La Guayana Francesa (en francés: Guyane o Guyane française, pronunciado /ɡɥijan fʁɑ̃sɛz/; en criollo guayanés, Lagwiyann), o simplemente como Departamento de Guayana, es una región y departamento de ultramar de Francia, que forma parte de la Unión Europea como región ultraperiférica. En tanto colectividad territorial única, tan solo consta de una asamblea que reagrupa las competencias del Consejo regional y departamental. Es el único territorio en las Guayanas y en América del Sur continental que ha elegido la integración completa en un país europeo. Por tanto, como departamento y región es parte integral de Francia (de manera similar a la Guayana brasileña respecto a Brasil), a diferencia de Guyana y Surinam que optaron por separarse del Reino Unido y los Países Bajos, respectivamente.
Se ubica en la costa norte de América del Sur, en la región de las Guayanas, entre Brasil y Surinam, limitando al norte con el océano Atlántico. Su capital y ciudad más poblada es Cayena. La población de la Guayana Francesa se estima en 301 099 habitantes a principios de 2023, y se ha multiplicado por 11 desde 1950 gracias a una elevada tasa de natalidad y a una fuerte inmigración sudamericana y caribeña.
Antes del contacto europeo, el territorio estaba originalmente habitado por indígenas de América, la mayoría de los cuales hablaban la lengua arahuaca. El primer establecimiento francés se registró en 1503, pero Francia no estableció una presencia duradera hasta que los colonos fundaron Cayena en 1643. Guayana Francesa se desarrolló como una sociedad de esclavos en la que los plantadores importaban africanos en gran número como trabajadores esclavizados en plantaciones de azúcar y otros cultivos. De esta forma, aumentó la densidad poblacional en la región.
La esclavitud fue abolida en las colonias en el momento de la revolución francesa. La Guayana fue designada como departamento francés en 1797. Sin embargo, después de que Francia abandonó sus posesiones en América del Norte, destinó el desarrollo de la Guayana como una colonia penal, por lo que estableció una red de campos y centros penitenciarios a lo largo de la costa, convirtiéndose en el destino de los prisioneros de la Francia metropolitana condenados a realizar trabajos forzados.
Durante la Segunda Guerra Mundial, y tras la ocupación de Francia por el ejército alemán, el francoguayanés Félix Éboué fue uno de los primeros en apoyar al general Charles de Gaulle, líder de la Francia Libre desde el 18 de junio de 1940. La Guayana Francesa se unió oficialmente a la Francia Libre en 1943. Posteriormente, en 1946, el territorio franco guayanés abandonó su estatus de colonia para nuevamente convertirse en un departamento francés. Más adelante, cuando De Gaulle fue elegido presidente de Francia, se estableció el puerto espacial de Kourou en 1965; actualmente, es operado por el Centro Nacional de Estudios Espaciales, Arianespace y la Agencia Espacial Europea (ESA).
A finales de la década de 1970 y principios de la década de 1980, varios cientos de refugiados miao (hmong) de Laos migraron a la Guayana Francesa, huyendo del desplazamiento tras la participación de Estados Unidos en la guerra de Vietnam. A finales de la década de 1980, más de 10 000 refugiados surinameses, en su mayoría cimarrones, llegaron a la Guayana Francesa huyendo de la guerra civil de Surinam. Recientemente, la Guayana Francesa ha recibido un gran número de migrantes económicos surinameses, brasileños y haitianos. La minería de oro ilegal y contaminante por parte de los garimpeiros brasileños es un problema crónico al interior del bosque de la Guayana Francesa.
Totalmente integrada al estado central francés en el siglo XXI, la Guayana Francesa es miembro de la Unión Europea y su moneda oficial es el euro. Una gran parte de la economía de la Guayana se deriva de empleos y negocios asociados con la presencia del puerto espacial de Kourou, que ahora es el sitio de lanzamiento principal de la Agencia Espacial Europea cerca del ecuador. Como en otras partes de Francia, el idioma oficial es el francés estándar, pero cada comunidad étnica tiene su propio idioma, de los cuales el francés criollo, una lengua criolla basada en el francés, es el más hablado.
