Gregorio Aráoz de Lamadrid, o Gregorio Aráoz de La Madrid (San Miguel de Tucumán, 28 de noviembre de 1795 - Buenos Aires, 5 de enero de 1857), fue un militar argentino, combatiente de la independencia argentina, de las guerras civiles y líder del Partido Unitario.
Fue gobernador de la provincia de Tucumán, y efímeramente de las provincias de Mendoza y La Rioja. Tomó el mando del ejército de la Liga unitaria en 1831, cuando el general y líder José María Paz fue capturado por un soldado de Estanislao López.
Luchador permanente, tuvo reputación de ser un general valiente hasta la temeridad. En su Facundo, Domingo Faustino Sarmiento lo llama el más «valiente de los valientes». Fue hermano menor de Francisco Aráoz de Lamadrid, prócer de la independencia de la Argentina y del Perú.
Contrajo matrimonio con María Luisa Díaz Vélez Insiarte, junto a quien tuvo trece hijos.
Gregorio Aráoz de Lamadrid fue el quinto y último hijo del matrimonio que, en el año 1790, contrajeran en la ciudad de San Miguel de Tucumán Francisco Javier Aráoz Sánchez de Lamadrid y Andrea Aráoz Núñez de Herrera, hermana del presbítero Pedro Miguel Aráoz, firmante del Acta de la Independencia. Los Aráoz eran una importantes familias de la época virreinal en la ciudad de Tucumán, sin embargo Lamadrid fue criado desde joven en Catamarca por sus "tíos" Lamadrid, alejado de sus padres Aráoz Sánchez y Aráoz Nuñez , y se diferenció política y militarmente del clan, manteniendo su lealtad siempre con el Ejército del Norte e integrando luego la Liga Unitaria. En sus "Memorias", el futuro general extrañamente no menciona a sus padres, aunque sí recuerda que fue educado por sus "tíos" Don Manuel de La Madrid y Doña Bonifacia Díaz de la Peña, en su finca con viñedos de Andalgalá. Gregorio fue criado en la hacienda de Andalgalá, cuando su primo Juan José de La Madrid, hijo de ese matrimonio, contrajo matrimonio el 27 de diciembre de 1800 con Catalina Aráoz, hermana del después general Bernabé Aráoz.
Gregorio contrajo matrimonio en Buenos Aires con María Luisa Díaz Vélez Insiarte (Buenos Aires, 1801 - Buenos Aires, 1871), hija de su primo el doctor José Miguel Díaz Vélez —hermano del general Eustoquio Díaz Vélez — y de María del Tránsito Insiarte Montiel, con quien tuvo trece hijos. Aunque posteriormente fue uno de los más destacados miembros del partido unitario, sus futuros enemigos Manuel Dorrego y Juan Manuel de Rosas —dos de los más importantes referentes del federalismo porteño— fueron padrinos de bautismo de sus hijos Bárbara y Ciriaco; Encarnación Ezcurra, esposa de Rosas, fue madrina de este último.
En sus Memorias usó el apellido Lamadrid, con el que fue conocido en distintos Oficios y partes militares, quizás para diferenciarse del resto de los Aráoz y sobre todo, de la postura política que adoptó su pariente Bernabé Aráoz. Sus contemporáneos solían llamarlo La Madrid o Madrid, y con este patronímico en su honor, se conoce la localidad tucumana de Lamadrid y calles en las ciudades del Noroeste argentino.
En 1811 Gregorio Aráoz de Lamadrid se enroló en las milicias de Tucumán junto a su hermano Francisco. Rápidamente se puso a las órdenes del general Manuel Belgrano, comandante de la segunda campaña al Alto Perú contra los realistas, con el grado de teniente, luchó en las batallas de Tucumán, Salta, Vilcapugio, Tambo Nuevo y Ayohúma, donde sufrieron su segunda derrota, siendo su hermano tomado prisionero por los españoles y encarcelado en la Fortaleza del Real Felipe del Callao en el Perú. Regresando de Ayohuma, Gregorio logró algunos éxitos menores en la retirada, en Colpayo y Posta de Quirbe.
En el Museo Nicolás Avellaneda de Tucumán se conserva la medalla de oro (única en su tipo) que el Primer Triunvirato le otorgó en reconocimiento a su participación en la Batalla de Tucumán.
