La guerra de las Malvinas, o conflicto del Atlántico sur (en inglés: Falklands War), fue una guerra no declarada entre Argentina y el Reino Unido con el respaldo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), de diez semanas de duración en 1982, por la cual se disputó la soberanía de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, en el océano Atlántico Sur.
El conflicto comenzó el 2 de abril, cuando tropas de Infantería de Marina y Comandos Anfibios de la Armada Argentina desembarcaron en las islas Malvinas (conocida como Operación Rosario), y al día siguiente ocurrió la recuperación de las islas Georgias del Sur (conocida como Operación Georgias). Poco después de la rendición británica, más de treinta ciudadanos argentinos que habitaban las islas y que habían sido tomados rehenes en la capital malvinense por las autoridades británicas fueron liberados por los hombres del teniente de fragata Juan Carlos Martinelli. Dichos ciudadanos formaban parte de la comunidad malvinense que habían sido utilizados como medida de presión por orden del gobernador británico Rex Hunt.
El 5 de abril, el Gobierno británico envió una enorme fuerza expedicionaria naval para enfrentarse a la Armada, la Fuerza Aérea y el Ejército Argentino. El conflicto duró 74 días y terminó con la rendición argentina el 14 de junio, volviendo las islas al control británico. En total, 649 militares argentinos, 255 militares británicos y tres isleños civiles de las Malvinas murieron durante las hostilidades. El conflicto fue un episodio importante en la prolongada disputa por la soberanía de los territorios. Argentina sostiene que las islas son territorio argentino, y el Gobierno argentino definió su acción militar como la recuperación de su soberanía nacional.
Los isleños de las Malvinas, que habitan las islas desde principios del siglo XIX, son predominantemente descendientes de colonos británicos.
Ninguno de los Estados declaró oficialmente la guerra, aunque ambos gobiernos declararon a las islas zona de guerra. El conflicto ha tenido un fuerte efecto en ambos países y ha sido tema de varios libros, artículos, películas y canciones.
La victoria británica precipitó la caída de la dictadura cívico-militar argentina y el inicio de recuperación del Estado de derecho democrático, al tiempo que contribuyó a la reelección del gobierno conservador de Margaret Thatcher en 1983.
El efecto cultural y político del conflicto ha sido menor en el Reino Unido que en Argentina, donde sigue siendo un tema común de discusión.
Las relaciones diplomáticas entre el Reino Unido y Argentina se rompieron y no se restablecieron hasta una reunión en Madrid en 1989, en la que ambos gobiernos emitieron un comunicado conjunto.
No se hizo explícito ningún cambio en la posición de ninguno de los dos países con respecto a la soberanía de las islas Malvinas. En 1994, Argentina adoptó una nueva Constitución, que declaró al archipiélago como parte de una de sus provincias por ley (integradas a la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur). Sin embargo, continúan siendo un territorio británico de ultramar.
La Organización de las Naciones Unidas continúa llamando al diálogo a ambas partes, por considerar los tres archipiélagos con sus aguas circundantes como territorios disputados. Cada 2 de abril se conmemora en la República Argentina el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas. La fecha se debe al desembarco de las tropas argentinas ese mismo día en 1982. También fue la primera vez que, tras casi 150 años, se izaba la bandera argentina en la casa de gobierno británica.
El conflicto por las islas Malvinas tiene raíces en el siglo XIX. En 1833, el Reino Unido tomó control de las islas, que anteriormente habían tenido presencia y administración de las Provincias Unidas del Río de la Plata, antecedente del actual Argentina. Desde entonces, Argentina mantuvo un reclamo diplomático constante sobre la soberanía del territorio. Durante el siglo XX hubo distintos intentos de negociación entre Argentina y el Reino Unido, incluyendo conversaciones impulsadas por la Organización de las Naciones Unidas, pero no se llegó a un acuerdo definitivo antes de la guerra de 1982.
En 1965, la Organización de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 2065, que reconoció la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido sobre las islas Malvinas, e invitó a ambos gobiernos a iniciar negociaciones para encontrar una solución pacífica teniendo en cuenta los intereses de los habitantes del archipiélago.
La Organización de las Naciones Unidas consideraba a los archipiélagos como territorios en litigio entre Argentina y Reino Unido, mientras este último los administraba y explotaba. Su descubrimiento es motivo de controversias; fueron ocupados en forma sucesiva por España, Francia, Argentina y Reino Unido. Argentina considera que estos territorios se encuentran ocupados por una potencia invasora, y los considera parte de su provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.
En las islas existieron en otro tiempo importantes puestos balleneros, pero la gradual desaparición de numerosas especies de ballenas en los mares australes y los profundos cambios en el negocio aceitero hicieron que la relevancia económica de la actividad se redujera dramáticamente. No obstante, numerosas investigaciones confirmaron yacimientos de crudo en la plataforma continental en la que se encuentran las Malvinas. Además la plataforma hace que una de las actividades sea la pesca.
Políticamente, el interés de Argentina por el archipiélago obedece a su visión sobre él como «territorio irredento». Por otra parte, cabe decir que:
La posesión de territorios adyacentes a la Antártida puede otorgar derechos sobre este continente en futuras negociaciones relacionadas con él
El control de este archipiélago entrega a su ocupante una posición estratégica sobre el cruce austral y su tráfico marítimo
Durante varias décadas ambos países llevaron a cabo negociaciones sin encontrar una solución definitiva.