La guerra ruso-circasiana fue el período de hostilidades entre el Imperio ruso y los habitantes de Circasia durante la invasión y ocupación por parte de Rusia de la región de Circasia. Circasia (también conocida como Cherkesia en ruso) fue una región en el Cáucaso, la cual consistía de la línea costera y la mayor parte del interior del actual territorio del Krai de Krasnodar y Adiguesia. La región histórica, que ahora abarca a Osetia del Norte-Alania, fue nombrada así por los habitantes tradicionales, los circasianos y los adigueses o adigas, así como un pequeño número de grupos y tribus étnicas. El conflicto ruso-circasiano comenzó con la llegada inicial de fuerzas de ocupación rusas en 1763, y terminó con la firma de varios juramentos de lealtad impuestos por los rusos a los jefes circasianos el 2 de junio de 1864 (21 de mayo, de acuerdo al calendario juliano).
Aunque la guerra ruso-circasiana comenzó como un conflicto aislado, la expansión rusa en la región pronto condujo a choques con otras naciones, que en conjunto se denominaron «guerra del Cáucaso», y de la cual la guerra ruso-circasiana formó parte. Ambas finalizaron con la firma de juramentos de lealtad a Rusia y la ocupación total de la región por fuerzas rusas, lo cual desencadenó una migración masiva de millones de circasianos nativos hacia territorios del Imperio otomano (la moderna Turquía, Siria, Líbano, Israel, Jordania y Kosovo); algunos historiadores circasianos afirman que durante el éxodo fallecieron hasta cuatro millones de personas (véase Muhayir (Cáucaso)).
La fecha del estallido del conflicto ruso-circasiano es difícil de definir, ya que los primeros registros de hostilidades entre rusos y circasianos comenzaron en el año 985, cuando fuerzas rusas bajo el príncipe Sviatoslav invadieron la región. La fecha del estallido de la guerra ruso-circasiana, es por lo tanto, debatida por una serie de historiadores. A pesar de la larga duración las hostilidades, historiadores como A. A. Gaspari en 1904 argumentaron que el conflicto comenzó en 1817, con la llegada a la zona del general Alekséi Yermólov, que tomó el mando de las fuerzas de ocupación rusas en toda la región del Cáucaso. Esta fecha de inicio es la misma que de la guerra del Cáucaso. Una abrumadora mayoría de historiadores, sin embargo, convienen en que el conflicto con Circasia empezó antes, en 1763, con la llegada de las fuerzas de ocupación rusas a la región circasiana en sí.
Tras la invasión bajo el Príncipe Sviatoslav, las hostilidades estallaron nuevo en 1022, cuando el Príncipe Mstislav de Tmutarakáñ invadió la región. En 1561, Iván IV de Rusia, mediante un matrimonio, tomó el control de Circasia oriental y construyó una serie de fuertes cosacos en Tiumén (Siberia), Sunja (Croacia) y Andreevo (Bulgaria), que fueron completados por 1579. Aunque Iván se anexionó también varios otros territorios, incluyendo Siberia, su sucesor, el zar Teodoro I de Rusia se dio a sí mismo el título de "Gobernante de las Tierras de Iberia, zar de Georgia, Kabardá, de los circasianos y príncipe de las montañas," ilustrando el control ruso en toda la región circasiana. El 31 de mayo de 1711 vio una nueva invasión rusa de Circasia bajo el mando de Araksin, gobernante de Astracán, quien a su vez estuvo bajo las órdenes del zar Pedro Alekséyevich Románov, o "Pedro el Grande". Treinta mil soldados rusos capturaron ciudades y saquearon aldeas a lo largo de ochenta y seis kilómetros del río Kubán en Circasia. Las fuerzas invasoras vencieron a siete mil soldados de la caballería circasiana el 6 de septiembre. Este estilo de conflicto continuó desde 1716 a 1763, con 43 247 circasianos, 39 200 caballos, 190 000 cabezas de ganado y 227 000 ovejas muertos o expulsados.
La región circasiana fue una ubicación estratégica clave en medio de la lucha de poder entre el emergente Imperio ruso, las ya establecidas Gran Bretaña y Francia, y el endeble Imperio otomano durante mediados del siglo XVIII. Rusia había fijado su mirada expansionista a lo largo del mar Negro, mientras que el Reino Unido y Francia trataron de reducir la capacidad rusa para aprovechar la decadencia del Imperio otomano, una política exterior conocida como la respuesta a la Cuestión Oriental.
