Tal Día como Hoy

Gran guerra del Norte

Conflicto bélico ocurrido en Europa a principios del siglo XVIII

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La Gran Guerra del Norte (1700-1721), fue una coalición liderada por Rusia que logró desafiar la supremacía de Suecia en el norte, centro y este de Europa. Los líderes iniciales de la alianza antisueca fueron Pedro I de Rusia, Federico IV de Dinamarca-Noruega y Augusto II el Fuerte de Sajonia-Polonia-Lituania. Federico IV y Augusto II fueron derrotados por Suecia, bajo el mando de Carlos XII, y expulsados de la alianza en 1700 y 1706, respectivamente, pero se reincorporaron en 1709 tras la derrota de Carlos XII en la batalla de Poltava. Jorge I de Gran Bretaña y el Electorado de Hannover se unieron a la coalición en 1714 por Hannover y en 1717 por Gran Bretaña, y Federico Guillermo I de Brandeburgo-Prusia se unió en 1715.

Se originó por la rivalidad entre Suecia, entonces dominante en el norte de Europa, y sus vecinos Rusia, Dinamarca-Noruega y la República de las Dos Naciones. Estos tres Estados, junto con Sajonia, formaron una coalición antisueca en 1700. La guerra pudo haberse hecho una con la guerra de sucesión española en 1707, pero los suecos rechazaron las invitaciones de Francia para involucrarse en un conflicto ajeno.

Es probable que más de 1 millón murieran en total.​

Las alianzas cambiaron en el curso de la guerra. La coalición aliada fue rota finalmente por las resonantes victorias suecas, pero se restableció en 1709, tras fracasar la invasión sueca de Rusia. Hannover y Prusia se sumaron a los aliados en 1715. Suecia, por su parte, no logró establecer una alianza militar sólida con ninguna potencia extranjera y las victorias aliadas predominaron en la segunda mitad del conflicto. El conflicto terminó en 1721 con el Tratado de Nystad, con la derrota sueca y el ascenso de Rusia como potencia mundial de primer orden al obtener acceso al mar Báltico.

El origen de la guerra fue el choque de intereses territoriales entre Suecia y sus vecinos Dinamarca-Noruega, Rusia y Polonia, que desencadenó una alianza entre estos tres estados contra el poder sueco. Suecia, entre 1560 y 1658, había forjado un imperio en el Báltico a través de conquistas de territorios de los países vecinos y se había convertido en una potencia mundial con el predominio en la Europa del Norte. Sus viejos enemigos esperaban el momento propicio para recuperar los territorios perdidos y ensanchar su influencia regional.​

Suecia había seguido una agresiva política exterior desde la consolidación de su independencia en el siglo XVI, enfrentándose con daneses y polacos. Esas dos naciones habían sufrido derrotas ante el ejército sueco, en guerras que habían puesto en peligro su propia independencia.[cita requerida]

Tras una intervención en Rusia, Suecia arrebató a ese país, en el Tratado de Stolbovo de 1617, su salida al mar Báltico. Tras la Paz de Westfalia en 1648 y la conclusión de la guerra de los Treinta Años, Suecia consiguió territorios en el norte del Sacro Imperio Romano Germánico, que incluían el occidente de Pomerania, conocido como Pomerania Sueca, así como los obispados secularizados de Bremen y Verden, y la ciudad de Wismar. Asimismo en esa misma época obtuvo de Polonia la cesión de Livonia y, mediante el Tratado de Roskilde obtuvo la cesión de importantes territorios por parte de Dinamarca y Noruega.[cita requerida]

Durante el reinado de Carlos XI, las dificultades económicas provocaron que el país se mantuviera neutral en la mayoría de los conflictos europeos. El rey acometió una serie de reformas administrativas y militares, consciente de la amenaza de sus vecinos. A su muerte, en 1697, su hijo Carlos XII heredó un país fortalecido, con un ejército que, aunque relativamente pequeño, era uno de los mejor preparados de Europa. Por la minoría de edad del nuevo rey — solo contaba catorce años— se estableció un gobierno regente hasta 1700, que continuó la política neutral de su antecesor.[cita requerida]

A finales del siglo XVII, el Zarato ruso era un país pobre y con muestras visibles de atraso. El gobierno de Pedro I desde 1696 (en el trono desde 1682) supuso grandes cambios para el país. El zar introdujo una serie de reformas en los más diversos ámbitos: cultura, política, sociedad, economía y ejército, que tenían como objetivo modernizar el país siguiendo los patrones de la Europa Occidental.

