Rosa Graciela Castagnola de Fernández Meijide, más conocida como Graciela Fernández Meijide (Avellaneda, 27 de febrero de 1931), es una política y activista de derechos humanos argentina.
Cobró prominencia como activista por los derechos humanos durante el terrorismo de Estado del autodenominado «Proceso de Reorganización Nacional», cuando su hijo, estudiante de 17 años, desapareció en una operación gubernamental clandestina.
Formó parte de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) a partir de 1983, y fue luego una de las principales dirigentes del Frente País Solidario (FREPASO). Tras encabezar el triunfo electoral de la recién formada Alianza en la provincia de Buenos Aires, disputó las elecciones internas por la Presidencia de la Nación con el candidato radical Fernando de la Rúa. En octubre de 1999, fue candidata de la Alianza a Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires. Formó parte del gabinete ministerial de la presidencia de Fernando de la Rúa, pero renunció, retirándose prácticamente de la vida política desde la desaparición del FREPASO y la Alianza. Fernández Meijide en los últimos años ha dado charlas y participado en conferencias.
En 2022 fue condecorada con la Orden de Comandante de la Legión de Honor de la República Francesa por su lucha por los derechos humanos.
Activismo por los derechos humanos
Rosa Graciela Castagnola es Maestra Normal de la Escuela Normal Superior N.º 5 y egresada del profesorado de francés del Instituto Superior Nacional del Profesorado Lenguas Vivas. Contrajo matrimonio con Enrique Fernández Meijide, tuvieron una hija y dos hijos. Trabajaba como profesora de francés cuando, en 1976, su hijo Pablo, de 17 años, fue secuestrado por la dictadura cívico-militar. Se estima posible una confusión; su novia de entonces, que desapareció con él, habría tenido una relación previa con un activista estudiantil del mismo nombre de pila. La noche en que Pablo Fernández Meijide fue secuestrado, se había llevado a cabo simultáneamente otros operativos de secuestro de varios alumnos del Colegio Nacional de Vicente López, al cual Pablo había asistido hasta el año anterior. El haber estado relacionado con el grupo de adolescentes perseguido por la policía habría sido la causa de su desaparición.
Tras su desaparición Fernández Meijide recurrió a variadas autoridades para saber sobre el paradero de su hijo, y al no recibir respuesta por parte de las mismas, se acercó a la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), en la cual luego pidió ser colaboradora. El alto perfil de su desempeño la llevó a la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP). En la APDH —en particular, Graciela Fernández Meijide— y otros organismos de Derechos Humanos se oponían a la formación de la CONADEP ya que apoyaban la creación de una Comisión Bicameral en el Congreso argentino. Al respecto sobre su paso, Roberto Berdún, que tuvo a su cargo el archivo de la Conadep y de la Subsecretaría de Derechos Humanos bajo el gobierno de Alfonsín, recordó que él trabajó contrarreloj para depurar el anexo de víctimas y destacó que el día antes de su entrega formal les pidió sin suerte a Ernesto Sabato, Fernández Meijide y Magdalena Ruiz Guiñazú que se postergara la publicación para subsanar errores. “Se publicó como estaba y hasta hoy se usa políticamente –lamentó–. Es horrible ver a Graciela decir que fue aberrante la corrección del prólogo. Era inadmisible un prólogo con la teoría de los dos demonios cuando las 500 páginas que siguen muestran que el terrorismo de Estado fue el único demonio." En 1988, G. Fernández Meijide publicó Las cifras de la guerra sucia, con prólogo del periodista Horacio Verbitsky, una investigación detallada y actualizada a partir de su trabajo en la APDH y la CONADEP. Años más tarde, el tema de la estimación de víctimas de desaparición se volvería tabú en la escena pública y algunos políticos pretenderían censurar, en Graciela Fernández Meijide, a una de las voces principales en el trabajo de recopilación de información. La CONADEP, órgano en el que Graciela Fernández Meijide tuvo un rol técnico central, había registrado 8961 víctimas de desaparición forzada y había hecho la salvedad de que podía haber errores u omisiones. En noviembre de 2015, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación presentó una actualización del Registro Único de Víctimas del Terrorismo de Estado en el que se establecía que, registradas hasta el momento, las víctimas de desaparición forzada habían sido 7018 y las víctimas de asesinato 1613.
