Guipúzcoa (oficialmente y en euskera: Gipuzkoa) es un territorio histórico español y una de las tres provincias que forman la comunidad autónoma del País Vasco. Su capital y ciudad más poblada es San Sebastián. Se halla situada en el extremo este del mar Cantábrico y limita con el departamento francés de Pirineos Atlánticos (País Vasco francés) al noreste, con Navarra al sur y al sureste, con Vizcaya al oeste, con Álava al suroeste y con el golfo de Vizcaya al norte.
Guipúzcoa se organiza en 88 municipios incorporados en siete comarcas. Con una superficie de 1997 km², es la provincia más pequeña de España. Es la vigésima tercera provincia más poblada (733 149 habitantes) y la cuarta en densidad de población (367.1 hab./km²). Más de la mitad de la población vive en el área metropolitana de San Sebastián.
La provincia se caracteriza por una baja amplitud térmica y presenta rasgos propios de un clima oceánico con abundantes precipitaciones. Es el territorio vasco donde más se habla el euskera, con un 56 % de vascohablantes en 2016.
Es la única denominación oficial aprobada para el territorio histórico por sus Juntas Generales. Es la denominación en euskera recomendada por la Real Academia de la Lengua Vasca (Euskaltzaindia) y usada habitualmente en documentos oficiales de las administraciones vascas. Se emplea también en algunos documentos en castellano. Es la denominación utilizada en la versión en euskera de la Constitución española en la disposición derogatoria y en la versión en euskera del Estatuto de Autonomía para el País Vasco.
La proposición de ley núm. 122/000039, presentada el 2 de julio de 2004 por el Grupo Parlamentario Vasco (Partido Nacionalista Vasco) en el Congreso de los Diputados durante la VIII legislatura, que pretendía establecer como denominación oficial única la de Gipuzkoa, fue retirada por ese mismo partido el 9 de mayo de 2006. En 2011, el acuerdo presupuestario alcanzado por el PSOE y el PNV en el Congreso de los Diputados, incluyó el cambio de denominación actual, mediante el cual, la única denominación oficial del territorio guipuzcoano es Gipuzkoa.
Guipúzcoa es la grafía recomendada por la Real Academia Española, utilizada habitualmente en documentos escritos en español. Desde 1833 hasta 2011 fue la denominación oficial de la provincia. En 2011 se hizo efectivo a través del Boletín Oficial del Estado el único nombre oficial designado por las Juntas Generales de Guipúzcoa, por lo cual la única denominación oficial del territorio a todos los efectos es Gipuzkoa. Con todo, la forma castellana es la denominación utilizada en la versión en español de la Constitución española en la disposición derogatoria y en la versión en español del Estatuto de Autonomía para el País Vasco.
García Aznárez, primer señor de Guipúzcoa (1025-1076)
Las menciones más antiguas sobre el topónimo Guipúzcoa datan del siglo XI. El documento escrito conocido más antiguo que menciona este topónimo data del año 1025. Se trata del documento de donación del Monasterio de San Salvador de Olazábal (monasterium quo dicitur ollazabal), junto con sus heredades y términos, al monasterio de San Juan de la Peña de la actual provincia de Huesca. Los donantes son el senior Garsia Acenariz de Ipuscua y su esposa Gayla o Gaila. Se cree que Guipúzcoa era por aquel entonces una tenencia feudal del reino de Pamplona, al frente del cual se encontraba el susodicho señor Garsia Acenariz o García Aznárez. El reino de Pamplona alcanzaba por aquel momento su máxima extensión territorial histórica, abarcando desde el Condado de Ribagorza en el Alto Aragón hasta el río Pisuerga en la frontera entre León y Castilla.
En dicho documento de donación se describen los límites del término del susodicho monasterio de Olazábal, sobre cuyo solar se construyó siglos más tarde la actual iglesia de Altzo-azpi del municipio de Alzo. Las tierras pertenecientes al monasterio de Olazábal abarcaban una larga y estrecha franja de tierra que iba desde las cercanías de la costa guipuzcoana (el barrio de Elcano de Aya) hasta la sierra de Aralar. Se supone que este territorio, centrado en el valle del río Oria, constituía el corazón de la Ipuscua del siglo XI gobernada por García Aznárez.
