Guillermo I de Inglaterra (Falaise, Normandía, 8 de noviembre de 1028-Ruan, 9 de septiembre de 1087), más conocido como Guillermo el Conquistador (latín medieval: Willelmus Conquestor Rex) y Guillermo el Bastardo (latín medieval: Willelmus Nothus), fue el primer rey de Inglaterra de origen normando (latín medieval: Angliae Dux Normannorum), con un reinado que se extendió desde 1066 hasta su muerte en 1087, fue el último monarca del llamado «año de los cuatro reyes» ya que en 1066 Inglaterra vio cuatro reyes en ese mismo año, iniciando con Eduardo el Confesor y terminando con el propio Guillermo cinco días antes del fin del año.
Descendiente de vikingos, desde 1035 fue duque de Normandía con el nombre de Guillermo II. Tras una larga lucha por afianzar su poder, hacia 1060 su dominio sobre Normandía estaba consolidado y por ello comenzó a planear la conquista de Inglaterra, que inició en 1066. El resto de su vida estuvo marcado por incesantes luchas por el mantenimiento de sus posesiones, tanto en Inglaterra como en el norte de Francia, y por las dificultades y desencuentros con su hijo primogénito, Roberto Courteheuse.
Guillermo era hijo de Roberto I, duque de Normandía, y de su concubina Arlette de Falaise. Su condición de hijo ilegítimo y su juventud le causaron numerosas dificultades cuando sucedió a su padre, así como la anarquía que se extendió por sus dominios en los primeros años de su ducado. Durante su infancia y adolescencia los nobles normandos lucharon entre sí tanto para controlar al joven duque como para beneficio propio. En 1047 Guillermo sofocó una rebelión y comenzó a afianzar su poder sobre el ducado, un proceso que no culminó hasta 1060. En la década de 1050 contrajo matrimonio con Matilde de Flandes, con lo que consiguió un poderoso aliado en el vecino condado de Flandes. En esa misma época Guillermo situó a varios de sus partidarios como obispos y abades de la iglesia normanda. La consolidación del poder le permitió expandir sus horizontes y en 1062 se aseguró la provincia vecina de Maine.
Desde la década de 1050 Guillermo era pretendiente al trono de Inglaterra, entonces en manos de su primo Eduardo el Confesor, que no tenía descendencia. Sin embargo, no era el único que codiciaba la Corona inglesa, pues tenía un poderoso rival, el conde anglosajón Haroldo Godwinson, el cual fue nombrado su sucesor por el propio rey Eduardo en su lecho de muerte en enero de 1066. Guillermo argumentó que el rey de Inglaterra le había prometido en el pasado que el trono sería suyo y que el propio Haroldo había jurado apoyarlo. Por ello, el duque normando puso en marcha la intervención militar y preparó una gran flota y un poderoso ejército que desembarcó en el sur de Inglaterra en septiembre de 1066 y derrotó a las fuerzas de Haroldo en la batalla de Hastings el 14 de octubre. Guillermo también derrotó al susesor de uire de Haroldo, Edgar Atheling quien fue rey de Inglaterra de facto poco más de 70 días antes de rendirse ante las fuerzas de Guillermo, así Guillermo forjó un camino directo al trono Inglés y fue coronado rey de Inglaterra en Londres el día de Navidad de 1066.
Tras llevar a cabo las gestiones necesarias, regresó a Normandía en 1067. No obstante, durante los años subsiguientes, surgieron numerosos levantamientos por parte de la oposición local y la resistencia anglosajona contra los invasores normandos. Estos alzamientos no fueron completamente sofocados hasta 1075.
Los últimos años de la vida de Guillermo estuvieron protagonizados por las dificultades en sus dominios del norte de Francia, por problemas con su hijo mayor y por diversas amenazas de invasión de Inglaterra por parte de los daneses de Escandinavia. En 1086 Guillermo ordenó la creación del libro Domesday, un exhaustivo registro de la propiedad de todas las tierras de Inglaterra y sus formas de explotación. El rey Guillermo murió en 1087 mientras estaba en una campaña contra sus enemigos en el norte de Francia y fue enterrado en Caen. Su reinado de Inglaterra estuvo marcado por la construcción de un gran número de castillos y fortalezas para afianzar su control, el asentamiento de la nueva nobleza normanda en la isla y el cambio total en la composición del clero inglés. No intentó integrar todas sus posesiones en un solo imperio, sino que prefirió administrarlas por separado. A su muerte los dominios fueron divididos: su hijo mayor Roberto se quedó con Normandía y su segundo hijo, Guillermo, con Inglaterra.
