Giovanni Salvatore Augusto Falcone (Palermo, 18 de mayo de 1939-Capaci, 23 de mayo de 1992) fue un juez y fiscal italiano. Desde su cargo en el palacio de Justicia de Palermo, Sicilia, pasó la mayor parte de su vida profesional intentando derribar el poder de la mafia siciliana. Después de una carrera larga y distinguida, que culminó en el Maxi Proceso de 1986-1987, el 23 de mayo de 1992, Falcone fue asesinado por la mafia corleonesa en el atentado de Capaci, en la autopista A29 cerca de la ciudad de Capaci.
Su vida transcurrió paralela a la de su amigo cercano, Paolo Borsellino. Pasaron sus primeros años en el mismo barrio de Palermo. Aunque muchos de sus amigos de infancia crecieron en un entorno con fuerte presencia de la mafia, ambos lucharon contra el crimen organizado como fiscales y jueces de instrucción. Ambos fueron asesinados en 1992, con pocos meses de diferencia. En reconocimiento a su incansable esfuerzo y sacrificio durante los procesos contra la mafia, a ambos los recompensaron con la Medalla de oro al valor civil y fueron reconocidos como mártires por la Iglesia católica. También se les consideró héroes de los últimos sesenta años en el número de 13 de noviembre de 2006 de la revista Time.
Falcone nació en 1939 en una familia de clase media en la Via Castrofilippo cerca del distrito marítimo de La Kalsa, un barrio en el centro de Palermo que padeció una extensa destrucción por los ataques aéreos durante la invasión aliada de Sicilia en 1943. Su padre, Arturo Falcone, el director de un laboratorio químico provincial, estaba casado con Luisa Bentivegna. Giovanni tuvo dos hermanas mayores, Anna y Maria. Los padres de Falcone enfatizaron la importancia del trabajo duro, el coraje y el patriotismo; más tarde dijo que ellos «esperaban lo máximo» de él. En la escuela, Falcone se pelearía con chicos mayores que él si pensaba que atacaban a sus amigos.
La mafia estaba presente en la zona, pero durmiente; Tommaso Spadaro, un chico con quien jugaba al ping-pong en el centro recreativo de Acción Católica del barrio, se convertiría más adelante en un conocido contrabandista y asesino de la mafia, pero los mafiosos no tenían una gran presencia en su infancia. De niños, Falcone y Borsellino, ambos nacidos en el mismo vecindario, jugaban al fútbol juntos en la Piazza Magione. Los dos tuvieron compañeros de clase que acabaron siendo mafiosos. Falcone creció en una época en la que los sicilianos no reconocían la existencia de la mafia como un grupo organizado coherente; afirmaciones que realizaran otros italianos, en sentido contrario, eran a menudo vistas como «ataques desde el norte».
Después de recibir una educación clásica, Falcone estudió derecho en la universidad de Palermo a lo que después de haber pasado un breve tiempo en la academia naval de Livorno. Falcone y Borsellino se encontraron de nuevo en la universidad de Palermo. Mientras Falcone fue separándose del catolicismo conservador de sus padres de clase media, hacia el comunismo, Borsellino era religioso y conservador; en su juventud, había sido miembro del Fronte Universitario d'Azione Nazionale (FUAN), una organización universitaria de derechas afiliada al neofascista MSI (Movimento Sociale Italiano). Sin embargo, ninguno se unió jamás a un partido político, y, aunque las ideologías de sus movimientos políticos eran diametralmente opuestas, compartieron una historia de oposición a la mafia. Sus diferentes inclinaciones políticas no estropearon su amistad. Falcone quería desarrollar una carrera naval pero su padre creía que Giovanni tenía una mente demasiado independiente para las fuerzas armadas, y lo envió a estudiar derecho.
Después de graduarse en 1961, Falcone empezó a practicar la ley antes de ingresar en la magistratura en 1964. Con el tiempo, Falcone gravitó hacia el derecho penal después de servir como magistrado de distrito en Lentini. Fue asignado a la oficina fiscal de Trapani y Marsala. Permaneció allí cerca de doce años. Luego, en 1978, trabajó en el juzgado de quiebras de Palermo.
A principios de 1980, Falcone se unión a la oficina de instrucción (Ufficio istruzione), la rama investigadora de la Fiscalía de Palermo. Empezó a trabajar en un momento particularmente tenso, los llamados «años de plomo»). El juez Cesare Terranova, antiguo diputado en el parlamento, y reformista antimafia, había sido en principal acusador de la mafia en la década de los sesenta, e iba a dirigir esta oficina, pero lo asesinaron el 25 de septiembre de 1979 por orden del jefe Corleonesi, Salvatore Riina. Dos meses antes, el 21 de julio de 1979, Riina ya había asesinado también a Boris Giuliano; era el jefe de la policía que investigaba el tráfico de heroína dirigido por Rosario Spatola y Salvatore Inzerillo. El lugar de Terranova lo asumió Rocco Chinnici, a quien la mafia asesinó en julio de 1983.
