Giuseppe Maria Garibaldi, conocido en los países hispanohablantes también como José Garibaldi (Niza, 4 de julio de 1807-Caprera, 2 de junio de 1882), fue un militar, revolucionario, patriota y político italiano del Risorgimento. Junto con el rey de Cerdeña, Víctor Manuel II, el intelectual Giuseppe Mazzini y el estadista Camillo Benso conde de Cavour, se le considera uno de los «padres de la patria» de Italia, siendo uno de los principales líderes y artífices de la Unificación italiana y de la fundación del Reino de Italia moderno. Garibaldi también es conocido como el «Héroe de los dos mundos» por sus hazañas militares en Sudamérica y Europa.
Garibaldi era seguidor del nacionalista italiano Mazzini y abrazó el nacionalismo republicano del movimiento de la Joven Italia. Se convirtió en partidario de la unificación italiana bajo un gobierno republicano democrático. Sin embargo, tras romper relaciones con Mazzini, se alió pragmáticamente con el monárquico Cavour y el Reino de Cerdeña en la lucha por la independencia, subordinando sus ideales republicanos a los nacionalistas hasta la unificación de Italia. Tras participar en un levantamiento en el Piamonte, fue condenado a muerte, pero escapó y navegó hacia América del Sur, donde pasó 14 años en el exilio, durante los cuales participó en varias guerras y aprendió el arte de la guerra de guerrillas. En 1835 se unió a los rebeldes conocidos como los Farrapos en la guerra de los Farrapos en Brasil, y defendió su causa por el establecimiento de la República Riograndense y, posteriormente, la República Catarinense. Garibaldi también participó en la Guerra Grande uruguaya, reclutando una fuerza italiana conocida como los Camisas Rojas, y aún se le reconoce como un importante contribuyente a la reconstitución de Uruguay.
En 1848, Garibaldi regresó a Italia y comandó y luchó en campañas militares que con el tiempo condujeron a la unificación italiana. El gobierno provisional de Milán lo nombró general y el Ministro de Guerra lo ascendió a General de la República Romana en 1849. Al estallar la Guerra de Independencia en abril de 1859, lideró a sus Cazadores de los Alpes en la toma de importantes ciudades de Lombardía, incluyendo Varese y Como, y alcanzó la frontera del Tirol del Sur; la guerra terminó con la adquisición de Lombardía. Al año siguiente, en 1860, lideró la Expedición de los Mil en nombre y con el consentimiento de Víctor Manuel II, rey de Cerdeña. La expedición fue un éxito y concluyó con la anexión de Sicilia, el sur de Italia, Marcas y Umbría al Reino de Cerdeña, antes de la creación del Reino de Italia unificado el 17 de marzo de 1861. Su última campaña militar tuvo lugar durante la guerra franco-prusiana como comandante del Ejército de los Vosgos.
Garibaldi se convirtió en una figura internacional de la independencia nacional y los ideales republicanos, y es considerado por la historiografía y la cultura popular del siglo XX como el mayor héroe nacional de Italia. Recibió una lluvia de admiración y elogios de muchos intelectuales y figuras políticas contemporáneas, entre ellos Abraham Lincoln, Guillermo Brown, Francesco de Sanctis, Victor Hugo, Alejandro Dumas, Malwida von Meysenbug, George Sand, Charles Dickens y Friedrich Engels. Garibaldi también inspiró a figuras posteriores como Jawaharlal Nehru o el Che Guevara. El historiador A. J. P. Taylor lo llamó «la única figura completamente admirable en la historia moderna». Los voluntarios que siguieron a Garibaldi durante sus campañas fueron conocidos como los Garibaldini o Camisas Rojas, por el color de las camisas que usaban en lugar de un uniforme.
Giuseppe Maria Garibaldi, hijo de padres oriundos de Liguria (su padre, Domenico Garibaldi, era nativo de Chiavari, y su madre, Rosa Raimondi, de Loano), nació en Niza, ciudad situada en la costa del mar Mediterráneo, actualmente en territorio francés, y en aquella época perteneciente al Reino de Cerdeña —posteriormente incorporado al Estado italiano unificado— habiendo sido el Condado de Niza cedido a Francia en 1860, a consecuencia de la guerra con el Imperio austríaco. Se hizo notorio históricamente a causa de su participación en las actividades político-militares vinculadas al proceso que finalmente produjo la unificación política de Italia, en la segunda mitad del siglo xix.