Los planes de expansión de Pedro el Grande hacia la India y el mar Negro incluían enfrentarse tanto a los turcos como a Persia, en especial a esta, a fin de abrir rutas comerciales hacia Siria. Para facilitar la caída de Persia, Rusia requería de astilleros en el mar Negro, lo que hizo de Circasia, con su costa, un objetivo militar.
El emperador ruso Alejandro II fue informado por sus asesores de que:
La guerra ruso-circasiana duró 101 años, y se dividió en tres períodos cronológicos, basados en las actividades militares de las fuerzas de ocupación rusas. La Circasia de esa época se dividía en dos regiones geográficas y étnicas, ocupadas por un gran número de tribus guerreras y gobernadas por aristocracias reales. Circasia oriental, también conocida como Kabardia, estaba habitada por los cabardinos, una rama oriental seminómada de lo que fue la asociación tribal de los adiguenses, que fue la raíz étnica de la mayor parte de la población circasiana en su conjunto. El primer período del conflicto concernía principalmente a la invasión y sometimiento de esta región, y tuvo lugar desde 1763 en adelante. Durante el segundo período del conflicto, entre la ocupación de la zona oriental de Circasia y el año 1822, ejércitos rusos periódicamente asaltaron Circasia occidental y reasentaron por la fuerza a muchos habitantes. Durante el tercer período de 1822 en adelante, el ejército ruso invadió y ocupó Circasia occidental, y eventualmente obtuvieron la lealtad de las tribus instaladas allí.
Ocupación de Circasia Oriental
En 1763, las fuerzas rusas que ocupaban la margen oriental de Circasia comenzaron a fortificar ciudades, algo a lo que los habitantes se opusieron. El 21 de agosto de 1765, el general ruso De-Medem les dio a escoger a los ciudadanos de Circasia: o aceptaban el control ruso o enfrentarían al ejército ruso.
Debido al auge de las hostilidades, Rusia envió varias expediciones militares, a partir de 1779 bajo el mando del general Yakobi. Kabardia, cerca del río Balka, fue atacada el 29 de septiembre de 1779 por las fuerzas rusas de este; tras derrotar a los defensores cabardinos, se apoderó de dos mil caballos, cinco mil cabezas de ganado, y otras tantas ovejas. En varias ocasiones, el ejército ruso aprovechó disturbios y dificultades sufridos por los potentados persas, como los acontecidos el 22 de junio de 1806 —durante la guerra ruso-persa de 1804—, que allanaron la conquista rusa de la ciudad de Derbent, de la que se adueñaron sin que se disparara un solo tiro. El señor de Derbent, Shaij Ali, era tan impopular entre su pueblo que, antes de la llegada del ejército ruso, los habitantes se alzaron en una revuelta y permitieron a los rusos tomar la ciudad. En 1804, los subyugados cabardianos, así como los restantes circasianos occidentales y sus vecinos balcares, karachayos, abazinos, osetios, ingusetios y chechenos, se unieron en un levantamiento militar. Los rebeldes exigieron la destrucción del fuerte ruso de Kislovodsk y de las líneas defensivas en cordón o cadena.
Se establecieron tres líneas defensivas, —que contaban de cadenas de fuertes— , se erigieron durante todo el conflicto: la Línea Caucásica en 1780, la Línea Chernomórskaya en 1793, y la Línea Sunzhénskaya (a lo largo del río Sunzha) en 1817, con fuertes en las actuales Nazrán, Sernovódskaya y Grozny. Tras rechazar las exigencias y pese a las amenazas de derramamiento de sangre del comandante de Georgia, general Tsitsiánov, las fuerzas rebeldes comenzaron a amenazar la fortaleza de Kislovodsk.
Las fuerzas rusas al mando del general Glazenap retrocedieron hasta Gueórguievsk y luego fueron puestas bajo asedio, sin embargo, las fuerzas de ataque cabardinas también fueron rechazadas, y ochenta aldeas cabardinas fueron incendiadas como represalia. En octubre de 1809, las fuerzas rebeldes atacaron la Línea Caucásica. Entre 1809 y 1810, refuerzos rusos comenzaron a arrestar príncipes cabardinos por resistirse al dominio colonial, lo cual llevó a algunas fuerzas de la resistencia a abandonar la guerra, y a muchos de los príncipes a ser sometidos al control ruso. Posteriormente en 1810, un ejército ruso bajo Bulgákov destruyó doscientas aldeas circasianas y balcares y ahuyentaron a veinte mil cabezas de ganado.