Tal Día como Hoy

Guerra Boshin

Nombre que se le dio a la guerra civil que tuvo lugar en Japón desde 1868 hasta 1869

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La guerra Boshin (戊辰戦争, Boshin Sensō?, «guerra del Año del Dragón»)​ es el nombre que se le dio a la guerra civil que tuvo lugar en Japón desde 1868 hasta 1869 entre los partidarios del gobierno del shogunato Tokugawa en el poder y la facción que pretendía la devolución del poder político a la corte imperial. La guerra tuvo su origen en la insatisfacción existente entre muchos nobles y jóvenes samuráis con el trato a los extranjeros por parte del gobierno como consecuencia de la apertura de Japón en la década precedente.

La alianza entre clanes del sur, especialmente de dominios como Chōshū y Satsuma, y funcionarios de la corte consiguió asegurar el control de la corte imperial e influyó al joven emperador Meiji. Tokugawa Yoshinobu, el shōgun gobernante, al darse cuenta de la futilidad de la situación decidió abdicar del poder en favor del emperador. Yoshinobu esperaba que con ello el clan Tokugawa pudiera preservarse y tuviera la oportunidad de participar en el futuro gobierno. Sin embargo, movimientos militares de las fuerzas imperiales, violencia partidaria en Edo y un decreto imperial promovido por Satsuma y Chōshū que abolía el gobierno del clan Tokugawa, llevó a Yoshinobu a lanzar una campaña militar con el objetivo de tomar la corte del emperador en Kioto.​

La ventaja militar rápidamente estuvo del lado del bando imperial, el cual estaba relativamente modernizado. Después de una serie de batallas que culminaron con la rendición de Edo,​​ Yoshinobu se rindió personalmente, aunque algunos de sus seguidores se replegaron hacia Honshū y posteriormente a Hokkaidō, donde fundaron la República de Ezo. La derrota durante la batalla de Hakodate terminó con este último foco de resistencia, con lo que el gobierno supremo del Emperador se extendió a todo el país, completando la fase militar de la Restauración Meiji.​

Alrededor de 120 000 soldados fueron movilizados durante el conflicto, de los cuales cerca de 3500 fallecieron en combate.​ Al final, la victoriosa facción imperial abandonó su objetivo de expulsar a los extranjeros de Japón y en su lugar adoptó una política de continua modernización con el objetivo de eventualmente renegociar con las potencias occidentales los tratados desiguales. Gracias a la persistencia de Saigō Takamori, prominente líder de la facción imperial, los partidarios de los Tokugawa recibieron clemencia y a muchos líderes del shogunato se les concedieron posiciones de responsabilidad dentro del nuevo gobierno.

La guerra Boshin da testimonio del avanzado estado de modernización alcanzado por Japón apenas catorce años después de su apertura a Occidente, el elevado nivel de involucramiento de países occidentales (especialmente el Reino Unido y Francia) en la política del país, y la bastante turbulenta instalación del poder imperial. Con el tiempo, el conflicto ha sido idealizado por quienes consideran a la Restauración Meiji como una «revolución sin sangre» por el número relativamente moderado de bajas registradas. En Japón además se han realizado una gran cantidad de recreaciones, por ejemplo algunos de los elementos del conflicto se incorporaron en la película El último samurái (2003).

Boshin (戊辰, Boshin?) es la designación para el quinto año de un ciclo sexagesimal en los calendarios tradicionales del este de Asia.​ Aunque la guerra duró más de un año, 'Boshin' se refiere al año en que tuvo comienzo la guerra. Los caracteres 戊辰 también se pueden leer como tsuchinoe-tatsu en japonés, literalmente «Hermano mayor del Dragón de la Tierra».​ En chino, se traduce como «Dragón de la Tierra Yang», que se asocia con ese año en particular en el ciclo sexagesimal. La guerra comenzó durante el cuarto año de la era Keiō, que también se convirtió en el primer año de la era Meiji en octubre de ese año, y terminó en el segundo año de la era Meiji.

