La guerra de los Seis Días (en hebreo: מלחמת ששת הימים, romanizado: Miljemet sheshet ha-yamim; en árabe: النكسة, romanizado: an-Naksah, lit. 'el Revés') —o guerra de 1967 (en árabe: حرب 1967) o la guerra de junio de 1967— fue un conflicto bélico que enfrentó a Israel con una coalición árabe formada por la República Árabe Unida —denominación oficial de Egipto por entonces—, Siria, Jordania e Irak entre el 5 y el 10 de junio de 1967.
Hostilidades militares estallaron en medio de malas relaciones entre Israel y sus vecinos árabes, que habían estado observando los Acuerdos de Armisticio de 1949 firmados al final de la primera guerra árabe-israelí. Antes, en 1956, tensiones regionales sobre los Estrechos de Tirán escalaron en lo que se conoció como la Crisis de Suez (o guerra del Sinaí), cuando Israel invadió Egipto por el cierre egipcio de los corredores marítimos a los navíos israelíes, lo que resultó en la reapertura de los Estrechos de Tirán a Israel, así como el despliegue de la Fuerza de Emergencia de las Naciones Unidas (FENU) a lo largo de la frontera entre Egipto e Israel. En los meses previos al estallido de la guerra de los Seis Días en junio de 1967, las tensiones volvieron a aumentar: Israel reiteró su posición post-1956 de que otro cierre egipcio de los Estrechos de Tirán a la navegación israelí sería un casus belli definitivo. En mayo de 1967, el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser anunció que los Estrechos de Tirán volverían a estar cerrados a los buques israelíes. Movilizó luego al ejército egipcio en líneas defensivas a lo largo de la frontera con Israel y ordenó la retirada inmediata de todo el personal de la FENU de la península del Sinaí. Egipto reunió 1000 carros de combate y unos 100 000 soldados en la frontera con Israel y cerró los Estrechos de Tirán a todos los buques de bandera israelí o que llevaran materiales estratégicos a Israel, operación por la que recibió un fuerte apoyo de otras naciones árabes. Israel respondió con una movilización similar que incluyó el reclutamiento de 70 000 reservistas para aumentar el número ordinario de las Fuerzas de Defensa.
El 5 de junio de 1967, mientras la FENU estaba en el proceso de abandonar la zona, Israel, temiendo una invasión inminente, lanzó una serie de ataques aéreos preventivos contra pistas de la fuerza aérea egipcia y otras de sus instalaciones, dando inicio a su esfuerzo bélico. Las tropas egipcias fueron tomadas por sorpresa, y casi todos los recursos militares aéreos de Egipto fueron destruidos, dando a Israel superioridad aérea. De manera simultánea, el ejército israelí lanzó una ofensiva terrestre en la Península del Sinaí egipcia, así como en la Franja de Gaza, que en el momento era ocupada por Egipto. Tras alguna resistencia inicial, Nasser ordenó que se evacuara la Península del Sinaí, y para el sexto día del conflicto, ésta había sido ocupada en su totalidad por Israel.
==La entrada de Jordania en el conflicto y la oferta de neutralidad israelí==
En la mañana del 5 de junio de 1967, tras el inicio de la Operación Foco contra la fuerza aérea egipcia, el Gobierno de Israel intentó evitar de forma activa la apertura de un segundo frente en la frontera oriental. El primer ministro israelí, Levi Eshkol, envió un mensaje diplomático secreto y urgente al rey Hussein I de Jordania a través del general noruego Odd Bull, jefe del Organismo de las Naciones Unidas para la Vigilancia de la Tregua (ONUVT).
En dicho mensaje, el Gobierno israelí prometía formalmente que si Jordania se abstenía de iniciar hostilidades, Israel no realizaría acción militar alguna contra el reino jordano ni alteraría el status quo en Cisjordania ni en Jerusalén Este.
A pesar de la advertencia, el rey Hussein —condicionado por el pacto defensivo firmado con Egipto el 30 de mayo y guiado por los informes falsos emitidos desde El Cairo que anunciaban una aplastante victoria sobre la aviación israelí— rechazó la propuesta de neutralidad. Bajo la dirección táctica del general egipcio Abdul Munim Riad, las fuerzas jordanas iniciaron bombardeos masivos de artillería sobre Jerusalén Oeste, lanzaron proyectiles contra el área metropolitana de Tel Aviv y la ciudad costera de Netanya, e invadieron la sede de la ONU en la Colina de la Mala Enmienda. Fue en respuesta a este ataque directo e imprevisto sobre su territorio que las Fuerzas de Defensa de Israel recibieron la orden de desplegarse en Cisjordania y la Ciudad Vieja de Jerusalén.
