Guanajuato, oficialmente Estado Libre y Soberano de Guanajuato, es uno de los treinta y un estados que junto con la Ciudad de México conforman México. Su capital es la ciudad homónima y su ciudad más poblada es León de los Aldama, cuyo municipio tiene 1 663 404 millones de habitantes. Guanajuato se divide en 46 municipios.
Está ubicado en el Bajío que se encuentra en la región centronorte del país; limita al norte con Zacatecas y San Luis Potosí, al este con Querétaro, al sur con Michoacán y al oeste con Jalisco. Con 30 607 km² representa el 1.6 % del total del territorio nacional siendo la décima entidad más pequeña del país.
Su población en 2020 fue de 6 166 934 habitantes que representa el 4.9 % de la población nacional siendo la sexta entidad más poblada por detrás de Estado de México, Ciudad de México, Jalisco, Veracruz y Puebla. Con 201.48 habitantes por km² es la sexta más densamente poblada, por detrás de la Ciudad de México, Estado de México, Morelos, Tlaxcala y Aguascalientes.
Como entidad subnacional fue una provincia tanto en el Primer Imperio como en el Gobierno provisional. Con la fundación de la Federación mexicana se erigió el 20 de diciembre de 1823 como uno de los diecinueve estados fundadores quedando como el segundo estado por orden de unión a la Federación.
La trascendencia histórica del estado en el contexto nacional, reside en la serie de acontecimientos sociopolíticos y procesos económicos en los cuales este territorio tuvo un rol determinante. Por mencionar algunos pueden citarse: la pujanza económica que detonó esta región en la Nueva España gracias a la minería; ser la cuna de la independencia nacional y escenario de sus primeras batallas; el papel protagónico de su agricultura durante el Porfiriato, que le valió el sobrenombre de Granero de la república; lugar de definición de la última etapa de lucha armada en la Revolución mexicana; y sitio de nacimiento de múltiples personalidades de la vida política, militar, social, artística y cultural que han alcanzado relevancia nacional e internacional.
En 2017 Guanajuato tuvo un producto interno bruto de 39 147 millones de dólares, con un crecimiento medio en ese año de 5 % (por encima de la media nacional). Dichas cifras representaron para el estado ser la sexta economía del país, la cuarta entidad de mayor crecimiento económico y la quinta que mayor aporte hizo al crecimiento nacional. La creciente industrialización del estado, aunada a la expansión del sector de servicios, ha colocado al estado como una de las economías más dinámicas del país.
El grado de conservación y continuidad de uso, en el conjunto de estructuras y asentamientos urbanos de la época colonial y el porfiriato, permite al estado poseer una significativa cantidad de bienes y acervos artísticos y culturales. Muestra de ello es tener enclavados en su territorio tres de los 34 sitios patrimonio de la humanidad con los que cuenta el país: la ciudad histórica de Guanajuato y sus minas adyacentes; la ciudad fortificada de San Miguel y el santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco; y tres de los sitios que componen el llamado El Camino Real de Tierra Adentro (Puente El Fraile, Antiguo Real Hospital de San Juan de Dios, Puente de San Rafael y Puente La Quemada).
La creación del topónimo Guanajuato, en lengua indígena, se remonta aproximadamente al siglo XIII o XIV. Por esa época fue cuando llegaron y se asentaron en dicho territorio los habitantes venidos del altiplano andino, que fundaron el Señorío del Caltzontzin, llamados michhuaques, tarascos o purépechas; los cuales con las diversas conquistas que emprendieron abarcó un extenso territorio conformado con lo que hoy en día es el actual Estado de Michoacán, la parte sur del Estado de Guanajuato, parte de los estados de Jalisco, Querétaro, San Luis Potosí y Zacatecas. El pueblo michhuaque acostumbraba dar nombre a los lugares que iban conquistando e incorporando al Señorío del Caltzontzin de acuerdo a las características físicas o geográficas del entorno, o bien, a la abundancia de algunos animales, plantas o materiales físicos en específico.
