La invasión rusa en Ucrania, también conocida como la Guerra de Ucrania, que se inició el 24 de febrero de 2022, constituye una escalada de la guerra ruso-ucraniana que comenzó tras los sucesos del Euromaidán en 2014. Se trata del mayor conflicto militar convencional en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. La cifra precisa de víctimas se desconoce; se estima que hasta principios de 2026, había causado la muerte de más de 25 000 civiles ucranianos y más de 200 000 soldados entre ambos bandos. Los combates también han generado la mayor crisis de refugiados en el continente desde la Segunda Guerra Mundial: más de 7,3 millones de ucranianos han abandonado el país y más de 7,1 millones se han desplazado internamente. Además, la guerra ha causado daño ambiental significativo y ha puesto en peligro la disponibilidad de alimentos a nivel mundial.
La invasión estuvo precedida por una concentración militar rusa en las fronteras de Ucrania que comenzó a mediados de 2021. Durante este periodo de tensión diplomática, el presidente ruso Vladímir Putin criticó la ampliación de la OTAN posterior a 1997, mientras negaba repetidamente que Rusia tuviera planes de invadir Ucrania. No obstante, el 21 de febrero siguiente, Rusia reconoció a la República Popular de Donetsk y a la República Popular de Lugansk, dos estados autoproclamados en la región de Dombás, al este de Ucrania, y envió tropas a esos territorios. Al día siguiente, el Consejo de la Federación de Rusia autorizó por unanimidad a Putin a utilizar la fuerza militar fuera de las fronteras de Rusia. El 24 de febrero, Putin anunció —en un mensaje televisado— una «operación militar especial» en las provincias de Donetsk y Luhansk; los misiles empezaron a impactar en diversos puntos de Ucrania, mientras las fuerzas terrestres rusas cruzaban la frontera, dando inicio a múltiples ofensivas.
La ofensiva del frente del norte realizada por las fuerzas rusas al comienzo de la invasión resultó en un fracaso tras ser derrotadas en la batalla de Kiev. En los frentes sur y sureste, los rusos tomaron Jersón en marzo de 2022 y Mariúpol el mes siguiente, mientras abandonaron la campaña de Ucrania central y lanzaron una renovada batalla del Dombás. Las fuerzas rusas continuaron bombardeando objetivos militares y civiles lejos de la línea del frente, incluida la red de energía durante el invierno. A fines de 2022, Ucrania retomó territorios mediante contraofensivas en el sur y el este. Poco después, Rusia anunció la anexión de cuatro provincias parcialmente ocupadas tras realizar referéndums criticados por la comunidad internacional. En noviembre, Ucrania retomó partes del óblast de Jersón. En febrero de 2023, Rusia movilizó a cerca de doscientos mil soldados para una nueva ofensiva en el Dombás. En junio de 2023, Ucrania lanzó otra contraofensiva en el sureste que no logró ninguno de sus objetivos, a la par que Rusia sufría una rebelión por parte del grupo mercenario Wagner. En agosto de 2024, Ucrania llevó a cabo una incursión en el Óblast ruso de Kursk, aunque las fuerzas rusas y norcoreanas recuperaron el territorio conquistado en cuestión de meses.
La invasión fue condenada por una parte importante de la comunidad internacional. La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Resolución ES-11/1 condenando la invasión y exigiendo la retirada total de Rusia. La Corte Internacional de Justicia ordenó a Rusia suspender las operaciones militares tras no encontrar evidencia que respaldase las acusaciones rusas a Ucrania de genocidio en el Dombás, y el Consejo de Europa expulsó al país. Numerosos gobiernos occidentales, entre los que destacan la Unión Europea y los Estados Unidos, impusieron sanciones a Rusia y su aliado Bielorrusia, y proporcionaron ayuda humanitaria, económica y militar a Ucrania. Más de mil empresas abandonaron Rusia y Bielorrusia en respuesta a la invasión. La Corte Penal Internacional (CPI) abrió una investigación sobre posibles crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra, secuestro de niños y genocidio, emitiendo una orden de arresto contra Putin en marzo de 2023. Por otra parte, en contraste con la comunidad occidental, las principales economías asiáticas han fortalecido sus lazos económicos y comerciales con Rusia, debido al suministro constante de combustibles fósiles como petróleo, carbón y gas que ofrece el país euroasiático a bajo costo ante la pérdida de sus antiguos socios comerciales europeos.
Durante la guerra se produjo una evolución rápida en las tácticas de combate y las armas, así como notables campañas de desinformación. Desde el comienzo de la guerra ruso-ucraniana, se llevaron a cabo múltiples ciberataques. Los drones aéreos alcanzaron un papel protagonista, llegando en 2025 a ser los causantes del 70 % de las bajas en el campo de batalla, a la par que se utilizaron tecnologías en desarrollo como armas de energía dirigida para provocar interferencias en los robots militares.
Contexto internacional: era posterior a la Guerra Fría y Nueva Guerra Fría
El tratado Dos más Cuatro y la expansión de la OTAN
Primera fase de la guerra ruso-ucraniana
Relaciones Rusia-Unión Europea desde 2012
Acusaciones rusas de genocidio en el Dombás
Frontera entre Rusia y Ucrania
Frente de Ucrania central (Ofensiva de Kiev)
En la tarde del 11 de septiembre, el Ministerio de Defensa de Rusia anunció la retirada formal de las fuerzas rusas de casi todo el óblast de Járkov, anunciando que «estaba en marcha una operación para reducir y transferir tropas».
Anexión del sudeste de Ucrania por Rusia
Los medios de comunicación y observadores occidentales compararon la batalla de Avdiivka con la batalla de Bajmut, estableciendo paralelismos en cuanto a las condiciones del campo de batalla, las tácticas rusas y el número de bajas Los oficiales rusos se han referido a Avdiivka como una «fortaleza» debido a la cantidad de obras defensivas y posiciones fortificadas establecidas por las fuerzas ucranianas durante un período de diez años, con muchas posiciones ucranianas establecidas dentro de edificios de varios pisos que impiden cualquier asalto frontal sin que los atacantes sufran pérdidas significativas. La planta de coque de Avdiivka sirve como base de operaciones fortificada y depósito de armas repleto de escondites subterráneos y cimientos de hormigón, y algunos soldados ucranianos comparan su papel con el de la planta siderúrgica de Azovstal durante el asedio de Mariupol.
En febrero de 2024, las autoridades ucranianas declararon que ni un solo edificio de Avdiivka estaba intacto.
Las tropas ucranianas, comandadas por Oleksander Syrskyi en reciente sustitución de Valerii Zaluzhnyi, se retiraron el 17 de febrero de 2024 «para evitar ser sitiados y preservar la vida de los militares ucranianos».Aunque luego se supo que numerosas unidades ucranianas habían empezado una retirada desorganizada, huyendo de la ofensiva rusa, antes de que el alto mando ucraniano ordenara la retirada formalmente.
Ataques con misiles y guerra aérea