El 5 de mayo de 1980, el sucesor de Giuliano en la investigación de la red de heroína, el capitán de los carabineros Emanuele Basile, fue asesinado. Al día siguiente, el juez instructor Gaetano Costa firmó 55 órdenes de arresto contra la red de tráfico de heroína del clan Spatola-Inzerillo-Gambino. De Sicilia, la heroína se trasladaba a la familia criminal Gambino en Nueva New York, quienes estaban relacionados con los Inzerillo. Chinnici encargó el caso a Falcone, una de las operaciones antimafia más grandes de la década. Costa firmó las acusaciones después de que virtualmente, el resto de los fiscales en su oficina, se negaran a hacerlo, un hecho que se filtró y con el tiempo le llegó a costar la vida: fue asesinado el 6 de agosto de 1980, por orden de Inzerillo. Al día siguiente, le pusieron escolta a Falcone.
En esta atmósfera tan tensa, Falcone introdujo una técnica de investigación innovadora en el caso Spatola, buscando la documentación bancaria para seguir «el rastro del dinero» que dejaba el tráfico de heroína, para construir el caso, aplicando las habilidades que había adquirido cuando se dedicó a las quiebras. Probablemente estuvo entre los primeros magistrados sicilianos en establecer relaciones de trabajo con colegas de otros países, desarrollando así un conocimiento temprano de las dimensiones globales del tráfico de heroína, al tiempo que mejoraba los magros recursos investigadores de su oficina. Un colega se sorprendió al descubrir que Falcone, sin tener a su disposición ordenarores, personalmente registraba los detalles que encontraba en las copias de las transacciones que había requisado de cada bando en la provincia de Palermo.
Aprendió que los químicos de la conexión francesa habían trasladado los laboratorios clandestinos para refinar la heroína desde Marsella a Sicilia. A finales de 1980, visitó los Estados Unidos y empezó a trabajar con el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, lo que dio como resultado «alginas de las operaciones internacionales más grandes de la historia», como la «Pizza Connection». Las investigaciones se extendieron a Turquía, una parada importante en la ruta de la morfina base; a Suiza, donde las leyes sobre secreto bancario facilitaban el lavado de dinero; y a Nápoles, donde los círculos de contrabando de tabaco estaban transformándose para dedicarse a la heroína. A finales de 1981, Falcone terminó la instrucción del caso Spatola, dejándolo preparado para enjuiciamiento, lo que permitió a la acusación conseguir 74 condenas, basadas en la «red de pruebas sólidas, registros bancarios y de viajes, cargamentos de heroína incautados, análisis de huellas dactilares y de notas manuscritas, conversaciones telefónicas intervenidas y testimonios de primera mano» que proporcionó Falcone, y que probaba que «Sicilia había reemplazado a Francia como la entrada principal de heroína para refinar y exportar luego a los Estados Unidos».
Falcone, como el resto de los investigadores de la mafia, estaba limitado por los escasos recursos a su disposición. Mientras tanto, Totò Riina desataba la segunda guerra de la mafia en la cual derrotó a sus rivales, los clanes Badalamenti, Bontate, Inzerillo y Tommaso Buscetta. Riina no se limitaba a matar mafiosos también mataba funcionarios antimafia como Pio La Torre quien había propuesto crear por ley un nuevo delito, de asociación mafiosa, y la confiscación de bienes mafiosos, pero quedó detenido en el parlamento durante dos años. A La Torre lo asesinaron el 30 de abril de 1982. En mayo de 1982, el gobierno italiano envió a Carlo Alberto Dalla Chiesa, un general de carabineros a Sicilia, con la orden de aplastar la mafia. Sin embargo, poco después de su llegada, el 3 de septiembre de 1982, el general fue asesinado en el centro de la ciudad, con su joven esposa al lado. Cundió la rabia por toda Sicilia. En el exterior de la iglesia, los políticos que acudieron fueron objeto de desprecio, y se les escupió, la sociedad siciliana consideraban que habían tolerado a la mafia durante demasiado tiempo. Como respuesta, el gobierno italiano finalmente ofrecieron a los investigadores el apoyo que necesitaban, y la ley de Pio La Torre se aprobó diez días más tarde.