Además de este primer documento, otros tres diplomas hallados en San Juan de la Peña mencionan a García Azenáriz y a su esposa Doña Gaila, así como a otros miembros de su familia: su hija Doña Belasquita y su yerno Sancho Fortuniones. En un documento de 1048 se menciona a Doña Gaila de Ippucha donando el Monasterio de Santiago de Luquedeng (de ubicación desconocida) al de San Juan de la Peña. Por entonces era rey de Pamplona García Sánchez el de Nájera.
En la segunda mitad del siglo XI aparece mencionado un segundo señor de Guipúzcoa, Orbita Azenáriz, cuya primera mención escrita data de un documento de 1066, durante el reinado de Sancho Garcés IV de Pamplona.
Primeras conquistas del reino de Castilla (1076-1116)
En 1076 el reino de Pamplona sufrió una convulsión con el asesinato de Sancho Garcés IV, víctima de una intriga a manos de sus hermanos. Los nobles pamploneses prefirieron entregar el reino a uno de sus poderosos vecinos, Aragón o Castilla y León, que consentir que los infantes fratricidas se hicieran con el reino o que accediera al trono el heredero legítimo, Sancho de Pamplona, que era todavía un niño de corta edad. Los monarcas de León y Aragón pertenecían también a la familia real pamplonesa, ya que eran nietos del gran rey Sancho el Mayor y, por tanto, tenían cierta legitimidad para acceder al trono. Ambos candidatos, con apoyos locales, trataron de asentar su candidatura ocupando militarmente parte del territorio pamplonés. Finalmente, los dos candidatos llegaron a un acuerdo y dividieron el reino en dos partes. El rey Alfonso VI de León se hizo con el control de la mitad occidental del reino, que incluía buena parte de La Rioja, Bureba y casi todo el actual País Vasco, y pasaba a ostentar entre sus títulos el de rey de Nájera, mientras que Sancho Ramírez de Aragón obtenía el reconocimiento como rey de Pamplona y se quedaba el resto del reino.
En la división del reino de 1076, la parte más oriental de la actual provincia de Guipúzcoa, la comarca situada entre San Sebastián y el río Bidasoa, siguió vinculada al reino de Pamplona. Este hecho parece confirmarse porque el rey Pedro I de Aragón confirmó unos años más tarde, en 1101, la antigua donación al monasterio de Leire de la iglesia de San Sebastián, lo que probaría su jurisdicción sobre esta parte del territorio en aquel momento. Esta parte de la provincia es la que siempre ha estado históricamente más vinculada a Navarra, territorio del que ha sido la salida natural al mar a través del río Bidasoa y con la que comparte el mismo dialecto del euskera y un pasado étnico común vascón. Cabe pensar que la Guipúzcoa del siglo XI, la que habían regido como señores los Azenáriz, no incluía todavía esta parte de la provincia.
En cambio, la mayoría del territorio de la actual Guipúzcoa entró a formar parte por primera vez en su historia de la órbita política castellano-leonesa y se convierte en territorio fronterizo entre Castilla y Pamplona. Orbita Azenáriz perdió el señorío sobre Guipúzcoa a raíz de este hecho, ya que en 1080 es mencionado en otro documento pero ya no como senior de Guipúzcoa. En su lugar, el rey Alfonso VI entregó el gobierno de Guipúzcoa a Lope Íñiguez, señor de Vizcaya, que había sido su principal apoyo en la reclamación del trono pamplonés. Lope Íñiguez es citado en un documento del monasterio de San Millán de la Cogolla de 1081 bajo el título de conde en Vizcaya, Álava y Guipúzcoa (comite Lope Ennecones in Bizkaia et Alava et Ipuzcoa). Posteriormente, se le menciona en un documento del monasterio de Irache de 1088 como ... comes Lupus dominans Alaua et Bizcaya et Ipuzcoa y en otro manuscrito de San Millán de 1091 como Comes Lope dominante Bizcahiam et Ipuzcoam.
En 1109, sabiéndose cerca de su muerte y sin herederos varones, Alfonso VI concertó la boda de su heredera Urraca I con el rey Alfonso I de Aragón. Alfonso I pasó a ser regente de Castilla; sin embargo, el matrimonio entre el rey de Aragón y la reina de León no consolidó ni mucho menos la unión y la paz entre sus reinos, ya que los cónyuges acabaron en unos pocos años enfrentados en una guerra civil que duró de 1111 a 1114. En el transcurso del enfrentamiento, muchos territorios y plazas fronterizas que pertenecían a los reinos de su esposa, cayeron en manos de Alfonso I. Entre ellos se encontraba buena parte del territorio que en la división de 1076 había estado en manos castellano-leonesas.