Fernández Meijide integra la Mesa de Discusión sobre Derechos Humanos, Democracia y Sociedad.
Fernández Meijide se mantuvo apartada de la actividad política hasta la formación del Frente Grande, que conformaría luego el FREPASO con el partido PAIS de José Octavio Bordón. Se postuló a Diputada Nacional por la Ciudad de Buenos Aires en 1991, sin obtener banca. En las elecciones de 1993, repitió su candidatura junto a Carlos Álvarez y obtuvo un escaño. En 1994 votó en contra de la ley que declaraba la necesidad de reformar la Constitución y participó como convencional por el Frente Grande en la Convención Nacional Constituyente de Santa Fe, donde su agrupación impugnó el Pacto de Olivos.
Ya constituido el FREPASO, se postuló en octubre de 1995 para ocupar una banca de Senadora Nacional por la Capital Federal, con más del 40 % de los votos, frente al radical Jorge Vanossi y el peronista Antonio Erman González, lo que la convierte en una figura de relieve en la política nacional.
Como parte del notable crecimiento del FREPASO en este período, volvió a postularse en octubre de 1997, pero esta vez por la provincia de Buenos Aires, donde el justicialismo triunfaba desde 1987. En una resonante victoria, obtuvo el primer lugar en la elección, sobrepujando a la candidata justicialista Hilda González de Duhalde. El triunfo marcó el punto de inflexión en el desarrollo del FrePaSo, que junto a la UCR y otros partidos formó entonces la Alianza para oponerse al justicialismo del entonces presidente Carlos Menem; Fernández Meijide presidió el bloque en la Cámara de Diputados, y junto con Carlos Álvarez conformó el núcleo de referentes del partido.
En las elecciones presidenciales de 1999 la fórmula de la Alianza debía elegir un candidato de una de las dos fuerzas principales para la boleta presidencial; Fernández Meijide perdió las elecciones internas frente a de la Rúa. En consecuencia se postuló a gobernadora de la provincia de Buenos Aires, secundada por el radical Melchor Posse. Perdió esta elección frente al justicialismo, cuyo candidato era Carlos Ruckauf, aunque la Alianza triunfó en las nacionales.
Al asumir como presidente, De la Rúa la designó ministra de Desarrollo Social, pero las severas restricciones presupuestarias causaron conflictos entre las dos figuras. Fernández Meijide fue acusada por diversos sectores, como la Iglesia, por retrasos en la ejecución de los planes sociales.
En abril de 2000 fue vinculada a un caso de supuesta corrupción por haber designado a su cuñado, Ángel Tonietto, como interventor en el PAMI. Tonietto había beneficiado a su esposa, Juana Castagnola (hermana de Fernández Meijide) al aprobar una recategorización para los dos hogares de discapacitados que pertenecían a su esposa, lo que le permitió aumentar su facturación un 25 por ciento. Ángel Tonietto y José Amorín (exfuncionario de PAMI durante el gobierno de la Alianza) fueron llevados a juicio oral y público por esta causa. Elisa Carrió, entonces legisladora de la Alianza, expresó que: «no se pueden establecer designaciones con relaciones de parentesco. Ella debe hacerse cargo». Fernández Meijide aseguró que Tonietto había sido designado personalmente por el presidente. Posteriormente fue criticada por la designación de su profesor de tenis como asesor en la Secretaría de Deportes de la Nación.
En marzo de 2001, tras una reorganización ministerial debida a la crítica situación, fue nombrada vicejefe de Gabinete.