Un golpe de Estado (en francés: coup d'État, lit. 'golpe de Estado'; también conocido como putsch o derrocamiento) es la toma y destitución del gobierno y los poderes de un Estado. Normalmente, se trata de una toma ilegal del poder por parte de una facción política, un partido político, una secta, un grupo rebelde o militar.
Se distingue de los conceptos de revuelta, motín, rebelión, revolución o guerra civil. Usualmente estos términos se utilizan con poca propiedad o con intenciones propagandísticas, y en el transcurso de los hechos y procesos históricos, se suelen combinar entre sí. El pronunciamiento es forma particular de rebelión militar, asociada principalmente a España, Portugal e Hispanoamérica en el siglo XIX, que en ocasiones es difícil distinguir del golpe de Estado.
El Golpe de Estado también puede darse en el momento en que un poder del estado intenta o derroca a los otros poderes, o si se interfiere de manera jurídica en las elecciones populares para la elección de un presidente o jefe de Gobierno.
Según una estimación, hubo 457 intentos de golpe de Estado entre 1950 y 2010, la mitad de los cuales tuvieron éxito. La mayoría de los intentos de golpe de Estado se produjeron a mediados de la década de 1960, pero también hubo un gran número de intentos de golpe de Estado a mediados de la década de 1970 y principios de la década de 1990. Los golpes de Estado que se produjeron en el período posterior a la Guerra Fría han tenido más probabilidades de dar lugar a sistemas democráticos que los golpes de Estado de la Guerra Fría, aunque los golpes de estado siguen perpetuando mayoritariamente el autoritarismo
Muchos factores pueden llevar a que se produzca un golpe, así como determinar el éxito o el fracaso del mismo. Una vez que el golpe está en marcha, el éxito depende de la capacidad de los golpistas para conseguir que las élites y el público crean que su intento de golpe tendrá éxito. El número de golpes de Estado exitosos ha disminuido con el tiempo. Es probable que los golpes fallidos en sistemas autoritarios refuercen el poder del gobernante autoritario. El número acumulado de golpes es un fuerte predictor de futuros golpes, un fenómeno conocido como la "trampa del golpe".
En lo que se conoce como "a prueba de golpes", los regímenes crean estructuras que dificultan que cualquier grupo pequeño se haga con el poder. Estas estrategias golpistas pueden incluir la colocación estratégica de grupos familiares, étnicos y religiosos en el ejército y la fragmentación de los organismos militares y de seguridad. Sin embargo, el antigolpe reduce la eficacia militar, ya que se prioriza la lealtad sobre la experiencia a la hora de ocupar puestos clave en el ejército.
El término proviene del francés coup d'État, que significa literalmente 'golpe de Estado' o 'golpe de Estado'. En francés, la palabra État (pronunciación en francés: /eta/) se escribe con mayúscula cuando denota una entidad política soberana.
Aunque el concepto de golpe de Estado ha aparecido en la política desde la antigüedad, la frase es de acuñación relativamente reciente. No apareció en un texto inglés antes del siglo XIX, excepto cuando se utilizaba en la traducción de una fuente francesa, ya que no existía una frase sencilla en inglés para transmitir la idea contextualizada de un "golpe de gracia a la administración existente dentro de un Estado".
Una de las primeras veces que se utilizó en un texto traducido del francés fue en 1785, en una traducción impresa de una carta de un comerciante francés, en la que comentaba un decreto arbitrario o arrêt emitido por el rey francés que restringía la importación de lana británica. Lo que puede ser su primer uso publicado dentro de un texto compuesto en inglés es una nota del editor en el London Morning Chronicle', 7 de enero de 1802, informando del arresto por Napoleón en Francia, de Moreau, Berthier, Masséna, y Bernadotte: "Circulaba ayer la noticia de que se había producido en Francia una especie de golpe de Estado, como consecuencia de una formidable conspiración contra el gobierno existente."
En la prensa británica, la frase llegó a utilizarse para describir los diversos asesinatos cometidos por la supuesta policía secreta de Napoleón, la Gens d'Armes d'Elite', que ejecutó a Duque de Enghien: "los actores de la tortura, los distribuidores de las damas envenenadoras, y los verdugos secretos de aquellos individuos o familias desafortunadas, a quienes las medidas de seguridad de Bonaparte exigen eliminar". En lo que los tiranos revolucionarios llaman grand[s] coups d'état, como carnicería, o envenenamiento, o ahogamiento, en masa, son empleados exclusivamente."
Origen y evolución del concepto
El término «golpe de Estado» (coup d'état) fue acuñado por primera vez por Gabriel Naudé en una obra escrita por encargo del cardenal Richelieu y publicada en 1639 con el título Considerations Politiques sur les coups d'état. El texto de Naudé era una especie de guía de consejos para que el Príncipe mantuviera el Estado y en él se definían los coups d'état como «actos osados y extraordinarios que los príncipes se ven obligados a realizar en asuntos tan difíciles como desesperados, en contra de la ley común y con independencia de cualquier ordenamiento o forma de justicia, poniendo en juego el interés particular en beneficio del bien común». Así pues, para Naudé el coup d'éstat era un término cercano al de raison d'état pero que se diferenciaba de este por el factor sorpresa y el secreto en la gestación (en la raison d'état el proceso es previo a la ejecución; en el coup d'état primero se ejecuta).
Así pues, el concepto de «golpe de Estado» comenzó a ser empleado en Francia en el siglo XVII para referirse a una serie de medidas violentas y repentinas tomadas por el Rey, sin respetar la legislación ni las normas morales, generalmente para deshacerse de sus enemigos, cuando el rey mismo consideraba que eran necesarias para mantener la seguridad del Estado o el bien común.
La locución se fue ampliando a lo largo del siglo XIX para significar la acción violenta de un componente del Estado, por ejemplo, las fuerzas armadas, con el fin de desplazar a la cabeza del mismo. El concepto se superpuso entonces, y a la vez se diferenció, del de «revolución», caracterizado sobre todo por estar principalmente organizado por civiles ajenos al Estado.
Ya en el siglo XX, en 1930 apareció el libro Técnica del colpo di Stato (Técnica del Golpe de Estado) de Curzio Malaparte, que impondría el uso generalizado del concepto, básicamente en su acepción moderna, a partir del análisis crítico de las acciones del fascismo y el nazismo. Malaparte aplica el concepto del golpe de Estado no solo a una operación ejecutada por integrantes del Estado, sino también por poderes civiles, que —mediante la desestabilización del gobierno a través de acciones orientadas a generar caos social— provocan su caída y acceden al poder. Según Malaparte las circunstancias favorables a un golpe de Estado dependían sobre todo de unas condiciones técnicas: «...un puñado de hombre dispuestos a todo, adiestrados en la táctica insurreccional, acostumbrados a golpear rápida y duramente, los centros vitales de la organización técnica del Estado». En este sentido, para Malaparte la diferencia sustancial del concepto de golpe de Estado con los de «guerra civil» y «revolución» es esencialmente el uso de la sorpresa y la escasa duración relativa de las operaciones, «reduciendo "al mínimo el tamaño y la intensidad de la confrontación armada"».
En 1962, Samuel Finer publicó un libro, que se convirtió en un clásico sobre el tema: The Man on Horseback: The Role of the Military in Politics (tit. trad. Los militares en la política mundial). La edición original de Finner fue ampliada en 1975 (Peregrine Books) y en 1976 (Penguin Books); en 1988 se realizó también una edición publicada por Westview Press.
Finner, pensando en los militares, distinguió cuatro niveles de presión sobre el Estado, de los cuales solo consideró legítimo el primero: