Guillermo de Jesús Buitrago Henríquez (Ciénaga, Magdalena, 1 de abril de 1920 - Ciénaga, Magdalena, 19 de abril de 1949) fue un compositor, músico y cantante colombiano. Es considerado uno de los pioneros de la popularización del vallenato en el país, pues sirvió de puente entre los tríos de cuerdas que interpretaban boleros y los conjuntos de acordeón que tocaban paseos y sones, y su música sigue siendo escuchada ampliamente en el país, particularmente en las fiestas de Navidad. Fue, junto con Julio César Bovea, uno de los primeros intérpretes de las canciones de Rafael Escalona. Fue el primer músico en grabar en acetato la música cienaguera con la compañía disquera Discos Fuentes y más adelante con la firma europea Odeón, que prensaba sus discos en Buenos Aires. Su instrumento musical era la guitarra con la que recorrió el Litoral Norte de Colombia.Buitrago murió en 1949 a los 29 años.
Buitrago nació en 1920 en Ciénaga, lugar de origen de otros músicos, como Antonio María Peñalosa. Era hijo del comerciante marinillo Roberto de Jesús Buitrago Muñoz y de la cienaguera Teresa Mercedes Henríquez de la Hoz. Desde niño tocó guitarra y, hacia finales de los años 30, comenzó a presentarse en los radioteatros de Ciénaga y Santa Marta, tocando valses, pasillos y rancheras mexicanas.En Ciénaga conoció a Sócrates Medina, El Negrito Figurín, a quien acompañó tocando para un programa radial, y quien lo inspiró para viajar por el departamento del Magdalena buscando nuevos ritmos, historias y canciones.En sus viajes tuvo contacto con canciones de compositores de la zona de Valledupar, como Tobías Enrique Pumarejo, Emiliano Zuleta y Rafael Escalona.
En Santa Marta conoció a un joven peluquero, Julio César Bovea (1934 - 2009), con el cual fundó un dúo y llegaron a ser los primeros intérpretes de las canciones de su contemporáneo Rafael Escalona, lo que los hizo muy populares tanto en el interior como en la Costa Atlántica. El dúo duró poco por el fallecimiento de Buitrago, y entonces Bovea fundó el trío "Bovea y sus Vallenatos".En 1942 llegaron a tocar a Barranquilla.
En sus primeras grabaciones, Buitrago tocó con el acordenero Abel Antonio Villa.
Buitrago también interpretó canciones de Tobías Enrique Pumarejo, Andrés Paz Barrios y Emiliano Zuleta. El Nobel de Literatura Gabriel García Márquez lo menciona en una de sus crónicas de 1983:
La década de los años 1940 vio nacer en Colombia a una de las más importantes figuras de la música popular colombiana del siglo XX: Guillermo de Jesús Buitrago Henríquez fue el pionero del vallenato en el interior del país.
En 1943, para inaugurar sus estudios de grabación y de prensaje de discos que fueron los primeros del país, el propietario de las emisoras Fuentes de Cartagena, el músico y empresario Antonio Fuentes (1907-1985), invitó a Buitrago y sus acompañantes, Ángel Fontanilla, Efraín Torres y Carlos "El Mocho" Rubio (era llamado con ese apodo porque había perdido gran parte de su antebrazo izquierdo debido a un accidente ocurrido mientras manipulaba pirotecnia), quienes eran muy populares en la Costa Atlántica por sus presentaciones en teatros y emisoras locales, para que participaran en la primera grabación hecha totalmente en Colombia. El 12 de marzo de ese año, en la calle de la Universidad de Cartagena, en el tercer piso de la emisora, se grabaron "Las mujeres a mí no me quieren" y "Compae Heliodoro", una canción de Buitrago dedicada a su amigo de toda la vida, Heliodoro Eguis Miranda.
"Las muchachas se volvían locas por Buitrago", dice Aurora de Fontanilla, esposa de Ángel Fontanilla, segunda guitarra del conjunto, ya fallecido. "Su porte, cabello rubio y ojos azules, lo hacían muy atractivo. La gente se agolpaba en los radioteatros de las emisoras para verlo cantar". Entre 1943 y febrero de 1949, Buitrago grabó unas 50 canciones para Discos Fuentes. En algunas de ellas, tales como La gota fría de Emiliano Zuleta (que Buitrago grabó con el nombre Qué criterio) y Grito vagabundo de Buenaventura Díaz, quien sufrió un accidente que le destruyó grandes partes de la boca y la nariz (debido a esto, perdió casi por completo la capacidad del habla y por eso compuso la canción para contarlo), fue acompañado por el conjunto Los Trovadores de Barú, que dirigía José Barros. El compositor momposino Juancho Esquivel Camargo, quien hacía los arreglos musicales de este grupo, recuerda (a sus 79 años) la noche en que grabaron La Víspera de Año Nuevo: "Buitrago se vestía siempre impecable, de blanco. Como la energía fallaba mucho durante el día, tenía sus bajonazos, don Antonio Fuentes prefería siempre grabar de noche. Buitrago me mostró un poema que había compuesto Tobías Enrique Pumarejo a su novia Doris del Castillo Altamar. Le hicimos algunos cambios a la letra y le hice el arreglo musical en ritmo de merengue. Yo mismo toqué el clarinete que suena cuando empieza la canción".
