Hans Jürgen Eysenck (Berlín, Alemania; 4 de marzo de 1916 - Londres, Inglaterra; 4 de septiembre de 1997) fue un psicólogo alemán, que desarrolló casi toda su carrera profesional en Reino Unido. Se le recuerda sobre todo por su trabajo sobre la inteligencia, la personalidad, y la terapia conductual, aunque trabajó también en otros temas de la psicología. En el momento de su muerte, Eysenck era el psicólogo vivo más citado en la literatura de las revistas científicas con revisión por pares. Un estudio de 2019 lo consideró el tercero más controvertido de los 55 investigadores de la inteligencia.
La investigación de Eysenck pretendía demostrar que ciertos tipos de personalidad tenían un riesgo elevado de padecer cáncer y enfermedades cardíacas. Los estudiosos han detectado errores y sospechas de manipulación de datos en el trabajo de Eysenck, y grandes réplicas no han podido confirmar las relaciones que pretendía encontrar. Una investigación realizada por el King's College de Londres consideró que los trabajos de Eysenck eran "incompatibles con la ciencia clínica moderna".
En 2019, 26 de sus artículos (todos en coautoría con Ronald Grossarth-Maticek) fueron considerados "inseguros" por una investigación en nombre del King's College de Londres. Catorce de sus trabajos fueron retractados en 2020, y los journals emitieron 64 declaraciones de preocupación sobre publicaciones suyas. Rod Buchanan, biógrafo de Eysenck, ha argumentado que 87 publicaciones de Eysenck deberían ser retractadas.
Respecto de los estudios publicados por Hans Eysenck y Ronald Grossarth-Maticek, el psicólogo médico holandés Henk van der Ploeg informó ya en la década de 1990 que diferentes versiones de los datos mostraban diferentes fechas y causas de muerte de los participantes de la investigación, lo que sugiere que habían sido adulterados. Hermann Vetter, un estadístico con sede en Alemania, describió datos que muestran cero casos de cáncer de pulmón para las personalidades de “bajo riesgo”, con una avalancha de casos de cáncer que aparecen precisamente en el punto en el que las puntuaciones de personalidad cambian a una categoría de “alto riesgo”... Concluyó que los datos fueron “producidos artificialmente... sin introducir suficiente error aleatorio sobre ellos para que parecieran más naturales”. Los documentos publicados en el curso de un litigio contra las empresas tabacaleras, que financiaron parte del trabajo de Eysenck, muestran que incluso algunos estadísticos e investigadores de la industria expresaron en privado dudas sobre los resultados.
En 1934 se vio forzado a emigrar de la Alemania nazi, refugiándose hasta 1939 en Francia y luego en el Reino Unido. Estudió en la Universidad de Londres, desplegando sus funciones como psicólogo entre los años 1942 y 1945 en el hospital londinense de Mill Hill y, desde 1945, en el hospital Maudsley dependiente de la Universidad de Londres. Entre 1950 y 1955 fue director de la Unidad de psicología del Instituto de psiquiatría y luego, entre 1955 y 1984, jefe de cátedra de la carrera de psicología en la Universidad de Londres, universidad en la que recibió el título de doctor emérito.
En 1952 publicó un artículo en el cual refería que la ausencia de tratamiento era igual o aun mejor que la psicoterapia psicoanalítica. Esto propulsó la investigación a nivel científico de los modelos terapéuticos conductistas. Generalmente se le consideraba un gran científico que demostró que la efectividad de la terapia conductual tiene una base empírica demostrada, pero esto se ha visto opacado por la salida a la luz, principalmente desde 2019, de la manipulación de datos en los estudios que Eysenck realizaba.
Sus postulados se encuentran dentro de las aproximaciones hacia la psicología diferencial de la personalidad, derivadas de una fundamentación teórica previa. Su modelo estructural es el más importante de entre los factoriales biológicos y en él quedan claramente señalados los correlatos que pueden servir como elementos de contraste en el análisis de la validez de las teorías taxonómicas. Dicho «paradigma de la personalidad» es considerado por algunos autores como el más sólido ofrecido por la Psicología. Debido a su afán por promover el método científico y las metodologías cuantitativas (por ejemplo, el análisis factorial) dentro de esta ciencia, Eysenck ha sido considerado por muchos como el padre de la psicología conductual. Por otra parte, se mostró muy crítico con la psicología dinámica (especialmente con el psicoanálisis) y el diagnóstico psiquiátrico.