Descontento contra el shogunato

Durante el período Edo (1603-1868), Japón fue gobernado por el shogunato Tokugawa (en japonés: 徳川幕府, romanizado: Tokugawa bakufu). Una de las características del shogunato (bakufu) fue la implementación de una política exterior aislacionista conocida como sakoku, en la que las relaciones y el comercio entre Japón y otros países fueron severamente limitados, y se le prohibió a casi todos los ciudadanos extranjeros entrar a Japón, al tiempo que a los japoneses comunes se les impedía salir del país. Así, durante los dos siglos que precedieron a 1854, Japón había limitado severamente el comercio extranjero —principalmente con naciones europeas—, con excepción de Corea (a través de Tsushima), la China de la dinastía Qing (a través de las islas Ryūkyū) y los Países Bajos (a través del puesto comercial de Dejima).​ En 1854, el comodoro Matthew Perry de la Armada de los Estados Unidos, bajo la amenaza implícita del uso de la fuerza, abrió Japón al comercio global, iniciando de este modo un período de rápido desarrollo del comercio exterior y de la occidentalización del país. La expedición Perry forzó la apertura de Japón al comercio estadounidense (y por extensión, occidental) mediante una serie de tratados, llamados Tratado de Kanagawa. La llegada y posterior amenaza de las fragatas blindadas y barcos a vapor estadounidenses de Perry hizo que el sentimiento hacia el shogunato Tokugawa creciera negativamente al tiempo que los ciudadanos anhelaban el retorno del poder del emperador. Debido en gran parte a los términos humillantes de los «Tratados desiguales» impuestos por el comodoro Perry, el shogunato tuvo pronto que hacer frente al descontento interno que se materializó en un movimiento xenófobo y radical: el Sonnō jōi (尊王攘夷, 'Sonnō jōi'? «Reverenciar al emperador, expulsar a los bárbaros»).​

El emperador Kōmei simpatizaba con tales sentimientos, y —rompiendo con siglos de tradición imperial— comenzó a tomar un papel activo en asuntos de Estado: en cuanto tuvo la oportunidad denunció los tratados e intentó influir en la sucesión del shōgun. Sus esfuerzos culminaron en marzo de 1863, con su «Orden de expulsar a los bárbaros» (en japonés: 攘夷実行の勅命, romanizado: jōi jikkō no chokumei). A pesar de que el shogunato no tenía la más mínima intención de hacerla cumplir, la orden sin embargo inspiró ataques contra el mismo shogunato y contra extranjeros en Japón. El clan Mōri de Chōshū, bajo el mando del señor feudal Mōri Takachika, siguió la orden y comenzó a tomar medidas para expulsar a todos los extranjeros a partir de la fecha límite fijada (el 10 de mayo, calendario lunar). Desafiando abiertamente al shogunato, Mōri ordenó a sus fuerzas que dispararan sin previo aviso contra todos los barcos extranjeros que atravesaran el estrecho de Shimonoseki. El incidente más famoso, sin embargo, fue el asesinato del comerciante inglés Charles Lennox Richardson, por cuya muerte el gobierno Tokugawa tuvo que pagar una indemnización de cien mil libras esterlinas.​

Durante 1864, los actos xenófobos fueron respondidos con éxito por las potencias extranjeras mediante represalias, como el bombardeo de Kagoshima por parte de los británicos y el multinacional bombardeo de Shimonoseki. A la vez, las fuerzas de Chōshū, junto con los rōnins xenófobos, desencadenaron la Rebelión Hamaguri con el objetivo de tomar el control de la ciudad de Kioto, donde estaba establecida la corte imperial, pero el futuro shōgun Tokugawa Yoshinobu dirigió una expedición de castigo y los derrotó. En este punto, la resistencia de los líderes de Chōshū y la corte disminuyó, pero a lo largo del siguiente año los Tokugawa se mostrarían incapaces de mantener el control del país, ya que muchos daimyos comenzaron a ignorar las órdenes y las reclamaciones de Edo.​

A pesar del bombardeo en Kagoshima, el dominio de Satsuma había establecido relaciones con los británicos y, con su apoyo, inició la modernización de sus tropas y de su marina.​ El comerciante escocés Thomas Blake Glover vendió barcos de guerra y fusiles a las provincias del sur.​ Es posible que expertos militares angloamericanos (en su mayoría ex-oficiales) pudieran haber tenido implicación directa en ese esfuerzo militar.​ El embajador británico Harry Smith Parkes apoyó a las fuerzas anti-shogunato en un esfuerzo para establecer un gobierno imperial unificado y legítimo en Japón y para contrarrestar la influencia francesa en el shogunato. Durante ese periodo, líderes japoneses del sur como Saigō Takamori de Satsuma, o Itō Hirobumi e Inoue Kaoru de Chōshū cultivaron conexiones personales con diplomáticos británicos, en especial con Ernest Mason Satow.​

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