Haití, oficialmente República de Haití (en francés: République d'Haïti, y en criollo haitiano: Repiblik d Ayiti), es un país de América ubicado en La Española; es uno de los trece Estados que forman la América Insular, Antillas o islas del mar Caribe. Su capital y ciudad más poblada es Puerto Príncipe. Haití es conocida por ser la primera «república negra» del mundo en constituirse e independizarse y, económicamente, por ser el país más pobre de América en el siglo XXI, pese a haber sido uno de los mayores generadores de riqueza del siglo XVIII, cuando generaba el 40 % del comercio exterior de Francia, y duplicaba el producto de todas las colonias inglesas, juntas.
Lingüísticamente, el país caribeño es latinoamericano, pues sus idiomas mayoritarios, el criollo haitiano y el francés, son lenguas romances. El único país con el que comparte fronteras terrestres es la República Dominicana.
Haití fue habitado originalmente por el pueblo taíno.En 1492, Cristóbal Colón estableció el primer asentamiento europeo en América, La Navidad, en su costa noreste. La isla fue parte del Imperio español hasta 1697, cuando la porción occidental fue cedida a Francia y se convirtió en Saint-Domingue, dominada por plantaciones de caña de azúcar trabajadas por africanos esclavizados. La Revolución haitiana de 1791 a 1804 convirtió a Haití en el primer Estado soberano del Caribe, la segunda república de las Américas, el primer país de las Américas en abolir oficialmente la esclavitud y el único país en la historia establecido por una revolución de esclavos.El siglo XIX fue testigo de una inestabilidad política, aislamiento internacional, una deuda con Francia e invasiones fallidas a la República Dominicana, incluida una costosa guerra. Las fuerzas estadounidenses ocuparon Haití desde 1915 hasta 1934, seguido por el gobierno dictatorial de la familia Duvalier entre 1957 a 1986. Nuevamente en 2004 hubo una crisis política en la que intervino la ONU. En la década de 2010, un terremoto catastrófico y un brote mortal de cólera devastaron el país.
Haití es miembro fundador de las Naciones Unidas, la Organización de los Estados Americanos (OEA), la Asociación de Estados del Caribe, y la Organisation internationale de la Francophonie. Además de la CARICOM, es miembro del Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial del Comercio, y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. Haití, históricamente, ha sido un país pobre y políticamente inestable, ha enfrentado severas crisis económicas y políticas, actividad de pandillas y el colapso de su gobierno tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021. Sin ningún funcionario electo restante, Haití ha sido descrito como un Estado fallido.
El vocablo «Haití» proviene del arahuaco, la lengua de los habitantes nativos de la isla, y significa «tierra de montañas». Este nombre se le daba a la parte occidental de la isla por los antiguos pobladores taínos, que es donde se encuentra esta república. Cuando Colón tomó posesión de la isla en 1492, la llamó «La Isla Española». Bartolomé de las Casas acortó el nombre a «Española» y más tarde Pedro Mártir de Anglería la nombró «La Española». El nombre Haïti fue adoptado por el revolucionario haitiano Jean-Jacques Dessalines como el nombre oficial después de la independencia de Saint-Domingue, como un tributo a los antecesores indígenas taínos.
Antes de la llegada de los primeros europeos, la que luego sería llamada isla La Española estaba habitada por dos etnias distintas: los arahuacos —cuya rama local es conocida como los taínos— y los caribes. Estos últimos habían iniciado su ingreso a la isla poco tiempo antes de la llegada de los occidentales, y estaban desplazando a los taínos de sus posiciones; no obstante, en la sección occidental de la isla —actualmente Haití— la gran mayoría de la población era de origen taíno, reunida en los cacicazgos de Marién y de Jaragua.
Haití proclamó su independencia el 1 de enero de 1804, siendo el segundo país del continente americano en hacerlo, y primero de América Latina en acceder a ella tras un singular proceso revolucionario de carácter abolicionista, iniciado en 1791, que desembocó en una prolongada lucha armada contra Francia, la potencia colonizadora desde finales del siglo XVII. Su base étnica poblacional es de origen africano-subsahariano.