Los modelos factoriales biológicos
El de Eysenck es el modelo estructural más importante desarrollado bajo una serie de concepciones teóricas previas. En él queda señalado que los correlatos biológicos pueden servir como elementos de contraste en el análisis de la validez de las taxonomías. Sus ideas principales serán:
Para describir la conducta, se utilizan los rasgos que caracterizan a los individuos según un grado.
Existen tipos, o rasgos, que correlacionan entre sí constituyendo categorías de rango superior.
Los tipos se basan en factores constitucionales, genéticos o innatos.
Antes de la obtención de los datos, Eysenck ya había postulado las principales dimensiones de la conducta humana.
Un antecedente remoto de dicho modelo se encuentra ya en las teorías de los humores de Hipócrates y Galeno, que provienen a su vez de la teoría de los cuatro elementos de Empédocles. Según estos modelos de la Antigüedad, se pueden distinguir distintas tipologías de temperamento en los individuos según su constitución física: sanguíneo (optimista), flemático (tranquilo), melancólico (depresivo) y colérico (irritable).
En el campo de la psicología de la personalidad existen dos corrientes: una que afirma que la personalidad consta de tres dimensiones o superfactores, de la cual Eysenck fue su mayor defensor, y otro, actualmente más aceptado, que defiende que son cinco. Las tres dimensiones que postula el modelo PEN de Eysenck son la extraversión, el neuroticismo y el psicoticismo. Cada una de ellas está relacionada con lo que Eysenck consideró los motores de la conducta que son reproducción, conservación y autodefensa respectivamente. Además añadió un cuarto factor, la inteligencia, aunque nunca lo vinculó a su teoría PEN. Cada una de estas dimensiones tenía unas bases biológicas a nivel neuroquímico y estaba compuesta por nueve factores o rasgos.
La extraversión es la dimensión más trabajada por Eysenck. Se trata de una dimensión bipolar en la que en el extremo alto se encuentra la extraversión y en el otro extremo, el de las puntuaciones bajas, hallamos la introversión. Los nueve factores de esta dimensión son la sociabilidad, vivacidad, actividad, asertividad, buscador de sensaciones, despreocupación, dominancia, surgencia (espontaneidad) y aventurero. Detrás de esta dimensión estaría el SARA (Sistema de Activación Reticular Ascendente), que se encarga de activar la corteza cerebral. De este modo, las personas con una corteza cerebral muy activada no necesitarían más estimulación y evitarían excesivo contacto social, es decir, serían introvertidas y viceversa. Según Eysenck, esta es la dimensión social.
Esta dimensión es tectónica, por lo que únicamente encontramos una patología en uno de los extremos de la misma: el polo alto en el neuroticismo, mientras que en el polo opuesto se encuentra el control de las emociones, es decir, la normalidad o estabilidad. Los nueve factores de la dimensión son la ansiedad, la depresión, el sentimiento de culpa, la baja autoestima, la tensión, la irracionalidad, la timidez, la tristeza y la emotividad. Las bases biológicas de esta dimensión están relacionadas con la activación del sistema nervioso autónomo. Según Eysenck, esta es la dimensión emotiva.
El psicoticismo fue la última dimensión en aparecer en su teoría y la más criticada (de hecho, los defensores de los modelos de 5 dimensiones subdividen esta en dos dimensiones, el autocontrol y la hostilidad). Los nueve factores de esta dimensión son la agresividad, la frialdad, el egocentrismo, la impersonalidad, la impulsividad, antisocial, la ausencia de empatía, la creatividad y la rigidez. Las bases biológicas de esta dimensión, mucho menos sólida que las de las otras dos dimensiones, se basan principalmente en el metabolismo de la serotonina. Esta dimensión, originalmente, se diseñó para detectar tendencias psicóticas en la población normal; sin embargo, los resultados muestran que la inmensa mayoría de la gente puntúa extremadamente bajo en esta escala (normalidad) y que los que puntúan alto no son psicóticos, sino más bien psicópatas. También correlaciona positivamente con los delincuentes. Según Eysenck, esta es la dimensión impulsiva.