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Golpe de Estado en Mauritania en 2008

El golpe de Estado en Mauritania en 2008 tuvo lugar el 6 de agosto, cuando unidades del Batallón de Seguridad Presidenci

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El golpe de Estado en Mauritania en 2008 tuvo lugar el 6 de agosto, cuando unidades del Batallón de Seguridad Presidencial (BASEP) y otras unidades de apoyo tomaron la residencia del presidente del país, Sidi Uld Cheij Abdallahi y lo retuvieron para trasladarlo después a un cuartel detenido junto al primer ministro, Yahya Ould Ahmed El Waghef y otras autoridades. Menos el presidente, todos fueron liberados el 11 de agosto, pero el primer ministro fue detenido de nuevo el día 21 tras una marcha multitudinaria contra los golpistas, cuando se dirigía a una nueva acción de protesta.​ La junta militar denominó días más tarde el golpe «movimiento de rectificación».​​​ Fue el undécimo golpe de Estado en el país desde su independencia en 1960.​

Los golpistas ocuparon la radio y televisión, distintos edificios oficiales y el aeropuerto de la capital, Nuakchot, y comunicaron la creación de un Alto Consejo de Estado que asumió la Presidencia de la República, integrado por once militares, generales y coroneles, bajo la presidencia del general al mando del BASEP, Mohamed Uld Abdelaziz. El Consejo prometió la celebración de elecciones presidenciales en breve plazo y manifestó que no se trataba de un golpe de Estado, sino de salvar al país en un momento de crisis.

No hubo resistencia militar al golpe. Desde el primer día se sucedieron manifestaciones de apoyo al depuesto presidente, disueltas por la policía y el ejército, y de partidarios de la asonada. Entre las formaciones políticas, se opusieron el Pacto Nacional para la Democracia y el Desarrollo (PNDD-ADIL), la Alianza Popular Progresista (APP), el partido Tawassoul y la Unión de las Fuerzas de Progreso, además de la mayoría de los sindicatos. En apoyo del golpe lo hicieron la Reagrupación de Fuerzas Democráticas (RFD) y el Partido Republicano para la Democracia y la Renovación, además de algunos disidentes del PNDD-ADIL. Siete días después del golpe, la junta militar nombró primer ministro de Mulay Uld Mohamed Laghdaf y el 31 de agosto formó un nuevo gobierno.

La comunidad internacional reaccionó oponiéndose al golpe y reclamando el restablecimiento inmediato de la legalidad constitucional y democrática, así como la liberación de los detenidos. Entre las organizaciones internacionales, tanto las Naciones Unidas, como la Unión Europea, la Liga Árabe y la Organización de la Conferencia Islámica fueron rotundos en su condena. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, por unanimidad, condenó el golpe el 19 de agosto. La Unión Africana suspendió a Mauritania como miembro de la organización el 9 de agosto.​

En África, Argelia, Egipto, Sudáfrica y Nigeria manifestaron de forma categórica su posición contraria, al tiempo que el presidente de Nigeria y el gobierno de Argelia indicaron que no reconocerían a las nuevas autoridades. Senegal manifestó su preocupación y los demás países vecinos se mantuvieron en silencio. Del resto del mundo, destacaron las condenas de Argentina, Chile, la Comisión Europea, Estados Unidos, Francia, España, Reino Unido y Rusia. Estados Unidos, Francia y el Banco Mundial suspendieron su ayuda no humanitaria a Mauritania. Estados Unidos, además, no reconoció al gobierno de la junta militar.​ Ningún país manifestó su apoyo a los sublevados al principio, aunque un mes más tarde lo hizo el presidente de Senegal y en enero de 2009, China.​​​​​​​​

La Unión Africana lanzó el 22 de septiembre un ultimátum a la junta militar para que en un plazo no superior al 6 de octubre, reintegrase en sus funciones al presidente Abdallahi y declaró nulos todos los acuerdos de la misma. Tras negarse la junta militar de forma reiterada al restablecimeinto del orden constitucional, la Unión Africana impuso sanciones a sus miembros negándoles visados y bloqueando sus cuentas bancarias en el exterior.​​​

