La guerra de Bosnia fue un conflicto armado internacional que se desarrolló en la actual Bosnia y Herzegovina entre abril de 1992 y diciembre de 1995. Fue causada por una compleja combinación de factores políticos y religiosos: exaltación nacionalista, crisis políticas, sociales y de seguridad que siguieron al final de la Guerra Fría y la caída del comunismo en la antigua Yugoslavia, y está enmarcada en el conflicto de las guerras yugoslavas.
Al desintegrarse Yugoslavia en 1991, con la independencia de Croacia y Eslovenia, los líderes nacionalistas serbobosnios como Radovan Karadžić y serbios como Slobodan Milošević se marcan como objetivo principal que todos los serbios —diseminados por las distintas repúblicas que componían Yugoslavia— vivan en un mismo país. En febrero de 1992, el pueblo de Bosnia-Herzegovina decide en referéndum su independencia de la República Federal Socialista de Yugoslavia, en una votación boicoteada por los serbobosnios. La sección del Ejército Popular Yugoslavo en Bosnia-Herzegovina fiel al nuevo estado se organizó en el Ejército de la República Bosnia-Herzegovina (ARBiH), mientras los serbios formaron el Ejército de la República Srpska (VRS). En un principio los serbios ocuparon el 70 % del territorio de Bosnia-Herzegovina, pero al unir sus fuerzas el Consejo Croata de Defensa y el ARBiH la guerra tomó otro rumbo y las fuerzas serbias fueron derrotadas en la Batalla de Bosnia Occidental. La participación de la OTAN, durante 1995 contra las posiciones del VRS internacionalizó el conflicto, pero solo en sus etapas finales. La alianza bosnio-croata ocupó un 51 % del territorio de Bosnia-Herzegovina y llegó hasta las puertas de Bania Luka. Al ver peligrar su capital de facto los líderes serbios firmaron el armisticio y la guerra terminó oficialmente con la firma de los Acuerdos de Dayton en París el 14 de diciembre de 1995.
La guerra duró poco más de tres años y causó cerca de 100 000 víctimas entre civiles y militares y 1,8 millones de desplazados, según informes recientes. De las 97 207 víctimas totales documentadas, el 65 % fueron bosnios musulmanes y el 25 % serbios. Dentro de las víctimas civiles, el 83 % correspondió a bosnios.
La guerra en Bosnia-Herzegovina está relacionada con la disolución de Yugoslavia. La crisis apareció en Yugoslavia con el debilitamiento del sistema comunista, que a su vez fue parte de cambios mayores que ocurrieron en el mundo tras el final de la Guerra Fría. En el caso yugoslavo, el Partido Comunista de Yugoslavia estaba perdiendo su potencia ideológica bajo el predomino de ideologías nacionalistas y separatistas hacia finales de 1988 e inicios de 1989. Este cambio se notaba principalmente en Serbia y Croacia, algo menos en Bosnia y Herzegovina, y aún menos en Eslovenia y Macedonia.
Este proceso aceleró el ingreso de Slobodan Milošević en la escena política de Serbia; un hombre que empezó su carrera política como respuesta al despertar de ideologías nacionalistas y se posicionó como líder moral de los serbios en Kosovo en 1989. Los objetivos políticos de Milošević eran consolidar su propio poder y lograr la dominación de la Federación Yugoslava, incluyendo la dominación de Serbia que era la república más poblada de la federación, por lo que se cimentaría un firme control de las políticas serbias.
Para alcanzar estos objetivos, Milošević planeó varios procesos que llevaron a la instalación de su gabinete político principalmente en Vojvodina y Montenegro. La crisis en Yugoslavia se profundizó tras la caída del gobierno de Kosovo que tenía una mayoría albanesa. Continuando estos procesos, Milosevic tomó el control de casi la mitad de Yugoslavia y con votos adicionales influenció fácilmente las decisiones del Gobierno federal. Esta situación hizo reaccionar a las otras repúblicas, empezando por Eslovenia.
En el 14.º Congreso del Partido Comunista, llevado a cabo el 20 de enero de 1990, Milošević aplicó su dominio por primera vez, obstruyendo varias enmiendas constitucionales que la delegación eslovena propuso en un intento para restablecer el balance del poder en la Federación. El Congreso terminó con las delegaciones eslovenas y croatas abandonando la reunión, lo que podría considerarse como el inicio de la disolución de Yugoslavia.
La crisis se agudizó cuando elementos nacionalistas tomaron el poder para ir en contra de las políticas de Milošević, entre ellos, el croata Franjo Tudjman fue el más prominente. Eslovenia y Croacia iniciaron poco después el proceso que llevó a su independencia, lo que causó un conflicto armado. Este fue especialmente intenso en Croacia, que tenía una sustancial población serbia.
Situación preguerra en Bosnia-Herzegovina
Bosnia y Herzegovina ha sido históricamente un Estado multiétnico. Según el censo de 1991, Bosnia-Herzegovina tenía una población de 4 354 911 habitantes, divididos así:
Yugoslavos, 5.5 % (se consideran a sí mismos como yugoslavos; en la ex Yugoslavia la población que se declaraba a sí misma como yugoslava apenas alcanzaba un 1 %).
Hay una fuerte correlación entre la identidad étnica y la religión:
90 % de los bosnios son musulmanes
93 % de los serbios de Bosnia son cristianos ortodoxos
88 % de los croatas de Bosnia son católicos
En las primeras elecciones multipartidistas que tuvieron lugar en noviembre de 1990 en Bosnia y Herzegovina, vencieron los tres mayores partidos étnicos en el país: el Partido de Acción Democrática bosnio, el Partido Democrático Serbio y la Unión Democrática Croata.
Las partes dividieron el poder entre las distintas etnias: mientras que el presidente del Gobierno de la República Socialista de Bosnia y Herzegovina era un bosnio, el presidente del Parlamento era un serbio de Bosnia y el primer ministro un croata.
Posteriormente trascendió que serbios y croatas, mediante un pacto secreto, el Acuerdo de Karađorđevo, habían llegado a un acuerdo para el reparto de Bosnia, sin contar con la mayoría bosníaca.