 1760 en París, hijo de una familia aristócrata francesa. Su padre, Balthazar-Henri, fue primo de Louis de Rouvroy, duque de Saint-Simon, supuestamente descendientes de Carlomagno, con el cual se dice que Saint-Simon tuvo un sueño en el que le decía: «tus éxitos como filósofo igualarán los míos como militar y estadista».​​​​

Ya desde joven tenía consciencia de que llegaría a realizar grandes tareas en ayuda de la humanidad. Así, desde los quince años ordenó a sus ayudantes de cámara que lo despertaran diciéndole: «Levántese, señor conde, tiene usted grandes cosas que hacer».​​

Durante su juventud, se dice que fue discípulo de Jean le Rond d'Alembert.​​ Luchó en la guerra de independencia de los Estados Unidos «por la libertad industrial de América».​ Creía que tal revolución marcó el comienzo de una nueva era.​ Al servicio del bando estadounidense, se enroló con solo diecisiete años en el ejército al mando del marqués de La Fayette.​ Participó en la batalla de Yorktown bajo el general Washington y fue encarcelado por las fuerzas británicas.​ Después de su liberación, regresó a Francia para estudiar ingeniería e hidráulica en la École de Mézières. Entre sus planes estaba uno para conectar los océanos Atlántico y Pacífico mediante un canal intentado en vano interesar al virrey de México; y construir otro en España desde Madrid hasta el mar.​​​

Al comienzo de la Revolución francesa en 1789, Saint-Simon apoyó rápidamente los ideales revolucionarios de libertad, igualdad y fraternidad. En los primeros años de la revolución se dedicó a organizar una gran estructura industrial para fundar una escuela científica de mejora. Necesitaba para ello recaudar algunos fondos, que logró mediante la especulación de tierras. Esto solo fue posible en los primeros años de la revolución debido a la creciente inestabilidad de la situación política en Francia, que le impidió continuar con sus actividades financieras y de hecho puso en riesgo su vida. Saint-Simon y Talleyrand planearon aprovecharse durante el Terror comprando la Catedral de Notre-Dame, despojando su techo de metal y vendiendo el metal como chatarra. Saint-Simon fue encarcelado en Luxemburgo bajo sospecha de participar en actividades contrarrevolucionarias.​ Fue puesto en libertad en 1794, al final del Terror.​

Pasó por diferentes niveles económicos a pesar de ser aristócrata. Después de recuperar su libertad, Saint-Simon se encontró inmensamente rico debido a la depreciación de la moneda, pero su fortuna fue posteriormente robada por su socio comercial. A partir de entonces decidió dedicarse a los estudios e investigaciones políticas. Después del establecimiento de la École Polytechnique en 1794, una escuela establecida para capacitar a hombres jóvenes en las artes de las ciencias y la industria y financiada por el estado, Saint-Simon se involucró con la nueva escuela, donde tenía la intención de estudiar física y matemáticas.​​ Su condado sería comprado por 150 000 francos.​ En 1798 tomó la decisión de consagrarse a las investigaciones científicas.​

Tras el ascenso de Napoleón Bonaparte en 1799, cuando tenía casi cuarenta años, pasó por un curso variado de estudio y experimentación para ampliar y aclarar su visión de las cosas. Continuó sus estudios en la École Polytechnique hasta 1801 y luego se trasladó a la École de Médecine para estudiar fisiología.​ Uno de estos experimentos fue un matrimonio infeliz en 1801 con Alexandrine-Sophie Goury de Champgrand, para abrir un salón literario y poder allí, entre otras cosas, estudiar también a los sabios.​ Después de un año el matrimonio se disolvió de mutuo acuerdo y propuso matrimonio a la Madame de Staël, que acababa de enviudar, pero ella lo rechazó.​

En 1802 Saint-Simon decidió viajar por Europa, pasando por Inglaterra, Ginebra y Alemania.​ Allí publicó el primero de sus numerosos escritos, Lettres d'un habitant de Genève, y una segunda edición en París al año siguiente.​ En esta primera obra pidió la creación de una religión de la ciencia con Isaac Newton como santo.​

El resultado de sus experimentos fue que se encontró completamente empobrecido y vivió en la miseria por el resto de su vida. En 1808 trabajó como copista en el Mont de Piété por mil francos al año.​​ Después de algunos intentos por recuperar su dinero de su antiguo socio, recibió el apoyo económico de Diard, un antiguo empleado, y pudo publicar en su segundo libro, la Introducción a los trabajos científicos del siglo XIX (Introduction aux travaux scientifiques du XIX siècle),​​​ donde expresó que la tarea de la ciencia del siglo XIX era construir una síntesis teórica que incorporara todo el conocimiento existente.​

Diard murió en 1810 y Saint-Simon volvió a encontrarse pobre, y esta vez también con mala salud. Fue enviado a un sanatorio en 1813, pero con la ayuda económica de sus familiares tuvo tiempo de recuperar su salud y ganar algún reconocimiento intelectual en Europa.​ En 1813 había escrito Memoria sobre la ciencia del hombre (Memoire sur la science de l'homme)​, Fisiología social (Physiologie sociale) y el Estudio sobre la gravitación universal (Travail sur la gravitation universelle).​​

Hacia 1814 escribió el ensayo Sobre la reconstrucción de la Comunidad Europea y lo envió al Congreso de Viena. Propuso un reino europeo, basado en Francia y el Reino Unido.​ Estuvo relacionado con Auguste Comte, padre de la sociología. Por un largo tiempo trabajó con este, pues Saint-Simon lo contrató como secretario, junto al historiador Augustin Thierry; al parecer, la teoría de los tres estadios de Comte, surgió de aquella colaboración. En 1817, en la revista L'Industrie comenzó a proponer sus puntos de vista socialistas, que desarrolló aún más en L'Organisateur (1819), publicación periódica en la que colaboraron Thierry y Comte. Una de las principales creencias de Saint-Simon era que el mundo debería estar conectado con canales.​ L'Industrie causó sensación, pero trajo pocos conversos. Las implicaciones anticatólicas enfurecieron a muchos lectores, y algunos suscriptores retiraron su apoyo financiero.​ Un par de años más tarde, en su carrera como escritor, Saint-Simon se arruinó y se vio obligado a trabajar para ganarse la vida. En febrero de 1821 apareció Du système industriel y en 1823-1824, Catéchisme des industriels.​

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