Durante su infancia fue conocido como Peppino y solía frecuentar el puerto, donde aprendió a nadar y comenzó a interesarse por los barcos, en los que acabaría desarrollando su carrera profesional. Fue un mal estudiante y prefería andar por los montes que rodeaban la ciudad de Niza o entre los barcos fondeados en su puerto. En 1822, a los quince años, se embarcó como grumete en el bergantín Constanza, patroneado por Angelo Pesante, hacia Odesa.
En 1827, con veinte años, formó parte de la tripulación del Cortese, un barco que partió de Niza y viajó por el mar Negro, Estambul y Galacia, siendo testigo de la guerra turco-rusa. En 1832, y teniendo solo veinticinco años, fue nombrado capitán del barco Clorinda, con el que viajó de nuevo por el mar Negro. La mala suerte quiso que este barco fuera secuestrado por unos piratas turcos. Se dice que Giuseppe Garibaldi estuvo a punto de ser fusilado, pero solo fue herido en la mano. Con la ayuda del resto de tripulantes y su primo consiguió zafarse de los piratas y escapar. Después de más de seis años de ausencia —exactamente setenta y tres meses—, Giuseppe volvió a su ciudad natal. Pero en 1833 regresó a Estambul en un barco capitaneado por Emile Barrault. Fue en esa época cuando se dio a conocer por sus discursos sobre la libertad.
Un año más tarde, participó en el movimiento de la Joven Italia de Mazzini, entregando su vida a la patria y ganando los galones de capitán en la Marina del Reino de Cerdeña. Lo apodaron Cleómbroto, como si se tratara del mítico héroe espartano, y estuvo involucrado en la insurrección del Piamonte, lo que le costó una condena a muerte, después de su captura y tras ser considerado uno de los cabecillas de la revuelta.
Viéndose obligado a huir, escapó a Niza, pasó por la casa de su amigo Giuseppe Pares en Marsella, donde se embarcó hacia el mar Negro y en 1835 estuvo en Túnez. Volviendo a Marsella, partió hacia Sudamérica en el bergantín Nautonnier, haciéndose pasar por un tal Borrel —en referencia al revolucionario Joseph Borrel—, siendo seguido por otros camaradas de la Joven Italia como el capitán Juan Lamberti. Una vez llegado a su nuevo destino, se afincó en Río Grande del Sur.
Llegado a Sudamérica, contactó con otros disidentes italianos por las revueltas de la Joven Italia y llegó a ser presidente de la filial de esta organización en el continente americano gracias a su amigo Giuseppe Stefano Grondona. También formó parte de la logia masónica Asilo di Vertud. Luchó contra el Imperio de Brasil en la revolución de la República Riograndense liderada por Bento Gonçalves da Silva. En estas acciones tomó, junto al general David Canabarro, la ciudad portuaria de Laguna en el estado de Santa Catarina, lo que facilitó la creación de la República Catarinense o República Juliana.
Mientras que en Italia buscaba la unificación, en Sudamérica buscaba la fragmentación de las antiguas colonias. Garibaldi entró en el cuerpo de revolucionarios de La joven Europa. Durante esta época tuvo como amantes a Manuela de Paula Ferreira, sobrina de Bento Gonçalves da Silva, y Ana María de Jesús Ribeiro, llamada después Anita Garibaldi.
En 1841 pasó a Uruguay, donde tenía lugar la guerra entre los blancos de Manuel Oribe, apoyado por el gobierno de Buenos Aires del gobernador Juan Manuel de Rosas, y el Gobierno colorado de Fructuoso Rivera instalado en Montevideo. Declarada en diciembre de 1838, la denominada Guerra Grande se desarrolló desde 1838 hasta 1851. El Gobierno de Oribe estaba en las afueras de Montevideo, en el barrio que hoy se denomina La Unión, a la espera del momento justo y oportuno para tomar la ciudad. En Montevideo se encuentra el Museo Casa de José Garibaldi, instalado en la casa donde residieron él y su familia durante ese tiempo.