A órdenes de José Rondeau hizo la tercera campaña al Alto Perú, luchando en Venta y Media y Sipe-Sipe. Nuevamente ayudó a mejorar la retirada de su ejército peleando en pequeños encuentros, en Culpina y Uturango. En una arremetida personal salvó al general Francisco Fernández de la Cruz de ser capturado por los españoles, lo que le valió el ascenso al grado de teniente coronel.
Nuevamente nombrado Belgrano como jefe del Ejército del Norte, lo convirtió en su oficial favorito. Por orden suya fue enviado como segundo del coronel Juan Bautista Bustos, para enfrentar al caudillo santiagueño Juan Francisco Borges, al que derrotó en Combate de Pitambalá. Dos días después lo fusiló por orden de Belgrano.
Poco después, Belgrano lo mandó a una expedición de reconocimiento, atacando a los realistas por la retaguardia. Pero se desvió hacia Tarija y consiguió derrotar en el campo de la Tablada al coronel Andrés de Santa Cruz (el futuro dictador de Perú y Bolivia), y ocupar la ciudad, y poco después consiguió otra victoria en Cachimayo. Desoyendo las órdenes de Belgrano, y apenas con 400 hombres, avanzó hasta Chuquisaca, empresa que iba mucho más allá de sus posibilidades, y atacó la ciudad por sorpresa. La sorpresa no funcionó, fue derrotado y tuvo que huir por la sierra y la selva, derrotado en la Batalla de Sopachuy, y volviendo a Tucumán por el camino de Orán. Como premio fue ascendido a coronel.
El Ejército del Norte liderado por Belgrano tuvo que desviarse de su misión original de hacer la guerra en el Alto Perú, para enfrentar - por órdenes del Directorio- a la sublevación de los Caudillos del Litoral, lo que terminó en su disgregación, causa o efecto de la Anarquía del año XX en que cayeron las Provincias Unidas. Lamadrid, bajo órdenes de Juan Bautista Bustos fue trasladado a Córdoba. Allí se enfrentó con los santafesinos de Estanislao López y peleó en la batalla de La Herradura. Después de la batalla, Bustos decidió no continuar con la guerra civil, ya que no era para eso que ninguno de ellos se había enrolado. Lamadrid se ofreció a arrestarlo y "pegarle cuatro tiros", pero Belgrano no lo autorizó. A fines de 1819, el general abandonó el ejército hacia la guarnición del Ejército del Norte detenida en Tucumán, cansado también de este inicio de guerra civil.
Al estallar el Motín de Arequito, por el que la mayor parte del Ejército se negó a seguir la guerra civil, Lamadrid quiso atacar a los sublevados, pero nada pudo hacer, muchos de sus hombres se unieron al Motín.
Se retiró a Buenos Aires, donde se dedicó a apoyar a los gobernadores bonaerenses a cargo del gobierno central , pero eran difíciles las lealtades en ese periodo anárquico y de disgregación, fallecido ya el General Manuel Belgrano. Acompañó a Manuel Dorrego en la campaña hacia Santa Fe contra los caudillos federales pero no estuvo en la Batalla de Gamonal. Hizo también una breve campaña al sur de la provincia de Buenos Aires, en la que conoció al entonces coronel Juan Manuel de Rosas, que le causó una buena impresión.
De regreso pasó a la provincia de Santa Fe, que había sido invadida por Francisco Ramírez. Pero no quiso esperar a su antiguo enemigo, y se adelantó a luchar contra el entrerriano sin López; fue seriamente derrotado en Coronda, en el mismo lugar donde, al día siguiente, López derrotaría a Ramírez.
Se retiró del ejército y se dedicó a trabajar en el campo en San Miguel del Monte (muy cerca de la estancia de Rosas). Fue llamado nuevamente al ejército para acompañar al gobernador salteño Arenales, que se disponía a avanzar sobre el Alto Perú, a enfrentar al último jefe realista. Pero apenas entrados en el Alto Perú, se encontraron con que Sucre había ya obtenido su independencia de la corona de España (declarada el 6 de agosto de 1825) y separado a Bolivia del territorio argentino.
Ese mismo año de 1825 comenzó la guerra contra el Imperio del Brasil y Lamadrid fue encargado por el presidente Bernardino Rivadavia de reclutar voluntarios en su provincia. En Tucumán parecía terminada la guerra civil que había dividido la provincia desde hacía seis años, debido a la muerte de Bernabé Aráoz -tío y protector de Lamadrid-, fusilado por el gobernador Javier López. Pero Lamadrid volvió a complicar las cosas.