Guiana procede del término arahuaco tierra de muchas aguas. El adjetivo Francesa se incorpora en la mayoría de los idiomas distintos al francés, pues hunde sus raíces en la época colonial en la que existían cinco colonias llamadas Las Guayanas. A saber, Guayana Española (Región Guayana, en Venezuela), Guayana Británica, Guayana Neerlandesa, Guayana Francesa y Guayana Portuguesa (región brasileña de Amapá).
La Guayana Francesa fue habitada originalmente por tribus de indígenas caribes y arahuacos indígenas de Venezuela principalmente, y también por pequeños grupos de galibi, emerillón, palikour, waiampi y wayana.
Francia colonizó el territorio en el siglo XVII; esta colonización se realizó cuando Luis XIV envió miles de colonos a Guayana. Los colonos fueron seducidos para realizar esta empresa con historias de muchísimo oro y fortunas fáciles de hacer. Pero, por el contrario, se encontraron con una tierra llena de nativos hostiles y enfermedades tropicales. Un año y medio después, solo unos pocos cientos sobrevivieron.
Los supervivientes huyeron a tres pequeñas islas que podían ser vistas desde la ribera y las llamaron las Îles du Salut (Islas de la Salvación). Cuando los sobrevivientes de esta fallida expedición regresaron a casa, las terribles historias que contaron de la colonia dejaron una impresión duradera en Francia.
En 1794, tras la muerte de Robespierre, 193 de sus seguidores fueron enviados a Guayana. En 1797 el general republicano Pichegru y muchos diputados y periodistas fueron también enviados a la colonia. Más tarde, fueron llevados esclavos desde África y se establecieron plantaciones a lo largo de las zonas libres de enfermedades junto a los ríos, las cuales trajeron cierta prosperidad a la colonia por primera vez. En diciembre de 1808 fue invadida por las tropas luso-brasileñas debido a la invasión napoleónica en Portugal. En 1848, Francia abolió la esclavitud y los antiguos esclavos huyeron hacia la selva, estableciendo comunidades similares a las que tenían cuando vivían en África antes de ser capturados.
En 1852, las primeras cargas de condenados encadenados llegaron desde Francia metropolitana. En 1885, la Tercera República Francesa para deshacerse de los criminales habituales y aumentar el número de colonos, el parlamento francés aprobó una ley por la que cualquiera, ya fuera hombre o mujer, que tuviera más de tres sentencias por robo de más de tres meses cada una, sería enviado a la Guayana Francesa como un relegado. Estos relegados eran mantenidos en prisión allí por un periodo de seis meses tras el cual eran liberados para convertirse en habitantes de la colonia. Sin embargo, este experimento fue un fracaso: los prisioneros eran incapaces de ganarse la vida trabajando la tierra, por lo que se veían forzados a delinquir nuevamente o ganarse la vida hasta morir. De hecho, ser enviado a Guayana Francesa como relegado era una sentencia perpetua, y normalmente una sentencia corta, puesto que la mayoría de los relegados morían rápidamente de enfermedad y desnutrición.
Los primeros vestigios arqueológicos (cerámica, grabados rupestres, pulidores, etc.) de pueblos amerindios entre los ríos Oyapock y Maroni se remontan al 5.º milenio antes de Cristo. Muchos de sus sucesores en la misma zona geográfica pertenecen principalmente al grupo lingüístico tupí-guaraní.
Se estima que a finales del siglo II se instalaron en la costa guayanesa indios arahuacos y palikur procedentes de las orillas del Amazonas. En el siglo VIII les siguieron los kalinago o karibes, los kali'na (galibis) y los wayana.
La costa de Guayana fue reconocida por Cristóbal Colón en 1498. A pesar del reparto del Nuevo Mundo en 1494 por el Tratado de Tordesillas entre Portugal y España, las naciones europeas realizaron numerosos intentos de colonización de la Guayana a partir del siglo XVI.