Tal Día como Hoy

Guillermo José Chaminade

Sacerdote católico francés (1761-1850), fundador de la Compañía de María y beato de la Iglesia católica

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Guillermo José Chaminade (en francés: Guillaume-Joseph Chaminade; Périgueux, Dordoña, 8 de abril de 1761-Burdeos, 22 de enero de 1850) fue un sacerdote católico francés fundador de la Compañía de María y de la Familia Marianista. Fue beatificado el 3 de septiembre de 2000 por el papa Juan Pablo II.​

Guillermo nació en una familia numerosa: era el hijo decimocuarto de Blas Chaminade, comerciante de tejidos, y de Catalina Bethon. En ese hogar recibió una educación cristiana que le inculcó el realismo, el espíritu de fe y una vocación al servicio de la Iglesia. Algunos de sus hermanos habían ingresado en la vida religiosa: el mayor, Juan Bautista, perteneció a la Compañía de Jesús hasta que fue disuelta. Y Guillermo aprendió de él cómo ser fiel a unos compromisos aun estando secularizado a la fuerza. Este hermano fue quien le preparó espiritualmente en su infancia y le orientó vocacionalmente en la juventud. Cuando recibe el sacramento de la Confirmación, añade el nombre de José al suyo propio, prefiriendo este nuevo nombre a partir de ese momento.

Sus primeros años de estudiante los pasó en el Colegio San Carlos en Mussidan, fundado por una congregación de sacerdotes que pronto ceden la dirección y la animación educativa de la obra a tres de los hermanos Chaminade, entre ellos a Guillermo. Primero como alumno, luego como profesor, administrador y capellán, pasará allí veinte años que serán cruciales en su formación. Se ordena sacerdote poco antes de que estalle la Revolución francesa en París en 1789. Precisamente le toca a él actuar como delegado para nombrar diputado eclesiástico a los Estados Generales. La diócesis de Perigueux rechaza a su obispo como diputado. El 12 de julio de 1790 se publica la “Constitución civil del clero”: los sacerdotes serán ahora funcionarios del Estado. Se establece la supresión de conventos y órdenes religiosas; obispos y clero serán elegidos por el pueblo. Los hermanos Chaminade, como una gran parte del clero francés, rechazan el juramento a esta Constitución. En el colegio de Mussidan, la situación es insostenible, y los Chaminade deben abandonar la dirección. Guillermo José se despide de la Virgen de la Roca, a orillas del Isle, imagen de María que había sido testigo de su compromiso de educador de la juventud en la ciudad, y emigra a Burdeos.

1790 Burdeos: la Revolución Francesa

A la llegada a la capital de la Gironde, los vicarios le acogen y le informan de la situación todavía pacífica de la ciudad: tres iglesias abiertas y tolerancia hacia los sacerdotes no juramentados. Comienza su labor pastoral como sacerdote. Aunque vive legalmente en la calle Dabadie, procura cambiar de domicilio real a menudo. Pronto adquiere una finca a las afueras de Burdeos, “San Lorenzo”, donde lleva a vivir a sus padres, pero que va a servir como escondite en los momentos de persecución, y será el lugar donde nazca la Sociedad de María, última de sus fundaciones. En 1792 se proclama la República y se agudizan las tensiones ideológicas entre jacobinos y girondinos. A pesar de la moderación que parece reinar en Burdeos, se desata la persecución contra los sacerdotes que no juraron la Constitución civil del clero. Se publica un decreto de destierro para todos ellos y se emite una orden expresa de detención para los Chaminade. Guillermo José hace creer que se ha marchado al exilio, pero se queda en la ciudad, junto con otros cien sacerdotes, de los cuales la mitad serán guillotinados en la plaza Gambetta.

El “Terror” que trae Robespierre al sistema que brota con la Revolución, es el periodo más heroico de la juventud de Guillermo José. Ejerce su labor en el barrio de Santa Eulalia sin ninguna seguridad, refugiándose en casas particulares y recurriendo incluso a los disfraces para burlar a la policía que le busca: el calderero o el buhonero al que preguntan los revolucionarios “si ha visto a ese Chaminade”. Es el mismo Guillermo José que recorre así las calles, recibiendo avisos a través de los niños para ir a administrar los sacramentos, celebrar la eucaristía o visitar a los enfermos. Son muchos los seglares que arriesgan la vida por asegurar este ministerio pastoral clandestino de Chaminade. De esta época del Terror va a sacar Chaminade dos enseñanzas: la fuerza de la fe en medio de la adversidad, y el papel de los laicos de toda condición y profesión en la vida y misión de la Iglesia.