Para fomentar el intercambio comercial con Occidente y crear una fuerza naval poderosa, Pedro se enfrentó a la rivalidad del Imperio otomano, entonces una potencia regional que dominaba el mar Negro. Intentó forjar una alianza con las potencias europeas para combatir a los turcos, pero la falta de éxito lo hizo volver la mirada hacia el Báltico y aceptar los ofrecimientos daneses de integrar una alianza contra Suecia.

Dinamarca y Noruega se hallaban unidas bajo una monarquía desde 1523. Dinamarca conservaba una destacada importancia naval, pero su posición en la región nórdica se había reducido en favor de Suecia tras destructivas guerras, sobre todo después de las pérdidas territoriales del Tratado de Roskilde, que implicaron pérdidas para Noruega y la exclusión de Dinamarca del sur de Escandinavia. En las últimas guerras contra Suecia, Dinamarca y Noruega recuperaron Bornholm y la provincia de Trondheim, pero Escania, Halland, Blekinge y Bohuslän permanecieron suecas. Encima, el ducado de Holstein-Gottorp, vasallo del rey danés, se había declarado independiente desde 1658, apoyado por el gobierno sueco. Los diplomáticos daneses intentaron por primera vez una alianza con Pedro I durante el viaje que este realizó a la Europa Occidental en 1697.

En la segunda mitad del siglo XVII, la República de las Dos Naciones, con su centro de gravedad político en Polonia, se mantenía como uno de los mayores Estados de Europa. Sin embargo, el país pasaba por una etapa de marcada decadencia, caracterizada por la destrucción, tras ser escenario de varias guerras que habían reducido significativamente su población. En este ocaso político destacaba la influencia del Sejm, que fomentaba el retraso legislativo por la falta de consenso. En 1697, fue elegido rey de Polonia, Augusto II, elector de Sajonia. La política del nuevo rey se encaminó a combatir la oposición y a tratar de impulsar el absolutismo. Consideró recuperar el antiguo poder de Polonia en la Europa Oriental mediante conquistas, y para ello concibió la idea de una guerra contra el Imperio otomano. La situación en Europa hizo imposible una acción militar contra Turquía, por lo que el monarca se inclinó contra Suecia, país que le había arrebatado Livonia a Polonia en la década de 1620.

La alianza entre Dinamarca, Rusia y Polonia-Sajonia fraguó, en el mayor secreto, en el otoño de 1699. El 12 de febrero de 1700, tropas sajonas atacaron la ciudad sueca de Riga y sus fortificaciones aledañas en Livonia. El 20 de marzo del mismo año, Federico IV de Dinamarca intervino militarmente contra Holstein-Gottorp, dando inicio a la guerra.[cita requerida]

El 20 de marzo de 1700, Federico IV de Dinamarca envió una fuerza de veinte mil hombres contra Holstein-Gottorp, y halló una débil resistencia de las fuerzas ducales y sus aliados suecos, consistente únicamente en unos cinco mil defensores bajo el mando de Johan Gabriel Banér, por lo que en muy poco tiempo se logró la conquista casi total del territorio del ducado y se derribaron sus fortificaciones recién reconstruidas. Los defensores, perseguidos por el enemigo, tuvieron que retirarse hacia la fortaleza de Tönning, en Schleswig, plaza que pronto fue sitiada por los daneses, el 21 de abril.

En defensa de Holstein-Gottorp se movilizaron tropas destacadas en las posesiones suecas en Alemania, así como un ejército del Principado de Luneburgo, un Estado garante, como Suecia, de la soberanía de Holstein-Gottorp. Los refuerzos sumaron dieciocho mil hombres, que se pusieron en marcha hacia Tönning. El ejército danés se retiró del asedio y prefirió acudir al encuentro de los refuerzos. Los ejércitos enemigos acamparon muy cerca uno del otro, pero no presentaron batalla.

Carlos XII de Suecia, enterado de las operaciones danesas y sajonas en su zona de influencia, apresuró la reorganización de la armada y el ejército. Eligió combatir primero a Dinamarca antes de responder enérgicamente a Sajonia. En junio, zarpó del puerto de Karlskrona una flota de 38 buques suecos. Mientras tanto, un ejército sueco se desplazó a Escania y otro más a la frontera con Noruega, previendo un posible ataque desde ese país.

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