Egipto y Jordania acordaron un cese al fuego el 8 de junio, y Siria el 9 de junio, y se firmó con Israel el 11 de junio. La guerra de los Seis Días resultó en más de 20 000 bajas árabes, mientras que Israel sufrió menos de 1000 bajas. Además de las bajas entre combatientes, 20 civilies israelíes murieron en los ataques aéreos sobre Jerusalén, 15 cascos azules murieron durante los ataques israelíes en el Sinaí al comienzo del conflicto, y 34 estadounidenses murieron en el Incidente del USS Liberty, en el que la fuerza aérea israelí impactó un barco de investigación técnica de la Armada de los Estados Unidos.
Para el cese de hostilidades, Israel había anexado la península del Sinaí de manos de Egipto, la Franja de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este (incluyendo la Ciudad Vieja) de manos de Jordania, y los Altos del Golán de manos de Siria. El desplazamiento de poblaciones civiles como resultado de la guerra de los Seis Días habría de tener consecuencias de largo plazo, en tanto de 280.000 a 325.000 palestinos y 100.000 sirios escaparon o fueron expulsados de Cisjordania y los Altos del Golán.Nasser renunció avergonzado tras la victoria israelí, pero luego regresó al poder tras una serie de protestas por todo Egipto. Tras los eventos del conflicto, Egipto cerró el Canal de Suez hasta 1975, lo que llevó con el tiempo a la crisis energética de los setenta y a la crisis petrolera de 1973, causadas por el impacto en el transporte de petróleo proveniente del Medio Oriente hacia Europa a través del Canal de Suez.
La guerra de los Seis Días se inscribe dentro del conjunto de guerras libradas entre Israel y sus vecinos árabes, tras la creación del Estado de Israel (1948) en parte del Mandato británico de Palestina. Estos seis días de 1967 concitaron la atención mundial y resultaron claves en la geopolítica de la región: sus consecuencias han sido profundas, extensas y se han mantenido hasta el presente; han tenido también una influencia decisiva en numerosos acontecimientos posteriores, como la guerra de Desgaste (1967-1970), la masacre de Múnich (1972), la guerra de Yom Kipur (1973), la polémica sobre los asentamientos judíos y el estatus de Jerusalén (1980), los acuerdos de Camp David (1978) y de Oslo (1993) o la Intifada (1987-1993, 2000-2005).
En 1947, la ONU estableció un plan para la división del Mandato Británico de Palestina en dos estados, uno judío y otro árabe, de forma que Jerusalén y Belén quedaban bajo control internacional. Los países árabes y los jerarcas de la comunidad árabe palestina rechazaron el plan y atacaron al recién creado Estado de Israel el día de su proclamación, lo que dio lugar a la guerra árabe-israelí de 1948, que acabó con la victoria de los israelíes, su independencia definitiva y la ampliación del territorio de Israel. Por su parte, Egipto se apropió de la Franja de Gaza y Transjordania ocupó Cisjordania y parte de Jerusalén (rebautizando el país con el nombre de Jordania).
Los países árabes no aceptaron el resultado de esta guerra y continuaron con acciones de guerrilla, lo que llevó a Israel a intervenir junto a Francia y el Reino Unido en la guerra de Suez (1956). Esta guerra fue una victoria militar, pero una derrota política para los tres aliados, ya que la gran presión diplomática por parte de los Estados Unidos y de la Unión Soviética forzó a Francia, Inglaterra e Israel a retirar sus ejércitos. Por contra, a pesar de la derrota, el líder egipcio Gamal Abdel Nasser salió reforzado ante el mundo árabe ya que Egipto mantuvo el control del canal. A cambio de retirar sus ejércitos del Sinaí, Israel obtuvo de forma indirecta de Egipto el compromiso de detener sus envíos de armamento a las guerrillas que luchaban contra Israel. Como resultado, las relaciones entre Egipto e Israel se tranquilizaron (en la medida en que esto era posible). Un cuerpo especial de la ONU, conocido como UNEF por sus siglas en inglés, fue desplegado en la península del Sinaí para interponerse entre israelíes y egipcios.