Buitrago, dice Díaz-Granados, pegó un hit musical con el picaresco paseo sobre un episodio de la vida indómita de una muchacha del barrio París de Ciénaga, de familia muy conocida, llamada Josefa, quien en la temporada de carnaval se ponía el tradicional y encubridor capuchón, pero a sus hermanos les disgustaba, al extremo de que uno de ellos cuando Josefa llegaba a la finca de cocos, la echaba de la "coquera", una vez que pisara el "quitipón", una puerta rústica hecha generalmente de varas de uvito o trupillo. De ahí surgió la canción de "La capuchona".
Buitrago fue la primera estrella de la música popular colombiana. También fue una especie de mecenas de muchos compositores sin los que hoy no podría ser concebido el folclore del norte del país. Sacó del anonimato a Rafael Escalona, a Emiliano Zuleta, a Abel Antonio Villa -de quien fue gran amigo-, a Tobías Enrique Pumarejo, a Chema Gómez, a Luis Pitre y a Eulalio Meléndez, el compositor de "La piña madura" (canción que fue interpretada por el cantante Julio César Sanjuán Escorcia, un imitador de Buitrago bajo el seudónimo de "Buitraguito").
Cierta noche, en la casa de Godofredo Armenta, en Ciénaga, los asistentes observaron que la mayoría de los invitados al baile admiraban el tamaño y hermosura de una piña que había sido colocada en el "seibó" (una especie de mueble de comedor) y que estaban más pendientes de la fruta que de la belleza de las mujeres. A Meléndez se le ocurrió ahí mismo una letra y melodía, que Buitrago modificó después. De ahí surgió "La piña madura".
Una semana antes de morir, el 19 de abril de 1949, unos dicen que fue envenenado, otros que falleció de cirrosis, algunos más que lo afectó una neumonía extrema - tuberculosis - Buitrago le pidió el favor a Abel Antonio Villa para que lo acompañara a comprar una cuna para su hijo recién nacido, Gregorio. Según una entrevista que dio Villa al periodista colombiano Bernardo Vasco, en el año 2005: "Ya estaba muy enfermo y fue la última vez que lo vi; éramos compadres." "En el cuarto donde fue velado su cadáver, rodeado de amigos y demás seres queridos, se encontraba arrinconada y triste su inseparable guitarra de sus amores. Fue muy llorado nuestro cantor", precisa Díaz-Granados. Buitrago murió muy joven, de 29 años, pero más de 70 años después de su fallecimiento, es uno de los cantantes que más vende discos en Colombia. Por esas paradojas del destino, el mismo día cuando Buitrago falleció, llegó de La Habana el propietario de Discos Fuentes, Antonio "Toño" Fuentes. Traía un contrato para que Buitrago cantara e hiciera algunas grabaciones con la Orquesta Casino de la Playa, que dirigía el pianista Anselmo Sacasas.
Al desintegrarse el conjunto de Buitrago, Julio Bovea, convoca a Ángel Fontanilla y al cantante Alberto Fernández Mindiola, todos de su región, para conformar el más famoso conjunto de música costeña: Bovea y sus Vallenatos, que se radicó entre 1967 y 1975 en Argentina y popularizó allí los versos de Rafael Escalona.
El mismo año de la muerte de Guillermo Buitrago, Discos Fuentes realizó un concurso radial para encontrar el sucesor con la voz más parecida a la de Buitrago, encontrando en Julio César Sanjuán Escorcia un estilo artístico y una voz que le hizo merecedor del seudónimo de "Buitraguito". Sanjuán hizo parte del trío Bovea y sus Vallenatos en Argentina bajo el mismo seudónimo, lo que llevó en alto a este género musical por más de 60 años, creando su propia historia. Es un icono de la Navidad y un represente del vallenato de cuerda que inmortalizó la música de Buitrago, Bovea y su propia historia en la música.