Héctor Germán Oesterheld (Buenos Aires, 23 de julio de 1919 ‑ secuestrado por la última dictadura argentina el 27 de abril de 1977
y asesinado‑desaparecido después de enero de 1978)
fue un guionista de historietas, escritor y editor argentino, a menudo citado como HGO. Escribió numerosos relatos breves de ciencia ficción y novelas, y publicó en revistas como Misterix, Hora Cero y Frontera. Sus series más conocidas son Sargento Kirk, Bull Rockett y, principalmente, El Eternauta, considerada su obra maestra.
La obra más temprana de Oesterheld, en la década de 1950 y principios de los años '60, contiene sutiles críticas al capitalismo, el colonialismo y el imperialismo. A medida que transcurre la década su compromiso político aumenta y su ideología se vuelve más fácilmente reconocible: realiza junto a Alberto y Enrique Breccia una biografía en historieta sobre el Che Guevara, Vida del Che, publicada en 1968, la cual fue secuestrada y destruida por los censores de la dictadura cívico-militar que gobernaba entonces. Luego completa una nueva versión más políticamente cargada de El Eternauta en 1969, con dibujos de Alberto Breccia.
Su compromiso político aumenta aún más durante la década de 1970, lo cual se refleja tanto en su decisión de unirse a la agrupación revolucionaria Montoneros como en los guiones de sus últimas obras, donde se destaca particularmente el caso de El Eternauta II (de nuevo ilustrada por Solano López), la cual debió finalizar mientras se ocultaba en la clandestinidad. En 1977 fue secuestrado por las fuerzas armadas durante la última dictadura cívico-militar argentina y fue visto por última vez en un centro clandestino de detención. Desde entonces pasó a formar parte de la lista de detenidos-desaparecidos víctimas del terrorismo de Estado en Argentina.
El legado de Oesterheld es amplio: es uno de los artistas de trayectoria más extensa de la historieta argentina, su influencia se extiende a artistas de nuevas generaciones y diversos medios, y es considerado informalmente como uno de los "padres" de la historieta argentina moderna.
Era hijo de Fernando Oesterheld, de origen alemán y criollo, y de Elvira Ana Puyol, de ascendencia española y vascofrancesa. Estudió y se graduó en la carrera de geología en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires. Mientras estudiaba, trabajó como corrector. El 3 de enero de 1943 publicó su primera obra, un cuento denominado Truila y Miltar, en el suplemento literario del periódico La Prensa. Un año después de terminar sus estudios se casó con Elsa Sánchez. Unos años más tarde decidió abandonar la geología y dedicarse a escribir.
Comenzó a trabajar para las editoriales Códex y Abril aportando relatos infantiles y de divulgación científica. Produjo sus primeros guiones de historieta para la revista Cinemisterio, de la editorial Abril, en 1951: Alan y Crazy, Lord Commando y Ray Kitt; este último marcó el inicio de su colaboración con Hugo Pratt.
Publicó varios cuentos en la mítica Más Allá, primera revista de ciencia ficción de habla hispana, editada en Buenos Aires por la Editorial Abril.
El primero de sus personajes importantes fue el piloto de pruebas Bull Rockett, que apareció por primera vez en el número 176 de la revista Misterix, en 1952, dibujado por el italiano Paul Campani. Luego siguió el Sargento Kirk, en 1953, dibujado por Hugo Pratt. Aunque partiendo del wéstern clásico, lo encaró de una forma innovadora, eludiendo los habituales clichés del género. Originalmente Oesterheld había pensado en Kirk como en una suerte de Martín Fierro en la Pampa argentina, pero la editorial le solicitó que situara la acción en los Estados Unidos.
En el número 297 de Rayo Rojo apareció el boxeador Indio Suárez, protagonista de la historieta homónima, dibujado por Carlos Freixas. De a poco sus personajes comenzaron a ser populares. En esta época colaboró también con las editoriales Códex y Columba.
En 1972, escribió historietas de Martín Fierro con dibujos de Carlos Roume para la revista Billiken.
En 1955 fundó, junto con su hermano Jorge, la Editorial Frontera, que comenzaría publicando versiones noveladas de las historietas de Bull Rockett y el Sargento Kirk. El éxito impulsó a Oesterheld a publicar las revistas Hora Cero y Frontera, la mayor parte de cuyos contenidos escribía él mismo. Para desvincularse de la editorial Abril, Oesterheld negoció con su editor que dejaría allí al personaje de Bull Rockett (que continuó siendo publicado por dicha editorial, con otros equipos creativos), pero conservaría a Sargento Kirk.
Debe notarse que en varias ocasiones Oesterheld firmaba sus trabajos con seudónimos, como "H. Sturgiss" o "C. de la Vega"; su hermano utilizaba el seudónimo "Jorge Mora".
El éxito de la editorial motivó la expansión de las revistas a títulos anexos como Hora Cero Semanal, Hora Cero Extra (mensual) y Frontera Extra.
El siguiente personaje de renombre creado por Oesterheld fue Ernie Pike, un corresponsal de guerra que relata batallas de la Segunda Guerra Mundial. Está basado en el cronista real Ernest Pyle, aunque Pratt modeló su rostro a partir del propio Oesterheld. Tomando de nuevo un género con numerosos clichés, el autor le dio un enfoque personal al no centrar la acción en las batallas o en dividir a los combatientes en héroes y villanos, sino en historias trágicas de soldados generalmente desconocidos. La publicación fue un éxito, y el personaje tuvo su propia revista, Batallas Inolvidables. Los relatos en los que intervenían niños se incluían en la serie Cuaderno Rojo.
Más tarde continuó creando nuevos personajes, como Ticonderoga, con Pratt; Randall the Killer, con Arturo del Castillo; Sherlock Time, con Alberto Breccia; Joe Zonda y Rolo, el marciano adoptivo, con Francisco Solano López.
El 4 de septiembre de 1957 apareció el personaje más exitoso de la editorial: El Eternauta, con dibujos de Solano López, en Hora Cero Semanal. La historia, sobre un viajero de la eternidad que se aparece en casa del propio Oesterheld y le cuenta la historia de una terrible invasión extraterrestre en Buenos Aires, se publicó por entregas semanales hasta 1959, con un gran éxito. La historieta ha conocido numerosas reediciones durante los años siguientes.