Es el primer caso en la Historia Universal en que la rebelión de una población sometida al sistema de esclavitud condujo a su emancipación, sentando un precedente definitivo para la supresión del comercio transatlántico de personas. Este episodio es específicamente recordado por las Naciones Unidas mediante la Resolución 29/C40, conmemorando cada 23 de agosto, y la institución de la medalla Toussaint L’Ouverture, en homenaje a uno de los líderes de la revolución haitiana.
Cristóbal Colón llegó a la Española, actual Isla compartida con la República Dominicana, el 5 de diciembre de 1492, en un área que actualmente se conoce como Môle-Saint-Nicolas, y reclamó la isla para la Corona de Castilla. Diecinueve días más tarde, su nave Santa María encalló cerca del actual sitio de Cabo Haitiano. Colón dejó 39 hombres en la isla, quienes fundaron el asentamiento de La Navidad, con lo que la isla se incorporó al Imperio español.
Los marineros portaban enfermedades infecciosas endémicas de Europa. Los nativos carecían de inmunidad a estas nuevas enfermedades y murieron en gran número debido a las epidemias; la primera epidemia de viruela registrada en América estalló en La Española en 1507. Paralelamente, los indígenas fueron sometidos al sistema de encomienda, que vinculaba a los nativos a trabajar de manera obligatoria en las minas de oro y plantaciones; por lo que fueron trasladados desde sus pueblos para llevarlos a los lugares donde trabajar en las plantaciones o industrias específicas. Posteriormente, la Corona Española aprobó en 1512 y 1513 las Leyes de Burgos, que prohibieron el maltrato de los nativos, y fomentaron la educación en la doctrina cristiana, dándole además el marco legal a las encomiendas que mejoró la situación de los trabajadores. No obstante, la población autóctona siguió disminuyendo en proporción a la inmigrante, formada principalmente por europeos y esclavos africanos comprados a España.
Debido al auge que había adquirido el comercio informal de los colonos criollos de la isla, y que iba en contra del monopolio que pretendía la metrópoli, el gobernador español Antonio de Osorio ordenó, entre 1605 y 1606, la despoblación de la zona central y occidental de la isla con el fin de frenar esa práctica. Con el tiempo, en las zonas despobladas de la mentada parte occidental se fueron asentando los bucaneros, hombres que vivían de la caza de reses y cerdos cimarrones, el comercio de pieles y el cultivo de tabaco, así como los filibusteros, ambos de origen francés. Primero ocuparon la Isla de la Tortuga y luego La Española propiamente dicha; entre ellos se encontraba Bertrand d'Ogeron, que tuvo éxito en el cultivo del tabaco, y que reclutó a muchas familias coloniales francesas de Martinica y Guadalupe. Más tarde, estos poblamientos determinaron que la parte occidental de la isla fuera reclamada por Francia. En 1697, España cedió a Francia esa parte de la isla por el Tratado de Ryswick, constituyéndose el Saint-Domingue francés.
A mediados del siglo XVIII, el Saint-Domingue colonial, ocupado por Francia bajo un férreo sistema esclavista, abolidas ya las encomiendas, contaba con una población de 300 000 esclavos y apenas 12 000 personas libres, blancos y mulatos principalmente.
En 1790, Santo Domingo era la colonia francesa más rica de América gracias a los inmensos beneficios generados por el trabajo de los esclavos en las industrias del azúcar y el índigo. Decenas de miles de africanos eran deportados cada año como esclavos para trabajar en estas industrias (en la década de 1780, eran deportados a la colonia a un ritmo de 36 000 por año para reemplazar a sus predecesores que habían muerto en el trabajo); su destino estaba regulado legalmente por el Code Noir, pero en la práctica a menudo eran tratados peor de lo que el código prescribía.