En 1794, cae Robespierre, cede el Terror y llega un año de calma y cierta libertad. Regresan los exiliados y puede abrir un local para invitar a la oración y la reunión de los cristianos. En este momento se le encomienda una labor importante: reconciliar a los sacerdotes que juraron la Constitución civil del clero. En 1795, nuevo paso a la clandestinidad. Con el periodo de la “guillotina seca” o el “Directorio”, comienza a pensar en la juventud: “Dadme jóvenes apóstoles y transformaremos el mundo”. Crea una agrupación juvenil, esbozo de la futura congregación mariana. Es ya un animador, un líder del apostolado, un hombre alrededor del cual se están reuniendo y formando los futuros militantes seglares de Burdeos.

Con el golpe de Estado de Fructidor, los jacobinos recobran el poder. Guillermo José recibe la orden de destierro y el pasaporte. Pasa la frontera con su hermano Luis. El 11 de octubre de 1797, víspera de la fiesta de la Virgen del Pilar, llegan a Zaragoza y quedan asombrados por la solemnidad de la fiesta religiosa en la basílica y en la ciudad. No volverá a Francia hasta septiembre de 1800. Serán tres años cruciales para él. Tras el periodo de destierro y lucha en el Burdeos revolucionario viene ahora una etapa de maduración interior y, sobre todo, de la experiencia de la luz, de la revelación. En España, los sacerdotes exiliados tienen prohibido ejercer el ministerio por miedo a que importen ideas revolucionarias o jansenistas. Los Chaminade se ganan la vida con la artesanía religiosa. Guillermo José entra en contacto con al arzobispo de Auch, quien más tarde le nombrará administrador de la diócesis de Bazas, en Francia. Pero es en la Santa Capilla de la basílica del Pilar donde pasa largas horas de oración. A los pies del Pilar de María, según la tradición marianista, tiene lugar la confirmación de una inspiración que se ha ido gestando estos años: a la vuelta a Francia, hay muchas formas que ya no valen, incluso un estilo eclesial que ha terminado: es preciso una nueva manera de vivir la fe y evangelizar.

Retorno a Francia: la primera fundación

Después de su destierro regresa en 1800 a Burdeos. A pesar de su fama liberal y moderada, la ciudad ha sido escenario de 300 ejecuciones. Los bordeleses viven ahora más en la indiferencia que en la hostilidad hacia la fe y la Iglesia. Pero es ese clima de indiferencia religiosa lo que Chaminade considera el gran drama moral de su tiempo. En 1801 obtiene de la Santa Sede el título de “misionero apostólico”, que le facilitará su relación con los obispos y aumentará las posibilidades de poner en marcha sus proyectos. En ese momento comienza a reunirse con un grupo de jóvenes a los que quiere convertir en cristianos de intensa vida espiritual y a la vez evangelizadores en la ciudad. A los pocos meses, a principios de 1801 ha nacido su primera fundación: la “Congregación seglar de la Inmaculada”. En los años siguientes, este movimiento eclesial de seglares no solo arraiga y se fortalece, sino que se convierte en un referente importante en la vida cristiana de Burdeos: son comunidades de profunda vida de fe, que se forman, se reúnen en la capilla de la Magdalena (centro de culto y de misión), disciernen cómo actuar en la nueva sociedad y se implican en las parroquias y en la vida eclesiástica de la ciudad.

Tienen a María, la madre de Jesús, como figura modelo de fe y de misión. Por ello realizan un acto de entrega a la misión de María, que no es otra que la de la propia Iglesia en estado de misión. Es la “Alianza misionera”, que va a estar presente en todas las fundaciones marianistas de Chaminade. Esta congregación mariana de seglares es además un vivero de vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa. Mientras tanto, Guillermo José está en relación estrecha con otras figuras cristianas de la nueva Iglesia que surge de sus cenizas en Francia: Teresa Carlota de Lamourous, Pedro Bienvenido Noailles o Adela de Batz de Trenquelléon. Pero esta última merece un capítulo aparte.

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