Gustavo Bueno Martínez (Santo Domingo de la Calzada, La Rioja, 1 de septiembre de 1924-Niembro, Asturias, 7 de agosto de 2016) fue un filósofo español. Desde 1970, fue desarrollando un sistema de pensamiento filosófico que más tarde denominó «materialismo filosófico». Algunos medios lo han reconocido como uno de los principales filósofos del siglo XX y principios del XXI.
Su obra se ha construido en constante diálogo con las ciencias positivas y con la historia de la filosofía, destacando entre sus contribuciones la Teoría del cierre categorial, su propuesta más elaborada acerca de la naturaleza, estructura y constitución de los saberes científicos. Gustavo Bueno es autor de numerosos libros y artículos sobre ontología, filosofía de la ciencia, historia de la filosofía, antropología, filosofía de la religión, filosofía política, ateísmo y televisión, entre otros temas. Además, mostró desde su juventud un profundo interés por las cuestiones de teología, hasta el punto de que se ha dicho de él que «conocía la escolástica de memoria». En sus últimos años, además de escribir, grabó vídeos y audios con análisis de numerosas cuestiones filosóficas. Su hijo mayor, Gustavo Fernando Bueno Sánchez, es profesor de filosofía.
Pupilo del nacionalsindicalista Santiago Montero Díaz, cuya trayectoria ideológica le llevó a abrazar una mezcla de autoritarismo de derechas y de izquierdas durante el tardofranquismo.
En España es especialmente conocido por su participación en debates públicos y su aparición en programas de televisión como Gran Hermano. Algunos de sus libros han alcanzado notable difusión, como Ensayos materialistas, El mito de la izquierda, El mito de la derecha, El mito de la cultura o Telebasura y democracia. Su obra ha dado lugar a un buen número de tesis doctorales y artículos de seguidores y detractores; y en torno a ella, se publican las revistas El Basilisco y El Catoblepas. La Escuela de Filosofía de Oviedo se reúne habitualmente en la Fundación Gustavo Bueno, situada en la misma ciudad. Algunos de sus libros se han traducido al alemán, al inglés y al chino.
Hijo del médico Gustavo Bueno Arnedillo y de María Martínez Pérez nació en el municipio riojano de Santo Domingo de la Calzada, donde fue nombrado hijo predilecto en 1997. Recibió una educación católica y estudió en las universidades de Zaragoza y Madrid. Tras realizar su tesis doctoral en 1947, titulada Fundamento formal y material de la moderna filosofía de la religión, como becario del CSIC obtuvo a los veinticinco años, en 1949, una cátedra de Enseñanza Media. Asimismo, en 1949, comienza su vida docente en el instituto Lucía de Medrano de Salamanca, donde ejercerá hasta 1960.
Durante su formación como becario en el Instituto Luis Vives de Madrid, al que accedió por su amistad con Rafael Sánchez Mazas, Bueno fue aprendiz de los falangistas Eugenio Frutos y Juan Francisco Yela Utrilla; además de compañero del sacerdote Raimundo Pániker y del carlista Rafael Gambra. En su etapa como catedrático de bachillerato en Salamanca, Bueno se comprometió activamente con la Falange: fue director del Seminario de Formación del Frente de juventudes, director del Centro de Estudios Políticos del SEU, así como miembro de la Junta Sindical del Distrito Universitario.
En 1960, se estableció definitivamente en Asturias, donde ejerció como catedrático de Fundamentos de Filosofía e Historia de los Sistemas Filosóficos de la Universidad de Oviedo hasta 1998. A partir de esa fecha, desarrolló su labor en la Fundación Gustavo Bueno, cuya sede se ubica en Oviedo, ciudad que lo reconoció como hijo adoptivo en 1995.
Miembro y patrono de honor de la Fundación DENAES, no tuvo reparos en trazar un origen de la «nación española» en un pasado lejano.
Obra: el materialismo filosófico
El materialismo filosófico es una doctrina sistemática sobre la estructura de la realidad, caracterizada por su oposición al materialismo monista (propio del materialismo dialéctico, Diamat) y al idealismo o espiritualismo monistas de cuño teológico. El materialismo filosófico es un pluralismo de signo racionalista que postula, sin embargo, la unicidad del mundo en cuanto desarrollo de una materia ontológico general que no se reduce al mundo empírico. El materialismo filosófico niega ─contra el monismo continuista y de acuerdo con el principio de la symploké─ que «todo tenga influencia en todo» y niega ─contra el atomismo pluralista─ «que nada tenga influencia en nada».
Respecto del materialismo tradicional, el materialismo filosófico tiene como rasgo común la negación del espiritualismo, la negación de la existencia de sustancias espirituales. Pero no reduce el materialismo a corporeísmo, como de hecho sucede con otros materialismos. El materialismo filosófico admite la realidad de seres materiales incorpóreos: por ejemplo, la relación real (no mental) de la distancia que existe entre dos botellas de agua que están encima de una mesa es tan real como esas dos botellas corpóreas; esa distancia es material incorpórea y nada tiene de espiritual. Redefine el término materia para la filosofía y muestra un vocablo más preciso que materia, el estroma.
Este sistema se ha desarrollado en numerosos ámbitos entre los que se destacan los siguientes:
la ontología (general y especial);
la gnoseología (teoría del cierre categorial);
la filosofía de la religión (y el papel de los animales en la esencia de la religión).
Estos eran los temas predominantes en los textos de Bueno hasta los años 90. Sin embargo, a partir del nuevo milenio, comenzó a tratar temas de ética y crítica social y política. No obstante, se ha criticado que en estos temas Bueno no hizo gala «en general del mismo rigor». Por ejemplo, se ha dicho de su crítica al pacifismo que es más un intento de realizar «análisis engañosos», de «actitud retórica» y que llegan a menudo «al insulto y a descalificaciones gratuitas desde análisis parciales», sin mostrar nunca cambios de postura en sus argumentos. Aparte de este, trató otros temas relacionados, entre otros, con:
la crítica a la idea de cultura (como trasunto de la idea ontoteológica de gracia);
la teoría del Estado (y sus 18 poderes);