Desarrollo del golpe el día 6 de agosto

A las 9:20, hora local, unidades del Batallón de Seguridad Presidencial (en francés: Bataillon de la sécurité présidentielle, BASEP), encabezados por el jefe de la guardia presidencial, Mohamed Uld Abdelaziz, tomaron la residencia del presidente del país, Sidi Uld Cheij Abdallahi, y lo retuvieron para trasladarlo después a un lugar desconocido mientras varios generales hacían lo mismo con el recién nombrado primer ministro, Yahya Ould Ahmed Waghf, reteniéndolo en un cuartel militar.​​ También fue detenido el ministro del Interior, Mohamed Ould Rzeizim, el director general de la Agencia Nacional de Apoyo e Integración de los Refugiados, Mussa Fall y un antiguo ministro, Ahmed Uld Sidi Baba.​ Según relató el portavoz del presidente y confirmó la hija de Abdelaziz a Radio France Internationale, los militares

La televisión y radio de Mauritania dejaron de emitir tras ser ocupadas por unidades militares, se clausuró la sede del partido que apoyaba al presidente, Pacto Nacional para la Democracia y el Desarrollo, y se cerró el aeropuerto de la capital.​​​

Destitución de la cúpula militar

El Presidente, Sidi Mohamed Uld Cheij Abdallahi, había destituido a primeras horas del día al jefe de Estado Mayor del Ejército, general Mohamed Ould al-Ghazwani, y al jefe de la Guardia Presidencial, general Mohamed Uld Abdelaziz, nombrando como nuevo responsable del ejército al coronel Abderahman Uld Bakr y Jefe de la Guardia al también coronel Mohamed Ahmed Ould Ismail, además de efectuar distintos cambios en el resto de los mandos del ejército y la gendarmería.​​​​ El líder del golpe declaró más tarde que la destitución de los mandos militares había sido el detonante de la acción, indicando que «tocar al Ejército hoy en día ... pone al país en una situación muy peligrosa», y que había hablado con el presidente por teléfono en la mañana del golpe para que anulara los cambios: «Llamé por teléfono personalmente [al presidente] para explicarle la gravedad de su decreto y sugerirle que lo aplazara para evitar lo peor».​​

Días antes del golpe de Estado, según relató al diario marroquí Le Soir Échos el hijo de Abdallahi, la tensión entre los militares golpistas y el presidente fue en aumento:

El primer ministro depuesto, Yahya Ould Ahmed Waghf, aseguró a un canal de televisión de Abu Dhabi el 20 de agosto que los mandos militares habían previsto un golpe de Estado para el día 9, razón por la cual el presidente Abdallahi, al conocer las intenciones, depuso a la cúpula militar en la mañana del día 6. Tras estas declaraciones, Ahmed Waghf fue detenido por segunda vez cuando su vehículo fue interceptado por miembros de la gendarmería.​

Desde mayo de 2008, cuando el presidente aceptó la renuncia del primer ministro Zeine Ould Zeidane, por el encarecimiento de los precios, los escasos réditos de la producción petrolífera y las acciones de Al Qaeda del Magreb Islámico en el país (desde diciembre de 2007 hasta febrero de 2008, se cometieron tres atentados por islamistas vinculados a la red Al Qaeda con un resultado de siete muertos, entre ellos cuatro turistas franceses), la situación política fue inestable. El nombramiento como nuevo primer ministro de Yahya Ould Ahmed El Waghef, hombre próximo al presidente, no terminó de resolver la situación. Tras presentarse el 30 de junio una moción de censura contra el primer ministro, este dimitió y formó nuevo gobierno el 3 de julio, sin la presencia de la Unión de Fuerzas para el Progreso (UFP) y de los islamistas de la Agrupación Nacional para la Democracia y el Desarrollo Tawassoul, lo que tensó más la situación con una mayoría inestable en la Asamblea Nacional. El día anterior al golpe de Estado, 48 miembros del Parlamento -25 de la Asamblea Nacional y 23 del Senado- habían dimitido.​​

La primera gran crisis alimentaria en el país databa de 1973, cuando se perdió el 90 por 100 del ganado y un tercio de la cosecha.​ Desde entonces la crisis había sido cíclica. En 2002 se creó el Programa Especial de Intervención, y los problemas habían oscilado según las condiciones internas del país como la migración (lo que suponía reducción de habitantes e incremento de divisas) y la sequía. En 2005 volvió a recrudecerse la situación, calculándose entonces en 10 millones de dólares las ayudas necesarias para paliar el hambre.​​

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