Los vikingos comenzaron a atacar las costas de lo que más tarde sería Normandía en el siglo VIII. Su asentamiento definitivo no se produjo hasta inicios del siglo X, cuando Rollón, un caudillo vikingo, llegó a un acuerdo con el rey de Francia Carlos el Simple tras la conquista del condado de Ruan por los guerreros escandinavos. Las tierras alrededor de Ruan fueron el núcleo del posterior ducado de Normandía. Estos territorios del norte de Francia fueron usados por los escandinavos para atacar Inglaterra a fines del siglo X, lo que empeoró las relaciones entre ambas regiones. En un intento por acercar posturas entre Inglaterra y Normandía, el rey inglés Etelredo II el Indeciso se casó con Emma de Normandía, hermana del duque Ricardo II de Normandía.
Sin embargo, los ataques de los vikingos a la isla británica no cesaron y Etelredo buscó refugio en Normandía en 1013 después de que el rey Svend I de Dinamarca lo expulsara de su reino. La muerte de este rey al año siguiente permitió el regreso de la familia real inglesa, pero el hijo del monarca danés, Canuto, se opuso a ello. Etelredo murió en 1016 y Canuto se convirtió en rey de Inglaterra, por lo que los hijos de los antiguos monarcas ingleses, Eduardo y Alfredo, tuvieron que permanecer en el exilio en Normandía, mientras que su madre se convirtió en la segunda esposa de Canuto.
Tras la muerte de Canuto en 1035 le sucedió su hijo Haroldo I Pie de Liebre, fruto de su primer matrimonio, mientras que Canuto Hardeknut, hijo de Emma, llegó a ser rey de Dinamarca. La inestabilidad en Inglaterra obligó a Alfredo a trasladarse a la isla en 1036 para visitar a su madre y desafiar al rey Haroldo, pero solo consiguió acabar muerto en un asunto no aclarado en el que al parecer estuvo implicado el rey. Tras esto, Emma se exilió en Flandes y Hardeknut se convirtió en rey a la muerte de su hermano Haroldo en 1040. Su medio hermano Eduardo le sucedió como rey de Inglaterra tras su muerte en junio de 1042.
Guillermo nació hacia los años 1027 o 1028 en el castillo de Falaise, Normandía, más probablemente a finales de 1028. Fue el único hijo de Roberto I, duque de Normandía, que a su vez era hijo del duque Ricardo II. Su madre, Arlette, era hija de Fulberto de Falaise, que era curtidor o embalsamador. Ella probablemente pertenecía al servicio doméstico de la casa ducal, pero nunca contrajo matrimonio con el duque, sino que lo hizo más tarde con Herluin de Conteville, con el que tuvo dos hijos —Odón, obispo de Bayeux y Roberto, conde de Mortain— y una hija cuyo nombre no ha trascendido. Uno de los hermanos de Arlette, Gualterio, fue partidario y protector de Guillermo durante su minoría de edad. El duque Roberto I tuvo también una hija, Adelaida, con Arlette u otra concubina.
El padre de Guillermo, Roberto, se convirtió en duque de Normandía el 6 de agosto de 1027 al suceder a su hermano mayor, Ricardo III, que era duque desde el año anterior. Ambos hermanos habían tenido disputas por la sucesión y la muerte de Ricardo fue muy repentina, por lo que algunos historiadores han acusado a Roberto de acabar con su vida, una afirmación plausible pero ahora imposible de demostrar. La situación del ducado era inestable, algunas familias se enriquecieron a expensas de la Iglesia en connivencia con el propio duque y Alano III de Bretaña declaró la guerra a los normandos. Hacia 1031 Roberto ya se había ganado el apoyo de la aristocracia, algunos de cuyos miembros serían importantes en el futuro de Guillermo: su tío abuelo Roberto el Danés, arzobispo de Ruan, Osbern, sobrino de Gunnora de Crepon -segunda esposa del duque Ricardo I- y el conde Gilberto de Brionne, nieto de Ricardo I. El duque Roberto I apoyó a los príncipes ingleses Alfredo y Eduardo, que estaban exiliados en el norte de Francia.