El topónimo Guanajuato, se forma de quana- radical extendida del término quanas, rana, como se escribía en el siglo XVI (en la actualidad se escribe kuanásï, rana); y, huuat- radical extendida del término huuata, cerro, como se escribía en el siglo XVI (en la actualidad se escribe juáta, cerro); y -o, locativo, sufijo determinativo de lugar. Formándose el topónimo quana-huuat-o, partículas que ya unidas conforman el nombre de lugar Quanahuuato, con el significado de En el cerro de la rana.
Los vestigios más antiguos de presencia humana, en el territorio que comprende el actual estado, corresponden a una hoja de pedernal de forma lanceolada, localizada en la Cañada de Marfil, y con una antigüedad de 9500 años aproximadamente (año 7500 A.C.). La llegada de los primeros habitantes se produjo por migraciones de pueblos nómadas y recolectores provenientes de las costas del golfo y el pacífico, guiados hacia las planicies del altiplano por la condiciones climáticas favorables posteriores al fin del último periodo glacial.
Los indicios de civilización más antiguos en el estado se ubican en Chupícuaro (cerca de Acámbaro), es una zona actualmente cubierta por la presa Solís. Chupícuaro (en purépecha: lugar donde abundan plantas gramíneas) fue el primer asentamiento permanente en la región entre los años 600 a. C. al 250 d. C.
Se trataba de una población dedicada a la economía agrícola, que combinaba la recolección de frutos y raíces con la caza y la pesca. Uno de los signos distintivos de dicha cultura fueron sus entierros; A veces los restos humanos estaban asociados a tlacuitles (fogones) o delimitados por piedras redondas. Los cuerpos recostados de espalda recibían ofrendas, pero carecían de ellas si estaban acostados sobre el vientre; dichas formas son interpretadas como la pertenencia o no a un grupo social destacado; al tiempo que los cuerpos eran sepultados con sus perros.
No existen restos arquitectónicos de la cultura chupícuara, ya que sus edificaciones estuvieron hechas de plantas y lodo, materiales endebles que no resistieron el paso del tiempo; por lo que su principal elemento evidencial fue la cerámica. Los tipos de figurillas son abundantes y se clasifican en tres tipos: las manufacturadas en barro café con rasgos y adornos en el pastillaje; las de barro crema pulido, de formas más redondeadas, y las hechas con decoración policroma y bien pulidas. Es a través de estas piezas que se conocen varios de sus elementos culturales, tales como la vestimenta, el calzado, los ornamentos corporales, instrumentos musicales como flautas y ocarinas, el uso de pintura blanca en el cabello para hombres y rojo para mujeres.
La similitud en las piezas artesanales, en conjunto con otras evidencias gráficas, permiten establecer, no solo una relación directa, sino un estado de dominación de los asentamiento humanos de Guanajuato, por parte de Teotihuacán; de tal manera que dicho dominio e influencia modificó las estructuras sociales de los asentamientos, pasando de sociedades agrícolas a teocráticas. De hecho el actual territorio estatal constituía la frontera de dicha cultura con los pueblos nómadas venidos de Aridoamérica, por los que los guerreros tuvieron hasta cierto punto mayor prevalencia que los sacerdotes en la organización de las comunidades. La caída de esta cultura y la entrada de numerosos grupos de chichimecas, terminó el dominio de las sociedades teocráticas y los guerreros ocuparon su lugar. Posteriormente la zona estaría bajo el control de la cultura tolteca.
El actual territorio guanajuatense, específicamente la zona sur en la frontera con Michoacán, constituyó el punto límite del expansionismo del Imperio Mexica, que nunca pudo concretar un dominio permanente y efectivo en la zona, al resultar derrotado por los purépechas en múltiples ocasiones. Estos, si pudieron establecer numerosos asentamientos en la zona sur del estado. Al tiempo que en el centro (especialmente en la zona del Bajío) se establecían poblaciones otomies y en el norte comunidades chichimecas, principalmente pames, guamares, guachichiles y zacatecos.